| Perla y Jade… Jade y Perla |
|
|
| por Leticia Luna | |||||||||
| 08 / 2007 | |||||||||
|
Leticia Luna (México, 1965). Poeta, ensayista y editora. En 1999 publicó los libros de poesía “Hora lunar” y “Desde el oasis”, y en 2003, la primera edición de “El amante y la espiga”. Ha realizado las antologías “Mujeres poetas en el país de las nubes” (2000) y en coautoría con Maricruz Patiño y Aurora Marya Saavedra (+), la Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes), publicada en 2004, que reúne poesía femenina de ocho siglos y veinte países del ámbito hispanoamericano. Obras suyas han sido compiladas en las antologías: 76 poetas en Generación (2001), En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma. Homenaje de poetas jóvenes a Gorostiza (2002), Las flores de la dicha. Antología de la poesía alegre (2003), Eco de voces. Generación poética de los sesenta (2004) y Memoria del X Encuentro de Poesía de Bogotá, Colombia (2004), entre otras. Ha publicado en diarios y revistas de diversos países latinoamericanos. Dirige la editorial La Cuadrilla de la Langosta y pertenece al Consejo de colaboradores de la revista “Alforja” de Poesía. Su correo electrónico es Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Mario Meléndez, poeta chileno, quien ya ha colaborado con nosotros, nos hizo llegar unos textos y reseña de Leticia Luna, considerada por él, una de las poetas mexicanas más importantes de las nuevas generaciones de creadoras, y nos solicitó un espacio para ella en PalabrasMalditas, ¿Cómo no hacerlo? ¿Qué les parece su trabajo?
Vieques libreHoy no sé de auroras gaviotas ni de botellas perdidas en altamar
Hoy no sé de la noche ni de lluvias produciendo chasquidos que arrecian o amainan según su melancolía
Hoy no sé de viajes ni de penumbras sí de alumbramientos
Sé de la libertad ensanchando sus alas pronunciando sus versos incendiando la piel y la sangre de un trópico rebelde
Vieques libre ¡Viva tu canto!
1º de mayo de 2003 Salida de los marines norteamericanos de Vieques, Puerto Rico
La espigaI
Pudiste haber escrito una canción en el vaho sideral que dejan los aviones o en el rapto de las rosas para obsequiar a los cometas
Y así llegar despacio al asesinato de mi única palabra de mi voz de mar de cielo hoja de atardecer que se sacude en medio del otoño
Pudiste susurrar el sonido que oías de las estrellas a la hora en que soñabas ser la joven que espera en un pueblo perdido de volcanes empeñada en coleccionar un alfabeto portátil hundido en la memoria
Pudiste obsequiar margaritas a los ojos de las muchachas tristes tan cerca del asesinato y el naufragio de la pureza colérica del más enfebrecido cofre de palabras En las tardes de descampado amor perdido en los hoteles tenías la edad del bronce y una mirada que arrasaba con la tibieza de las paredes viejas en aquel pueblo de verdes monosílabos que de vez en vez se despertaba con los alaridos ebrios de los muchachos que cantaban loas a la noche y al amanecer empeñados en lamer el vaho del cielo con sus lenguas de vino y de placeres
II
Las trampas de la aurora para reunir a los de ojos de volcán a los de manos de río y corazón de voces perdidos e iluminados por el camino del eclipse
Aquel talismán para irse y no volver para abrir la noche y atribuir a los poetas los versos más osados que nos convencían de lo bueno que era hacer el amor en las ventanas en los parques o en azoteas de casas ajenas e ignotas
Para soñar con el poeta que vive dentro y dejarlo oceánico rompernos la piel con sus coletazos de ola y labios en una dentellada y otra confundidos en el dolor de cada sorbo Burbujeantes botellas de vino formadas y vacías como un ejército rendido después de la batalla
IIIAhora podría escribir: "El Amor naufragó en los confines más cercanos del olvido" pero la pluma es torpe y se repliega en el instante en que entrar y salir del Paraíso tan sólo requiere de mi pasaporte único de las palabras
Sin pájaros ni madreselvasA Benjamín Anaya
Pasaré por tu calle como por tu cuerpo con un poema desnudo de toda enciclopedia.
Quién soy yo para nombrar tu claridad en un amanecer que se sonroja boca de mirlo con sed y sin abrigo.
Para ti no tengo coartada, ni gloria, ni infinito no tengo amaneceres, ni pájaros, ni madreselvas no tengo avestruces en cuyo vientre acurrucarte.
Para ti no hay espinas, ni aduanas, ni soldados no hay sombras, ni famas, ni gorriones no hay púas, ni codornices en el estómago del día para ti sólo tengo mi vocación de gaviota triste mi vuelo y voluntad de arena. La luna es un grafitti sobre la ciudad
Cuando no hay canícula sino lluvia la luna está fuera de nosotras
Con el beso de la luna retorno a un cuerpo - que como a Marge Piercy - le gustaría quitarse el sexo y dejarlo guardado en el armario
Cuando en la canícula los insectos arden Sucede que me canso de aullar los deseos
Entre la carroña que encuentro al atravesar la ciudad resulta que soy pura
que obligo a mis apetitos a salir de cacería aunque la selva sea un paraje de concreto
Sobre la alfombra polvorienta despierto con la certeza de haber estado con dos leopardas ebrias
La ciudad es una olla express que gotea sus vapores sobre sí mientras la luna es el grafitti más bello de la noche
Perla y jadeLa mujer dice el tiempo se ha apagado El hombre intenta conciliar el sueño La mujer pone cara de reloj descompuesto El hombre se apresura a componerla La mujer cree que es una flor y se marchita El hombre le da una cerveza por el tallo La mujer llora una lluvia de estrellas sobre el frutero El hombre se las come hambriento La mujer canta mariposas El hombre abre la ventana para verlas volar La mujer trae a casa un oso y un delfín para ver morir la luna El hombre aúlla sin convertirse en lobo La mujer va a la playa y regresa Al hombre le han crecido dos ramas La mujer tiene un girasol en la mirada El hombre es una guitarra azul La mujer va a un mitin El hombre siempre ha estado ahí La mujer resbala por el índice del Tiempo El hombre la atrapa en el pulgar del Cielo La mujer ronronea El hombre lame La mujer da a luz una Letra El hombre se llena de gozo
La letra balbucea y se convierte en música se alza y ya es una palabra Pronto será un texto vivo
Jade y perla
Pronto será un texto vivo se alza y ya es una palabra La letra balbucea y se convierte en música
La mujer se llena de gozo El hombre da a luz una Letra La mujer lame El hombre ronronea La mujer lo atrapa en el pulgar del Cielo El hombre resbala por el índice del Tiempo La mujer siempre ha estado ahí El hombre va a un mitin La mujer es una guitarra azul El hombre tiene un girasol en la mirada A la mujer le han crecido dos ramas El hombre va a la playa y regresa La mujer aúlla sin convertirse en lobo El hombre trae a casa un oso y un delfín para ver morir la luna La mujer abre la ventana para verlos volar El hombre canta mariposas La mujer se las come hambrienta El hombre llora una lluvia de estrellas sobre el frutero La mujer le da una cerveza por el tallo El hombre cree que es una flor y se marchita La mujer se apresura a componerlo El hombre pone cara de reloj descompuesto La mujer intenta conciliar el sueño El hombre dice el tiempo se ha apagado
Botón de lluvia A las niñas de la calle
I
Los desplazados desfilan por tu memoria de patria pobre y despojada los muertos se levantan no han sido enterrados II
Araceli dormirá esta noche de lluvia en la Alameda tiene una alcantarilla en la mirada un vidrio roto en el corazón sus días son el rocío seco de hojas callejeras exhalaciones fétidas de la ciudad amortajada
Gritos sangre lluvia de piedras el miedo es un dolor agudo un ansia de quitarse de encima ;la persecución
Araceli es un botón de lluvia que cae en el baldío y sobrevive mil noches de luna en el abismo
Las hijas de la LunaLas hijas de la Luna viajamos de piel en piel de pez en pez de magia en consumado hechizo
En las alcobas de la luna sueñan las chavas punks duermen las vírgenes y navegan las sirenas acompañando los navíos naufragantes de las noches ebrias
Desde las azoteas las concubinas huelen los versos de sus amantes convertidas en musas terrenales durante el ángelus
Las hijas de la luna somos mujeres cálidas terrestres leopardas vagando por Wirikuta
Luna llena que bañas de plata a los jaguares Ojo de mar de mar de luna de rayos de solsticio y sal
¡Celebración de la lengua! en la piel del astro la fiesta india es el papel amate de mi cielo
La caídaA mi amigo, Arturo Souza +
No volveremos nunca a ver la caída de la estrella en el charco a caminar los desiertos de luna con el Sueño que nos enlazó el ombligo
No se verán más lágrimas en el dolor del cementerio que ve partir a los amigos
No más el polvo del eucalipto y el ciprés cubriendo el Tercer Mundo con la estela de hojas en el camino en las piedras rodantes en las canciones de amor y en los Cien años de Macondo
Las tardes tranquilas devoran libros de la Biblioteca Universal Circulante e iluminan anárquicas miradas al amparo del hongo rosa de la fiesta
Para extrañarlo todo la foto de Elisa en el póster de la universidad los poemas de Wirikuta las canciones de Paraíso el manifiesto pacheco la expedición a Tamazunchale para buscar al unicornio y las manos alzadas en los mítines
Las pintas en las bardas de la ciudad los conciertos de rock las enseñanzas de Burroughs y las etílicas madrugadas de lucidez para el poema
El llanto de luciérnagas el día de tu muerte la voz de Patti Smith la inocencia perdida del suicidio y el paradigma de Jesús en la cripta 33 del ciprés y el eucalipto
No volveremos nunca a ver la caída de la estrella en el vaso de cerveza pues la soga ha quedado vacía y nuestros cuerpos mueren en esta tarde ebria donde la tristura cobra con creces los cien años de Lolita quien espera en la llegada de la aurora la canción más íntima o los ladridos de los perros que anuncien la próxima partida
No volveremos juntos a ver la caída de la estrella en el charco.
Marcar como favorito (44) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1770
|
|||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





Comentarios (3)

