PalMal157.jpg
A veces sueño que... Imprimir E-Mail
por Sheherazade Bigdalí   
05 / 2006

Sheherazade Bigdalí. Guanajuato, México. 1972. Becaria del fondo estatal de apoyo a los creadores en dos ocasiones (98-99 y 2003) y una por el FONCA, Jóvenes Creadores (2003-2004). Todas las becas asignadas para escribir novelas para niños. Entre sus publicaciones individuales están: Pasos de Flor Sonriente (COESPO, 1999. Biografía), Espaluflina y el Bibliosaurio (Edic. La Rana, 2000. Novela para niños) y Cualquiera que va respirando muerte (Edic. LA Rana, 2005. Poesía).


Soy de masa de bolillo, toda blanca y suave. Que me dejan reposando en la mesa de la panadería después de amasar y amasar mi pobre cuerpo deshuesado. Después de ponerme más agua, más harina, más sal, amasan y amasan los panaderos que nunca veo y que no supe cuándo me pusieron la levadura, - si fuera de la misma que me daba mi mamá, sabría a chocolate. Aunque mis tías digan que estoy loca porque según ellas la levadura nunca ha sabido a chocolate, a mí me sabe así y punto- ya con levadura puesta y vuelta a amasar, me ponen en un montón, acurrucada en la orilla de la mesa, recargada en la pared. Para que no me vaya a dar frío, me tapan con la sábana de manta casi blanca bañadita de harina más blanca todavía y me adormilo oyendo el trajín de los panaderos haciendo otras cosas como encender el horno, preparar otros panes que conozco pero que no se cómo se llaman - Mi papá dice que antes te debías saber los nombres de todos los panes porque se pedían por su nombre desde un aparador y no podías señalarlos porque no se veían. Pues entonces no había de otra que aprenderte cómo se llamaba cada pieza para poderlas llevar al desayuno o la merienda o para las tortas del recreo, que a veces le tocaban de migajón a mi papá porque no era precisamente un niño rico. De todos modos ni conozco niños ricos. Conozco papás ricos de niños nada más niños pero…

Pasa que en el rincón, calientita y cobijada, mi cuerpo de masa empieza a crecer, a crecer, oigo cómo truena la capa delgada de afuera que se alcanza a endurecer un poco con el aire, como cuerpo de insecto, que truena porque lo de adentro ya no cabe. Como soy masa no puedo gritar lo mucho que me duele, pero oigo al panadero cuando dice “mira qué bonita está la masa, sigue crece y crece” como si no doliera, como si nada más para eso me hubieran puesto en el rincón a dormir y a inflar, pero pues sí, nada más para eso me pusieron ahí.

Puedo seguir soñando que es la masa (que soy yo) la que crece, pero a veces me doy cuenta que no es sólo un sueño. Siento el cuerpo como de masa, se que he estado crece y crece, porque las mangas de la pijama no me llegan a donde me llegaban antes de acostarme; porque si me estiro, mis pies quedan envueltos en una parte muy fría de las sábanas. Está tan fría pues antes yo no llegaba hasta allá. Lo sé ahora que mis pies están demasiado lejos de los tobillos, hay un hueco doloroso entre cada hueso y a pesar de estar durmiendo toda la noche, despierto más cansada que cuando vamos de campamento. Luego siempre mi mamá se enoja porque digo que estoy cansada.

- Pues de tanto dormir, por qué más vas a amanecer cansada tú. Se da la vuelta y se va a despertar a mi hermano porque a ese sí para que veas, cómo cuesta trabajo levantarlo y que se vista pronto.

Para entonces ya abrí los ojos pero por el dolorcito frío entre los codos, las manos, me recuerdo haber soñado ser masa que crecía. Siempre amanezco así de cansada y adolorida cuando tengo ese sueño. Como la vez que me dio la varicela, tuve el mismo sueño todas las noches y cuando por fin me curé, ninguna de mi ropa me volvió a quedar.

Total, en la tarde le platico a Toño a ver qué piensa.

capítulo de la novela para niños: Una Bola de Pelos (2004)

Escribir Comentario
Nombre:
E-mail
Título:
Comentario:



Código:* Code
Enviarme un email cuando haya nuevos comentarios en este artículo


Marcar como favorito (15) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1858

  Sea el primero en comentar el artículo
 
< Anterior   Siguiente >
Este sitio es apoyado por: