| VERSION ACTUAL |
|---|
Estas visitando los archivos de Palabras Malditas. Aquí esta nuestra nueva versión del sitio |
| Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador |
|
|
| por Celia Gómez Ramos | |
| 08 / 2005 | |
|
por la vida con zapatos de diseñador Margo Glantz Edit. Anagrama, 2005.
Cuando me preguntan sobre el parecido entre el personaje de Historia de una mujer... conmigo misma, sostengo: “Nora García, personaje de la nueva novela, es una realidad, y Margo Glantz es sólo una ficción”, dice la autora con desenfado. “Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador”, deja el aroma del perfume seductor en el ambiente... El caminar suave de unos zapatos en una mujer, los mapas que se forman en la planta del pie, las callosidades, los dolores del andar. Los mapas que se van trazando en el cuerpo humano, esos que hablan de la vida, de los anhelos, de los sentimientos, de las sensaciones, de ese deseo pertinaz de descubrimiento, de avidez, de viaje y recorrido, de lectura constante, de mirar infatigablemente, de observar el arte, ingresar al mundo del teatro y de la ópera, de apasionarse. Los diseñadores de zapatos son el pretexto grato para incorporarnos en el trayecto de una mujer, su historia y obsesión o fetichismo por ciertos artefactos elaborados por el hombre y que reúnen nuestros afectos y nos acompañan a lo largo de toda una vida. Parte de un ritual sea acariciar los pies y cubrirlos con belleza, enamorarlos. Bien dicen que si unos zapatos aprietan o están mal hechos, se nota en el rostro de quien los porta. Duelen y se transita con ello en el rostro, en el humor. Elección. La historia del zapato, desde la palabra, que viene del turco, palabra renacentista. Calzado en cambio es palabra castellana, posterior, y por oposición a los religiosos como los carmelitas descalzos. ¿Qué zapatos comprar, qué diseñador? Salvatore Ferragamo, André Perugia, Christian Dior, Yves Saint Laurent. ¿Qué ropa? Balenciaga, Valentino, Saint Laurent, quizá Manuel Pertegaz. ¿Historias de mujeres? Entrelazadas o aderezadas con detalles, gustos o aficiones de la de Margo Glantz, que sin la menor duda ni pena dice “soy una autoreferencial asquerosa”. ¿Acaso narcisista y archinarcisista? La autora opina, se queja, vive a través de Nora García, habla de aquello que le es significativo, de aquello que va formando una vida. En Londres por ejemplo, debate sobre los metros y camiones, diserta sobre el tiempo, sobre aquella ocasión, antes de los atentados de 2005, en que se hablaba de ¿terrorismo o negligencia?, cuando una chispa incendió una de las terminales del llamado “Underground” y con mayor familiaridad “the tube”. Ahora, ¿qué hubiera escrito? Quizá que el joven brasileño muerto por la policía podía haber sido sordo, de ser cierto eso de que corrió, cuando se le pidió que parara. “¿No es curioso? Coinciden en el tiempo la preocupación por la limpieza del lenguaje y la reglamentación de las fosas sépticas. ¿La política de la lengua con la política de la mierda?”, nos dice Nora García. Margo Glantz escribió Las mil y una calorías, novela dietética, Doscientas ballenas azules. Las genealogías obtuvo el Premio Magda Donato, Síndrome de naufragios el Villaurrutia. Zona de derrumbe, Apariciones. El rastro fue finalista del Premio Herralde y obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Además de gran cantidad de ensayos, entre ellos: La Malinche, sus padres y sus hijos, La lengua en la mano, Sor Juana Inés de la Cruz, una de sus pasiones de estudio esta última. Ha recibido las becas Guggenheim y Rockefeller, el Premio Universidad Nacional y el Premio Nacional de Literatura. En la academia, es profesora emérita de la UNAM y profesora visitante en distintas universidades de Estados Unidos, Inglaterra, Argentina, Brasil, España, Alemania y Austria, entre otras. Hace algunos años, dijo al ser entrevistada para la Revista El Búho, palabras más, palabras menos, que no se sentía lo suficientemente reconocida por su trabajo. Eso quizá la hace superior, sea en el ámbito humano y también como escritora, pues sea probablemente un reclamo a sí misma, que primero se dedicó a la academia y tarde a crear, según señala, cual silogismo: “Cuando sea grande, escribiré. Escribí muy tarde. Joven promesa con arrugas”. Nora García, en Historia de una mujer..., se pelea con el lenguaje, ese que se vacía de su contenido al ser deformado por el diminutivo. Las palabras, apela a la sentencia irrefutable de Humpty Dumpty, criatura de Lewis Carrol, también pueden significar aquello que los que dominan o mandan deciden que signifiquen, pero a veces, sostiene, no dicen nada. Las palabras chillan, menciona Nora García y debate entre los significados de: podóloga, pedicurista, ortopeda y podiatra; también transita por las de mamografía, mastografía y mastectomía; las siente, las vive y las recrea para el lector, hasta que duelen, que lastiman. No es simple el recorrido, las huella que queda en el sendero y esa reescritura que dice Margo Glantz, es este libro: Histeria dosificada con el tiempo. Comenzar a hablar de sí mismo para avanzar por otros caminos. Rescribir, sea quizá una nueva propuesta, una distinta, ante tantas variaciones. Cuando Margo Glantz opta por crear y no hablar de todo aquello que sabe, que sabe mucho, sino de sus obsesiones y asombros, escribe sobre sus odios y amores, sobre sus pasiones, sobre su familia, sobre la dieta, sobre la estética, sobre los placeres, sobre aquello que no acaba de comprender y que se explica al escribir y acaba explicándonos. La mitología, dice, es una historia de violaciones, y para quien no lo quiera ver así, remóntese y remítase a leer al respecto... Con suavidad y dulzura lo dicen en las páginas, lo narran, lo relatan, que las violaciones y la violencia lo son no por el hecho de callarlo o llamarles de otro modo. Con palabras melificadas no desaparece, existe, subyace y salta a las entrañas confabulando estos mundos actuales tan complejos y tan dotados de todo aquello que se ha transmitido, de generación en generación. “Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador” podría parecer un libro banal o frívolo -por ese excelente título-, y podrá ser mucho, menos eso. Margo no es frívola, sus libros no pueden serlo; ama al ser humano y se preocupa sobremanera por la mujer, se desvive por hacerla comprender lo que no tiene posibilidad de hacer a veces. Desentraña sus fobias, sus ansiedades, sus tristezas, sus inseguridades de vida. Ese placer odio de ser fémina. Aunque está cierta, lo dijo hace poco, y de esta manera, que “la pesadilla más atroz es solamente la que nos excluye en definitiva”. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|



Historia de una mujer que caminó