| El empecinamiento de un fluir escrito |
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| por Leonel Giacometto | ||||||
| 02 / 2004 | ||||||
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En Internet, pareciera, todo está al alcance: información, fotografías, pornografía, métodos para suicidarse, para enamorarse, para alargar el pene o para cultivar, como si tratase de empollar un huevo, una plantita de marihuana en el jardín o balcón de la casa. Sin embargo, de tanto, todo resulta inabarcable y la mayoría de las veces, tanto, “el tanto”, termina por hastiarnos. Por eso resulta, al menos, interesante que entre las “tribus” haya conexiones, puntos de referencia y hasta intercambio. Sobre en las palabras escritas, en las palabras malditas que cada uno intenta plasmar en una hoja de papel o en una pantalla. Así, apareció Esteban Costa, un joven (jovencísimo) escritor que hoy, o sea, ahora, desde el Infierno, me propongo presentar. Como dije, Esteban Costa escribe. Y lo hace desde una mítica (no en vano la novela que está escribiendo se llama La Mística del Destino: Una íntima liberación escrita) donde refunde lo vivencial o autorreferencial a través de la escritura; es decir, se reinventa y se rescribe escribiendo. Finge lo verdadero, o hace veraz lo fingido. Todo desde un tono que anuncia la impronta de su juventud y como tal, la reminiscencia por la ruptura de lo establecido. Aquí algunos de sus poemas pertenecientes a la Sexta Parte del libro: La Mística del Destino: Una íntima liberación escrita. La gloria del mañana Acostado, a oscuras, cubierto por la colcha, colcha de color bordó que encerró y contuvo temblores, espasmos, saltos, alucinaciones. También contuvo y resguardó a un niño grande desesperado. Contuvo también frescas y tranquilas noches de un esperanzado optimismo que ya no poseo. Y el drama se me torna heroico, y esta absurda valentía de enfrentar y sobrellevar lo heroico se me torna extenuante. Y mi fluir escrito y mi empecinamiento se me torna glorioso, y mi gloria abstracta hoy es pura miseria en abundancia, y ésa es la única abundancia que gozo, y el gozo sólo es imaginario y a futuro y lo futuro quemó y arrasó y arruinó mi presente. Y mi presente sólo se sacrifica por la gloria del mañana. Los acomodaticios La Resistencia por la Autenticidad tiene que ser, naturalmente, férrea, obstinada, terca e incorruptible. El honor de lo incorruptible es glorioso y supremo. ¡Ay de los que vendan su alma por unos pocos billetes! Son los vulgares acomodaticios, nada es demasiado serio para ellos, no existen las causas, no existe la noble lealtad. Fácilmente se unen a la Opinión General, la gloriosa opinión general. Lo que todos opinan debe ser lo correcto, lo que todos hacen debe ser el camino a seguir. ¿Por qué voy a esforzarme en pensar por mí mismo? Si todos van para allá, debe ser que ir para allá es lo correcto y común, lo normal, lo que todos hacen y siempre hicieron. ¿Qué voy a inventar? Razonamientos lógicos de los acomodaticios. Hasta los razonamientos imitan, tienen el raciocinio mutilado. ¡Qué placer me da ser un habitante de La Isla! Hermosa y solitaria y soberana isla, el calmo romper de las olas en tus orillas extensas y circulares apacigua el clima, da pureza, y los turistas agitados se alejan en sus buques porque les da temor esa isla solitaria. Ese silencio y esa calma y esa grandeza sería la muerte para ellos, pues allí no hay lugar para los acomodaticios. De la sed que ansía ser saciada Los objetos acumulados no pueden saciarme, pues mi sed no es sed de objetos. Las frases sabias acumuladas no pueden saciarme, pues mi sed no es sed de palabras. Sólo la aventura, sólo el divertirme pueden saciarme. Escribir esto me sacia sólo por unos instantes. Los que hallen a Dios, sacíense con Él, parece ser que todavía yo no lo he encontrado. Mutilada la capacidad de soñar Enfermiza, paralizante y estúpida impotencia que impulsas la decadencia y la agonía de los jóvenes. Sociedad subdesarrollada que aplastas todo deseo toda ilusión todo sueño. Ciudadanos conformistas, toda su vida es un miserable empleo que alcanza sólo para pagar los impuestos. Impuestos y trabajo y trabajo e impuestos. Mutilada la capacidad de soñar caminan muertos los estúpidos ciudadanos. Aquí hay y aquí no hay Lo mejor siempre está aun por venir. No leas mis viejos poemas, lee de alguna manera los que han de venir y que todavía no han sido escritos. Mi cerebro se amoldará, todas las piezas encajarán, y ejércitos de palabras surgirán. Acomodadas en líneas rectas, rectángulos blancos cubiertos de graciosas líneas azules colmadas y repletas de palitos, sí, pequeños finos palos estirados en extrañas direcciones que revelan algo, pero no es mi ciencia saber qué demonios revelan las desviaciones de los palitos estirados de mis palabras azules. La obra de un inglés fue calificada como Realismo Cotidiano, y a mí me gustó la definición y mi obra también es realista y cotidiana. Viajo en subte como cualquier mortal ciudadano de las modernas urbes. Miro fijamente a los ojos a todos, a pobres y ricos, a hombres y mujeres, a niños y niñas, a empleados y a jefes, a los del medio, a los de abajo y a los de arriba. Aquí no hay aristocracia, aquí hay una debilitada burguesía, aquí hay pobres en demasía, y yo me sumo a esas filas. Aquí no hay escritores como los escritores de antaño, aquí no hay largos e intensos viajes por Europa, aquí no hay mecenas ni ninguna ley aceptable de mecenazgo. Yo seré un viejo loco mecenas cuando sea viejo y loco. Pero seré un loco tranquilo, con panza y un andar meditabundo. Aquí no hay históricas reuniones, aquí no pueden reunirse en una tarde Maugham, Churchill y Wells, aquí no hay esa clase de personajes. Aquí no hay Eruditas Conversaciones, aquí no hay noches de fogoso sexo, aquí no hay (y me refiero a mi cobijo) ni marihuana ni contemplación extraña compartida con una bella mujer. Aquí no hay amor ni hay odio, aquí hay un vulgar Paso del Tiempo, aquí hay promesas y sólo promesas, aquí hay buenos simples y risueños amigos de infancia que vagabundean por plazas y bares y barrios tranquilos como mi barrio de la infancia. Allí hay viejos cortadores de pasto como Don Ramón, allí había y aún hay viejas chismosas en todas las esquinas y jóvenes chistosos y bromistas sin un miserable ápice de Cultura General, aquí no es Inglaterra, ni Francia, ni Alemania ni los Estados Unidos de América, aquí estamos en las Provincias Unidas del Sur, tierras arrasadas y sufridas y condenadas desde el cielo desde siempre y para siempre. Aquí hay avidez de vida, aquí hay un joven alerta, aquí hay historia encerrada en un humilde cobijo en las Tierras del Sur. Aquí hay pasión y hay promesas, y aquí habrá revuelo y habrá diversión y habrá un resurgimiento. Es intocable el poema de la tarde Un insano capricho te entretiene en el húmedo empecinamiento de las calurosas tardes. Una lámpara con tallados de motivos hindúes alumbra la superficie de tu pequeño mundo de fantasía. Y no eres nada allí afuera y no eres nada en ninguna parte, y no hay nadie que suprima palabras a tus poemas, y si alguien habría no se lo permitirías. No se puede suprimir nada de lo que ha surgido, es intocable el poema de la tarde. Ingieres la bebida caliente, transpiras tu tibia transpiración que cae de tus axilas marcando un surco acuoso en tus costillas. La espalda encorvada como un anciano, los hombros un tanto caídos, las blancas piernas entrecruzadas debajo de la mesa. Pesadumbre veraniega, y aún así brilla la blanca azúcar en la taza celeste y brilla la cuchara de metal incrustada en el azúcar. Las verdes plantas inertes reposan en sus macetas. Decoran las mesas inertes de madera. Los grandes muebles ocupan el espacio y los portarretratos encierran inconscientes escenas de un pasado remoto. La ropa limpia y seca y doblada prolijamente también reposa inerte como las verdes plantas. ¿Y dónde está la vida aquí? Sólo los pájaros parecen estar vivos en rededor. Bajan rápida y diestramente desde una grisácea pared hasta el pasto húmedo y rastrean lombrices para poderlas comer. Esa es toda la vida que uno puede hallar si se sienta en silencio a contemplar. ¿Y será el azar el que me condujo aquí y a este escenario? ¿O seré yo que, inconsciente, dejé que el tiempo me ubicara aquí, en esta silla y rodeado de pesadumbre? Ya es un poco tarde para cambiar la dirección de ciertos cruciales caminos. La contemplación de los sabios Buscaba sin descanso el Libro de los Libros, pero ese libro no estaba impreso. Buscaba La Respuesta, La Solución y El Secreto, pero no existían tales cosas como él las concebía. Existían diferentes concepciones individuales surgidas de la contemplación de los sabios. ¿Y por qué eran sabios los presuntos sabios? Lo eran, primeramente, porque sí. Lo eran por el simple hecho de lograr una mágica comunión con el cosmos. La comunión rendía frutos, los frutos eran expresados y ésa era toda su sabiduría. ¿Y qué ingenuo muchacho pretendía más que aquello? Cuando él entró en comunión con los sabios y, a través de ellos, en conexión con los frutos expresados de sus individuales comuniones, aprendió que él mismo debía entrar en comunión con el cosmos, que ya no hacían tanta falta los respetables intermediarios. Nadie podría jactarse de superioridad en estos asuntos, pues el Cosmos está ahí como siempre estuvo, y nosotros estamos temporalmente aquí y entramos temporalmente en comunión con él. De todos modos, el Juego nunca iba a acabar, pues resultó ser uno de los más grandiosos juegos inventados por el hombre. Aquí y allá continuarán agregándose preciosos volúmenes, y esos volúmenes acrecentarán el carácter místico y misterioso del juego, pero cuando la confusión acechara al aspirante a sabio, él debería abandonar todos los volúmenes y dedicarse simplemente a la contemplación del cielo, y a través de éste, del Infinito Cosmos. ¿Y qué pueden significar las interminables pilas de libros si acumuláramos a éstos uno encima del otro? Cientos de concepciones individuales surgidas de la contemplación y el análisis. ¿Y qué será de la vida de los sabios contemplativos? Todos esperamos (todos los entendidos) que el Creador del Cosmos le retribuya de alguna manera su humilde y significativa tarea. Los sabios sólo piden alimento, un lugar tranquilo y un Cielo Abierto para entrar en comunión con el Cosmos. Bajo el influjo de Fulcanelli y Gustav Meyrink El Acomodador de las Facetas Tu trabajo es el de acomodador; eres el Acomodador de las Facetas. Eres el archivista prolijo que ordena los archivos de los estantes del cerebro. Te apasiona la pulcritud y el orden de los biblioratos. Mil temas extraerían los psicólogos de tus archivos. Cualquier cerebro es un Inmenso Archivo, pero no todos los portadores de cerebros son archivistas. Muy pocos se atreven a ordenar su propia biblioteca mental. Hay volúmenes un tanto tenebrosos, otros espantan por su incoherencia, otros avergüenzan, otros nos da gusto ordenarlos, observarlos, limpiarlos, ponerles títulos y fechas. Yo me afianzo en mi mundo interno y me alejo del externo. Y todo lo que hay que hacer y todo lo que debería hacer hoy no me intranquiliza. Por lo menos exijo el derecho de ser un loco tranquilo, que me dejen en paz, tanto los decadentes como los progresistas y los optimistas; yo sólo quiero ordenar mi biblioteca. Hay cientos de volúmenes sin catalogar, otros me atrevo a mirarlos de a poco, con cautela y sobriedad. Que cada cual ordene su biblioteca, y cuando esté ordenada que se vaya a un parque a tomar aire y a fumar un cigarrillo. Planetario Surgidos no se sabe bien de qué, compuestos de carne y huesos y sustancias intangibles. Destinados a vagar y a correr tras motivos ínfimos y efímeros. Tú no decidiste abrir los ojos, pero ya que están abiertos contempla bien tu hermoso planeta. Hermosas criaturas te rodean, la secreta vibración es perfecta. De imaginación nos han dotado, insólitas conexiones hemos inventado. Personajes destacados ha habido, es que han contemplado bien a su hermoso planeta. Las distancias del Universo se miden en años luz, las sustancias de las que están compuestas las estrellas se cuentan en toneladas… Ínfimas y bellas criaturas pensantes e imaginativas juegan y trepan y ríen y sienten frescamente la secreta vibración perfecta y armoniosa de la Naturaleza. Y nacen y mueren las estrellas, y nacen y mueren las células, y nacemos y morimos nosotros, y quiera el azar y el destino que alcancemos la sabiduría de considerar estos sucesos como cambios naturales. Aceptar en paz que el viaje, así como ha comenzado, terminará. El cuadro y el marco Pierde la literatura vigor frente a la excelsa pintura. Un detallado preciosismo de un bucólico bosque amarronado. El brillo de tu empeñada labor. Tu simplicidad puja con la tragedia de los grandes. Sin ser trágica creaste belleza. Rompiste con un sutil dilema. En ti no existe el dilema, existe el fructífero entusiasmo creador. Ya se lo había dicho yo a un psicólogo; los complejos admiran a los simples, y los simples no valoran tanto su simplicidad porque no fueron complejos. Pero en ti no existe el dilema. Sí hubo dolor, y ese dolor ha teñido tus pinturas y tu mundo de fantasía. La ingenuidad sentimental surcada por un dolor usurpador, invasivo, intruso. Un dolor que nos asaltó juntos en plena inconsciencia infantil. Palidece la trágica literatura frente a la vida que encierran tus pinturas. Tú no sabes quién fue Proust ni quién fue James Joyce, pero los tapas a ambos con colores y con un humor descabellado que haría reír hasta el más trágico de los escritores. Tú no sabes de la pestilencia, tú sabes del vigor que se sobrepone a todo. Simple sabiduría para que los trágicos señores se rían. La silla del compromiso Separado mil veces y mil veces unido. Viajes circulares y eternos. Soy una faceta y una porción, y luego soy otra faceta y otra porción. Dibújalo si quieres, dibuja el Círculo por el cual circulo. No es una escalera que comienza en la tierra y termina en el cielo. Es un círculo con variaciones, cambios de percepción instantáneos; puedo odiarme y puedo amarme, y la diferencia de tiempo entre un estado y otro son simplemente instantes. Puedo acusarme severamente y sentirme el peor parásito, inseguro de mí mismo, al punto de tener serios problemas con mi cuerpo, con la movilidad, con la coordinación corporal… Odio esos estados, y sin embargo continúo padeciéndolos… William James sería de gran ayuda para mí. Él estudiaba la clase de conflictos que yo padezco. Y no me atrevo a describirlos con absoluta certeza, pero en dichos conflictos se amalgaman el misticismo y la súplica y Dios y la religión y el pecado y la sexualidad y los delirios de grandeza y la grandeza en sí. Se amalgaman las visiones y los profundos estados anímicos. Es el Eterno Círculo que gira y da vueltas y quedamos enredados en él como inconscientes caminantes cabizbajos… Silbando, fumando, con cierta pesadez en las piernas, con cierto incisivo temblor producido por las inseguridades de la mente, la mente aturdida por la marihuana, adormecida, lenta, aplacada, ofuscada, el sol castigando el cuerpo y la espalda y apaciguando el andar, el andar que pretende ser firme, el andar que quisiera pisar fuerte y seguro, el andar que anhela la seguridad de hablar con Dios y de sentir que Él escucha, que Él oye, que Él responde… La seguridad y la tranquilidad de no tener que cargar con las injusticias del mundo, reconocer humildemente nuestros límites humanos, y gozar de los pequeños logros, el simple logro de abandonar la cama de la rendición y sentarse en la silla del escritorio del esfuerzo y del compromiso. Retomar la historia escrita que aunque no es tangible es historia, y detrás de las palabras hay hechos y sentimientos y andanzas y dilemas y asuntos y una eterna búsqueda en círculo de la Sabiduría y no sólo con la sabiduría podemos vivir. Hay que ser un sabio activo, ya no el sabio que simplemente comparte su saber con una montaña o una roca o el pasto o el viento o un águila o un cóndor o la nieve, sino un sabio que actúa en concordancia con su saber y procura ser útil, lo más útil posible, pues ¿de qué sirve un sabio si nadie sabe nada acerca de él y sus enseñanzas? Ser útil es ser grande, y admiro a aquellos útiles que desempeñan su labor por amor o por simple deseo de servir al prójimo. Yo continuaré dando vueltas por el círculo y tú también. Cuando vea la utilidad de mis acciones me sentiré lleno y satisfecho, y ahora, al volver concienzudamente a una tarea olvidada festejo el logro de haber abandonado la cama de la rendición y haberme sentado en la silla del compromiso. Esteban Costa nació en 1980 en Buenos Aires, Argentina. Es Director de la revista Aquí y Ahora y ex director de la ya desaparecida revista Trascender. Entre sus escritos, aún inéditos, figuran: · La trilogía titulada Primera Juventud, compuesta por Ornela (Novela corta. 1998), Destellos Precoces. Diario íntimo de Emanuel Klodi (1999) y Esbozos (Relatos breves y prosas poéticas. 2000). · Aquella percepción, aquel amanecer (Novela corta. 2001). · Rastreando lo auténtico (Prosas poéticas. 2000 - 2001). · Mítico Sur Crónica de un viaje, una época y un reencuentro (Novela corta 2001 - 2002). · Informes desde mi cobijo (Poemas y prosas libres. 2002). · La Mística del Destino Una íntima liberación escrita (Novela experimental. 2003-2004).
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