PalMal295.jpg
¡Levántate y anda! Imprimir E-Mail
por Dalí Corona   
06 / 2006

De entre las cosas que uno, simple mortal, no puede controlar, se encuentran: la lluvia, la caída de Wall Street, el cumplir años (aunque a muchas mujeres les gusta hacer de cuenta que estos no pasan por ellas) y la evolución de las especies; básicamente, elementos de la vida cotidiana que por razones en las que no me voy a detener a analizar, suelen salirse de nuestro control.

ImagePero, de entre todas esas cosas que no son posibles de controlar, la muerte ocupa el lugar principal. La muerte es el elemento que, incluso, ha servido para mitificar personajes de la vida pública: Lady Diana, John Lennon, Elvis Presley ( sí, Elvis ha muerto, y si no me creen, pregúntenle a Pedrito Infante), Antoine de Saint-Exupéry (aquí me entra un poco de nostalgia, debo admitirlo, porque gracias a él, a sus libros, aprendí a soñar) y de más artistas, músicos y escritores que han sucumbido ante el sueño eterno. Y aunque probablemente la muerte sea la trascendencia espiritual a un lugar más habitable y más sereno, lo cierto es que eso sólo puede ser concebido por aquél que está muerto, y hasta la fecha no he conocido persona alguna que haya regresado de la muerte para platicar lo que vio (ojo, los que salen con Maussan no son de fiar).

Así pues, existen innumerables personajes magníficos que han muerto y que, por ende, han dejado un gran vacío en el mundo, huecos que son difíciles de llenar y, peor aún, de olvidar.

Nota: De esta reflexión provocada por el consumo de cantidades industriales de antigripales, debe uno eliminar a Lady Diana.

ImageAhora bien, debido a que si no escribo de música la preciosa editora de PalabrasMalditas no publica a este mal intento de articulista, haré un leve cambio y centraré rumbo hacia un punto de vista musical.

De los grandes músicos que podemos contar como leyendas no vivientes, y que necesariamente tenemos la intención de revivir, hay algunos, muy pocos, que sobrepasan la línea de leyenda para ser verdaderos seres míticos. Entre ellos, podemos contar a John Lennon, ícono de la música por ser, sin duda, el líder de la banda The Beatles, y que fuera asesinado por un fanático el 8 de diciembre de 1980; también, entre estos grandes de la música, hallamos a Jim Morrison, miembro y también líder de su grupo: The Doors. James Douglas Morrison nace el 8 de diciembre de 1943 y es encontrado muerto en la bañera de su departamento del Barrio de Marais en París el 3 de julio de 1971. No podía faltar, por supuesto, Freddie Mercury (su verdadero nombre era Faroukh Bulsara) quien nació en Stone Town, Zanzíbar , ahora Tanzania , el 5 de septiembre de 1946 , cantante y líder del grupo británico de rock Queen ; dotado de una voz sorprendente y un carisma inigualable, sin duda una de las grandes pérdidas de la música, murió el 24 de noviembre de 1991, víctima del SIDA.

Bueno, así la lista podría seguir, pero, la verdad, sería muy breve. De los nombres que me vienen a la mente así, de chingadazo, podría mencionar algunos: Ritchi Valenz, Janis Joplin, George Harrison, Eric Burdon, Van Morrison, todos ellos, sin duda, seres con una cualidad específica y sorprendente: hacer de la música un elemento necesario para la vida.

Así que, es ahora que este mal intento de articulista intentará adquirir una función divina y se propondrá, aunque sea sólo en un artículo, revivir a alguno de sus ídolos de la música.

Para los que leyeron el artículo pasado en el que por poco se crea un club de asesinos confesos de Maná, esto será interesante, y para los que no lo han leído aún, les recomiendo no que lo lean, ya que este trabajo no tiene nada que ver con el anterior, pero si que se den una vuelta por todas las secciones de nuestra amable PalabrasMalditas.

Así que... Comenzamos.

Ingredientes.

-Una botella de vodka o cualquier otra bebida de su preferencia. Mejor si tiene un grado mayor a 4.5 % de volumen de alcohol.

-Una caja de cigarros si es que fuma, o de mota si es que se siente usted rebelde.

-Un aparato reproductor de discos.

-Una mujer antologable (si le gustan las mujeres) y si prefiere a los hombres, pues llámeme, no se arrepentirá.

-Una caja de condones (uno nunca sabe).

-Un disco del músico que más le guste y quiera revivir.

ImageLa dinámica es la siguiente: Rápidamente junten las palmas de sus manos como si fueran a calentárselas (bueno, como si fueran a rezar) y digan en voz alta y en forma Jedai: Yo tengo el poder, la fuerza me acompaña. Una vez más: Yo tengo el poder y la fuerza me acompaña, dicho esto, den una fumada a su cigarro, o su churro, denle el golpe e inmediatamente den un trago grande a la botella. Pásense el trago y saquen el humo. Una vez más. Ahora pongan su disco a un volumen alto, procurando incomodar al vecino.

Siéntense y escuchen, beban tragos grandes mientras comienza la otra canción, den fumadas grandes, escuchen.

Hay algo que de pronto se aparece, algo que salta y va a sentarse junto a ustedes. Abracen a la persona que tienen a lado, bésenla (si son mujeres y me llamaron, háganlo fuerte, denme un beso largo), tóquenla.

¿Ven, lo sienten? Esta es la oportunidad de su vida: revívanlo...Está sentado a un lado de ustedes, lentamente comienza a cantar a su oído, les canta a ustedes.

(Mi Brown Eyed Girl suena en la habitación y Van Morrison hace que esto de escribir sin ella sea menos doloroso).

Ahora díganme: ¿a quién revivieron?

Un abrazo a mis hermanas, que si no ayudan a lavar los trastes o podar el pasto, sí a esto de la redacción.

Escribir Comentario
Nombre:
E-mail
Título:
Comentario:



Código:* Code
Enviarme un email cuando haya nuevos comentarios en este artículo


Marcar como favorito (19) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1689

  Sea el primero en comentar el artículo
 
< Anterior   Siguiente >
Este sitio es apoyado por: