| Instantánea de un Aragonés |
|
|
| por Jessy Servín | ||||||
| 03 / 2005 | ||||||
|
Cuando Luis Buñuel llegó a México no era un desconocido, llevaba ya una envidiable y a la vez pesada historia de celebridad y escándalo, pero también un silencio aún más pesado, su última película la había hecho en 1932, y los ocho años siguientes los había pasado en oscuras tareas burocráticas relacionadas con el cine. A 76 años de su realización, Un perro Andaluz, primer cortometraje dirigido por Luis Buñuel, sigue cumpliendo con su principal objetivo: escandalizar. El inicio y fin de la cinta, que sólo dura 17 minutos dice así: Blancos y negros, mudos, cambios de escena, una noche clara, un hombre corta el ojo de una joven mientras una nube pasa delante de la luna. Ocho años después, un ciclista se accidenta en la calle. La misma joven lo socorre y lo besa. En una habitación, el ciclista acosa a la joven pero un incidente callejero los distrae. Un personaje andrógino juega con una mano cortada y es atropellado. El ciclista continua acosando a la joven. Aparece un "doble" y castiga al ciclista hasta que éste le dispara. Finalmente, la joven sale al mar y se encuentra con otro hombre. En la primavera, los torsos de la joven y de su nuevo acompañante aparecen enterrados en la arena, devorados por los insectos. Así es como nos percatamos del sentido surrealista y controversial que Buñuel, junto con Salvador Dalí, quisieron imprimir a esta obra, para romper con lo convencional o lo formal de la sociedad. Un perro Andaluz, es una película que no pretende tener un significado racional; violencia, sexualidad y situaciones inusuales unidas de forma que semejen un sueño. Vanguardista para su época, este filme es considerado como la primera película surrealista del séptimo arte, y con ella inicia la fama del director aragonés, Luis Buñuel. El camino fue difícil. Su debut en México no fue con Los olvidados, Él o Nazarín, ni siquiera con Susana o por lo menos con La ilusión viaja en tranvía, sino con Gran Casino, adaptación de una poco conocida novela del menos conocido Michel Weber. El resultado fueron algunos momentos reconocibles, pero aún la bomba no explotada, quizá Buñuel se sentía un poco tímido. Así, a la par de obras calificadas por el propio Buñuel de “alimenticias pero sin que tengan nada de qué avergonzarse”, el cineasta profesional filmó Subida al cielo (1951), El bruto (1952), Robinson Crusoe (1952), Ensayo de un crimen (1955), Viridiana (1961), El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1964). Luis Buñuel supo desenvolverse en una historia cuyos códigos narrativos y genéricos estaban perfectamente establecidos. Fue capaz de expresarse, tocar sus temas, imponerles su visión del mundo. De crear sus características como el uso de metáforas, alegorías o símbolos que utilizó como mecanismos para penetrar la realidad. Algunas de sus influencias que marcaron la actitud de Buñuel, para con sus historias y su propia vida, fue la generación del 27 y Ramón Gómez de la Serna, que creó un nuevo género poético llamado “greguería”, cuyo autor defendía como “humorismo más metáfora”, consistente en breves pero ocurrentes construcciones, que ofrecía una imagen distorsionada de la realidad. Sin duda la principal contribución de Luis Buñuel al cine es la de haber roto los candados que limitaban las posibilidades expresivas del medio que empleó. Este aspecto es el que lo define como un autor absolutamente barroco: su capacidad de partir moldes, pero sobretodo su extensión de pasar generación tras generación por los ojos y conciencias de los espectadores.
{mos_sb_discuss:10}
Marcar como favorito (18) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1394
|
||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





Sea el primero en comentar el artículo

