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Munich de Spielberg Imprimir E-Mail
por José Juan de Ávila   
03 / 2006

ImageLa película Munich de Steven Spielberg es puro entretenimiento, no historia, porque está llena de imprecisiones como el libro Vengeance en el que está basada, afirma Gordon Thomas, el especialista en agencias de inteligencia y autor de Mossad: la historia secreta.

En conversación vía telefónica desde Irlanda, Thomas subraya las fallas de la cinta de Spielberg, que supuestamente cuenta las operaciones de un comando del Mossad designado por la misma Golda Meir para asesinar a los autores intelectuales del atentado terrorista de Septiembre Negro contra atletas israelíes, en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972.

“Primero que nada, nunca existió en el Mossad un Avner (el líder del comando de asesinos o kidons que en la película llevan a cabo la operación Ira de Dios para vengar la muerte de los atletas israelíes)”, explica Thomas, “la cinta está llena de imprecisiones”.

-¿No se trata de Rafi Eitan, el hombre que usted menciona en su libro como el responsable directo de ejecutar a los terroristas palestinos?- se pregunta al experto en el Mossad, la agencia de inteligencia judía creada en 1951 para “proteger a Israel de sus enemigos”.

-No, Avner no es Rafi Eitan. En realidad, hasta donde pude averiguar Avner fue un maletero de El Al, la línea aérea israelí; después se hizo taxista en Nueva York. La película de Spielberg está basada en el libro Vengeance (Venganza) de George Jonas.

-¿El libro es ficción?

-Jonas asegura que es verdad lo que dice en él. Yo lo leí en 1984 y estaba sorprendido por la cantidad de cosas extrañas que menciona. Entonces, cuando vi la película de Spielberg, sólo me dije: “Oh, Dios, está basada en el libro de Jonas”.

Enseguida Thomas detalla las lagunas de la película de Spielberg, que ha sido cuestionada lo mismo por judíos que por árabes en el mundo, por la imagen que queda de ambos.

“En la cinta, el grupo de asesinos del Mossad no incluye ninguna mujer. Para una operación tan grande como ésa, los kidons –esto es el equipo de asesinos- se necesitaban también mujeres. Hubo, de hecho, 8 mujeres y 36 hombres en el comando. Las mujeres eran importantes porque permitían cubrir los operativos de los hombres. Ellos podían actuar como maridos y esposas, como amantes. Ellas también podían acercarse a los objetivos. Ese es el primer error de la película: no tiene mujeres entre los asesinos del Mossad”.

“Segundo, la peor cosa que molestó al Mossad de la película fue que ésta muestra a un equipo de kidons con dudas, culpas y arrepentimientos. Hablé con David Kimche, ex director del Mossad, y después con Rafi Eitan, quien efectivamente ayudó a exterminar a algunos de los miembros de Septiembre Negro, y dicen que la película es pura ficción que pretende ser un documento confiable. Lo describieron como la fantasía de Indiana Jones”.

Como da cuenta en su libro sobre la historia y métodos del Mossad, Gordon Thomas recuerda que los kidons o asesinos que se eligen para operaciones como la de vengar a los atletas judíos asesinados, son cuidadosamente analizados psicológicamente antes y después. “Y eso no se refleja en la película donde se les muestra dubitativos y arrepentidos”, alega.

Munich como tal es un entretenimiento maravilloso de Spielberg. No debe verse como algo más. Es sólo una película de espías, pero imprecisa, no es la historia real”, remata.

En su libro, publicado en español por Ediciones B, Thomas narra cómo los kidons asesinaron a los palestinos de Septiembre Negro en sus camas, con bombas, garrotazos, rebanadores de quesos, alambres, cuchillos en la laringe o gases venenosos, mientras que a sus familiares los aterrorizaban enviándoles semanas antes de los ataques letales flores con cartas de pésame u obituarios en los periódicos locales, en una suerte de guerra psicológica.

Thomas cuenta que habló también con dos de los kidons todavía con vida que participaron en la operación de exterminio contra los terroristas palestinos y que ellos le dijeron sobre la cinta, que no eran ellos, que no se reconocían en la trama, que las cosas nunca fueron así.

Lo más importante, agrega Thomas, dijeron que la operación les había llevado dos años, mientras que en la película de Spielberg parece cosa de semanas. Además, en la ejecución de los 18 terroristas participaron al menos 80 personas apoyando al equipo de kidons.

El periodista galés refiere que algo que también molestó mucho al Mossad fue que Spielberg, miembro de la comunidad judía estadounidense, jamás se comunicó con la agencia de inteligencia israelí ni le pidió asesoría para su película Munich. En cambio, aclara, para la edición de su libro Mossad: la historia secreta, la agencia israelí sí leyó la investigación y jamás la cuestionó porque él sí se acercó a ellos para recabar información.

“Hace dos semanas Meir Dagan, el actual director del Mossad, y sus más altos oficiales vieron la película en una función privada. Y Dagan dijo: “Es pura basura imprecisa”.

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  Comentarios (1)
Munich es otra cosa
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 09-09-2008 21:52
Me parece muy interesante la entrevista, sin embargo, no estoy de acuerdo con el primer párrafo, Munich no es sólo entretenimiento, es una muestra de que en Hollywood se puede hacer arte, y más que retratar los asesinatos, la cinta es un profundo análisis sobre la venganza y el dilema moral de aceptar el hecho de que se es un asesino, se mate por lo que se mate.
 
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