| Dualidad del Blanco - White Stripes |
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| por La Toca-discos | ||||||
| 06 / 2005 | ||||||
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Televators - The Mars Volta The Good Times Are Killing Me- Modest Mouse She’s a Star – James Break me gently- Doves Una hora antes y el Palacio de los Deportes ya tenía el clásico ambiente de concierto. Platicas de la vida y lo que sigue porque el show debe continuar, porque la mejor medicina para el cuerpo reventado es la música; es -como ya se sabe- el rock & roll. Dos vasos de cerveza de 25 pesitos y una última jumbo para aguantar el concierto, fueron las disposiciones monetarias, sin playeritas o ¡lleve, lleve! la taza del recuerdo, porque a decir de mi amigo “ya la mercancía está re gacha”. Luego de los 30 minutos de teloneros que ni vale la pena recordar, el escenario se vistió de una bahía rojo y blanca que en su centro mostraba una manzana, Jack y Meg, aparecieron con sus mascaritas de diablitos y saludando a los más de 7 mil asistentes. “Blue Orchid” fue la rola que consagró el ánimo para iluminar el pensamiento de muchos que, suponían, sería un buen concierto. Lo cierto, es que fue ‘normal’ nada extra, nada wua! Después los hits como “The hardest button to button” y “I just don’t know hat to do with muself” y, por supuesto, “Fell in love with a girl” fueron las rolas que prendieron. Pero más allá del toquín, lo que resalta es la potencia con que Jack toca su instrumento, es un caníbal del guitarrazo, es un músico en toda la extensión de la palabra, su voz, sus secuencias y hasta un marimbazo exclusivo para los mexicanos provocó el agradecimiento total de sus fans. Pero ¿y?, y nada que hasta ahí llegó, unas rolas más y el concierto había finalizado en hora y 15 minutos. Para muchos “sólo una banda más”, para otros “una explosiva demostración de lo que es el blues-punk” y para nosotros, una esperanza de que su nuevo disco Get venid me satan, será poderoso.
Y es que los conciertos son una forma de liberación que nos consagra hacia el otro lado del plano. En el que, al parecer, poco tiempo permanecemos. Pero es una felicidad constante. En el toquín de los Stripes, existió eso que a veces no logramos con la meditación, olvidarnos de nosotros mismos y concentrarnos sólo en la música con el único objetivo de sentirla, de disfrutarla… eso es lo que importa ¿no?
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