| Las fantasías de Lila (Lila dice) |
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| por Celia Gómez Ramos | ||||||||
| 10 / 2005 | ||||||||
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En un parque, Lila encuentra a Chimo (Mohammed Khouas) y le pregunta si quiere ver su vagina en tanto ella se balancea en el columpio, rápido o lento, le susurra. Chimo está sorprendido y al ritmo del columpio, observa como el viento le ayuda a su mente a divagar observando esa ropa que flota. El amor entre dos razas distintas de cotidiano ha resultado desigual y poco comprensible frente a los habitantes de las diversas sociedades que han entendido las semejanzas como las únicas posibilidades existentes y las diferencias, como la supremacía de una sobre otra. Ello, añadido a las obsesiones de cada ser humano, busca explorar y desencadenar la observación de nuestros universos internos. Lila es una francesa que vive en un barrio de las afueras de Marsella y Chimo es un estudiante árabe de 19 años, que tiene la posibilidad de compartir dos mundos y enfrentarlos. Se puede mantener con sus amigos que ya no estudian y disfrutan vagando, porque consideran que no tienen futuro y que son diferentes o puede tener una oportunidad por sus escritos, acceder a una universidad y trabajar desde un principio, apoyando económicamente a su madre. Los amigos le aconsejan que no se crea un futuro mejor para él, porque aunque sientan orgullo de ser árabes, saliendo de su ambiente se sentirán incómodos. Chimo se debate al respecto y es entonces cuando conoce a Lila, que lo seduce con cada nueva aparición y como joven soñadora lo provoca hablándole de sexo. Él se mantiene cada vez más perplejo pero arrobado por ella. Lila lo conquista con la palabra, le genera deseos y una cantidad impresionante de estímulos. La mayoría de sus sensaciones se las deberá al lenguaje y sus narraciones, a su imaginación, salvo esa oportunidad que tiene de observarla en el columpio y aquella otra que en la motocicleta de Chimo, Lila lo masturba en movimiento. Si bien es esta una historia de seducción y que demuestra la autoridad total que tienen para los seres humanos las palabras, en nuestra forma de relacionarnos con el mundo, también es una historia del horror que puede existir por esos desequilibrios existentes entre razas. Lila se enamora de Chimo, de ese personaje taciturno, observador, callado y buen escucha. Ella se hace pasar por toda una conocedora del sexo y es algo que no toleran los amigos árabes de Chimo, aunque a este último lo que le interesa es ella. Es la timidez de él, la que provoca a Lila, lo que la enamora. Esta cinta ha obtenido varios premios (Premio del Festival de Cine Franco Mexicano, 2004. Premio del Festival Internacional de Cine de Toronto, 2004. Premio del Festival Sundance, 2005. Premio del Festival Internacional del Nuevo Cine de la Habana, 2005), y es la segunda ocasión que se presenta en México, primero en el Festival de Cine Franco Mexicano 2004 y ahora en el 9no. Tour de Cine Francés, a concluir en diciembre y que recorrerá la República Mexicana.
Si bien se pueda considerar que es una mirada cínica de la realidad, también se puede señalar que Lila conmueve al inventar una vida con la naturalidad que da la adolescencia y dice palabras que imagina, aspira, desea, anhela y la experiencia que no tiene la hace suya, sin medir consecuencias. La imaginación se torna realidad para Chimo, que no tiene porque dudar de lo que ella le dice y empieza a vibrar por ese sueño despierto que le cuenta Lila y todas las imágenes que le genera. Lila juega y experimenta al hablar, el amor por Chimo, le gusta hablarle y tener a quien decir todo lo que se le ocurre referente al sexo, piensa en voz alta, sólo frente a Chimo, quien va ingresando al mundo de la joven. Este drama humano de la vida cotidiana, tanto psicológico como social basado en silencios y diálogos altamente sugestivos, plasma además de la importancia del lenguaje, una realidad imperante que no puede abandonarse, la intolerancia y descalificación de un grupo frente al otro, en ese deseo por la destrucción que ante nuestra ignorancia o incomprensión, nos acompaña siempre.
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El director de esta película considerada de manufactura francesa (aunque es una coproducción francesa, inglesa e italiana), Ziad Doueiri se dio a conocer en 1998 con West Beirut y ha sido primer asistente de cámara de Quentin Tarantino en diversas producciones. Para este trabajo, fue invitado por Marina Gefter, la productora, luego de que en 1995 llegara a manos del presidente de Editorial Plon la novela “Lila dice”, con mucho éxito al publicarla en 1996, firmada por Chimo, que es la voz que da vida a la película, equilibrándola con la historia contada por él y Lila. Ziad buscó textos de Vanesa Daou y de Erica Jong, y se inspiró para escenas y textos de la película.

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