| Los Soñadores |
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| por Jessy Servín | ||||||
| 07 / 2004 | ||||||
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“El pensamiento es efímero, la imagen absoluta” Andrei Tarkovsky
Y ahí estaba, sentada, esperando salir y recorrer una calle más del eterno Buenos Aires, cuando descubrí en El Clarín, un artículo que se titulaba “El regreso de Bertolucci”, mi corazón tintineó y la mente guardo para mas tarde la obsesión por ver la cinta. Después de algunos meses y de nuevo en la espera, los trailers de Los Soñadores, agitó mí cabeza y sentí la necesidad de escribir sobre lo que pronto se grabaría en mis pupilas. Lo primero que se debe de mencionar es que Bernardo Bertolucci, fue un discípulo insistente de otro genio italiano: Pier Paolo Pasolini, a quien debo mi gusto por las cintas indestructibles. Luego, habrá que anotar, que Los Soñadores se desarrolla en el 68 y tiene como punto geográfico, la cuidad de París. Que según entrevistas, la peli ha sufrido censura, y es que uno no necesita mas que mirar los pequeños flash de 6 minutos que desfilan en las salas cinematográficas: Revueltas juveniles, erotismo, compromisos inocentes, un departamento habitado por dos hombres y una mujer; una invitación para mostrarse y descubrirse en una época donde la juventud es el detonante de que el mundo gire, en fin, como su nombre lo dice, un filme donde se vale y se superan los DELIRIOS. Pero además, la música del momento: Hendrix, Joplin y Morrison, quienes dan un contexto valido y real de lo que estos tres personajes, se atreverán a mostrar. Pero por qué Bertolucci realizó esta película, bueno,porque el mensaje final es que existe una esperanza para hacer de la vida algo emocionante, que al terminar de ver los créditos, el espectador este contagiado de ese valor necesario para soñar y que esos sueños –aunque sea una frase re hecha- se hacen realidad. Y ahora que lo pienso, esta nueva cinta de Bernardo, bien podría caber en un poema: La última inocencia
Partir En cuerpo y alma Partir Partir Deshacer de las miradas Piedras opresoras Que duermes en la garganta He de partir No más inercia bajo el sol No más sangre anonadada No más forma fija para morir He de partir Pero arremete ¡viajera! Alejandra Pizarnik
Y con esto termino, las historias hacen o se deshacen, Bertolucci tiene la habilidad de combinar las dos y olfatear el gusto de sus seguidores.
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