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¿Qué diablos es Palabras Malditas? Imprimir E-Mail
por Maquina Maldita   
10 / 2003

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En nuestro lenguaje diario hay un grupo de palabras prohibidas, secretas, sin contenido claro, y a cuya mágica ambigüedad confiamos la expresión de las más brutales o sutiles de nuestras emociones y reacciones. Palabras malditas, que sólo pronunciamos en voz alta cuando no somos dueños de nosotros mismos.

Octavio Paz

 

A principios de los noventa Internet era un desierto que pocos se aventuraban a explorar. Nadie imaginaba lo que sucedería en poco tiempo.

Recuerdo mis primeras experiencias accediendo a esta tierra virgen mediante una computadora 386 y un flamante modem de 14 Kbps. Tenía que hacer varios intentos antes de poder conectarme a la red del IPN, pues en ese tiempo la Internet era casi exclusiva de las universidades a nivel mundial y la mayoría de las páginas estaban alojadas en sus servidores.

Era todo un misterio andar a tientas por aquel desierto virtual, no había reglas que seguir, era un laberinto fascinante en el que los buscadores se encontraban aún en desarrollo. Los universitarios fueron los primeros colonizadores, se comunicaban mediante el servicio de correo electrónico de unix o eudora, y utilizaban los grupos de noticias de usenet. Una nueva comunicación de dimensiones increíbles había nacido. En la red podían encontrarse desde ensayos políticos, foros de discusión, información de bandas de rock, hasta las primeras colecciones porno escondidas cuidadosamente bajo un link bien disfrazado.

Pronto quedó el potencial de la Internet al descubierto, y con ello llegaron los primeros conquistadores decididos a poner la ley y el orden en un mundo sin gobierno. La información, los correos electrónicos y las paginas aumentaron dramáticamente y el desierto pronto se convirtió en una gigantesca ciudad.

Empresas como Microsoft fundaron sus imperios comerciales en la red. Los buscadores se multiplicaron. Nacieron los portales que pretendían tenerlo todo en un solo lugar. Emergieron los prostibulos y los casinos. La televisión tampoco perdió oportunidad. Las empresas decidieron que Internet servía sólo para una cosa: vender.

Pienso que nos encontramos en una especie de oscurantismo digital, pero esta vez no es la falta sino el exceso de información lo que nos venda los ojos. Resulta casi imposible navegar en la red sin encontrarse con publicidad, información mal clasificada y de baja calidad, invitaciones a tener sexo "en vivo", a jugar en un casino, a alargarnos el pene o ponernos tetas artificiales. Los portales pretenden mantenernos "informados" con una embarrada de información cultural, tecnológica, política, social y de entretenimiento de bajo nivel, tendenciosa y poco critica. Los links difícilmente nos abren más puertas misteriosas, sabemos que al oprimir un enlace nos llevara a más publicidad, nos aparecerán baners de la nada, nos pondrán en la cara la fotografía de nuestro hombre o mujer ideal.

Sin embargo los internautas han logrado también crear verdaderos espacios culturales en medio de este eterno centro comercial. Sitios que invitan a la reflexión y al intercambio de ideas. Varias organizaciones han logrado dar a conocer sus ideas a nivel mundial, y con ello, formar comunidades globales unidas con un mismo propósito.

Fue la nostalgia de aquel espíritu aventurero de los primeros años de Internet lo que me llevó a proponer un sitio como Palabras Malditas. Crear un sitio independiente, de calidad, sin censura ni publicidad agresiva.

Nos interesa la literatura principalmente, pero también los temas de actualidad política y social, las artes visuales, la música, y por supuesto la diversión, el desmadre virtual. No pretendemos ser los únicos o los mejores, sólo queremos ser una opción para el internauta aburrido de lo mismo, para curiosos con las mismas inquietudes que nosotros.

Palabras Malditas es una puerta abierta, una galería, una sala de lectura, un bar, un motel al cual todos pueden entrar y colgar sus cuadros, conversar y exponer sus ideas sin censura.

Crear un sitio como este no es fácil, se necesita dinero, pero principalmente tiempo para dedicarse a él. Nuestras motivaciones no son económicas, pero no nos vendría mal el patrocinio de alguna editorial o institución cultural, por ejemplo. Pero más que nada, necesitamos gente dispuesta a llenar las paredes y los rincones vacíos. Esperamos crear una comunidad activa, propositiva y lograr que Palabras Malditas.net se convierta en un agradable hotel de paso en donde nuestros visitantes puedan hospedarse y descansar del monstruo comercial en que se ha convertido Internet.

 

 

 
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