| Los demonios de Guadalupe Nettel y El Huésped |
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| por Celia Gómez Ramos | |||||||
| 07 / 2006 | |||||||
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Poco después de reseñar su libro El Huésped entre las novedades de Palabras Malditas, Guadalupe Nettel, la autora, visitó la ciudad de México para hacer una presentación, acompañada de quien fuera su maestro, Juan Villoro. En ella, habló de esa necesidad de “atrevernos a mirar aquellas cosas que nos asustan de nosotros mismos” y de esa fuerza que habitaba a su personaje, al que denominó inquilino, huésped o la cosa. En un momento determinado, comentó que su novela mucho tenía que ver con su biografía, sobre todo aquella parte de la ceguera y de la anomalía, por lo que ingresando a ese mundo de amenaza y búsqueda personal, le preguntamos: PalMal.- Guadalupe, ¿por qué mencionaste durante la presentación, que en El Huésped hablas de tu biografía, específicamente sobre la ceguera y anomalías? Nettel.- Primero que nada, el libro habla sobre el hecho de querer enfrentar esas cosas que nos asustan o que no queremos ver de nosotros mismos y de la idea de que cuando las miramos, cuando las enfrentamos, podemos cambiar algo o dar un paso cualitativo en nuestra vida, en nuestro desarrollo. Para mí este paso y este enfrentamiento fue el voltear a mirar la falta de visión que yo tengo desde mi nacimiento. Eso siempre me resultó un enigma, el por qué soy mal vidente, por qué nací con una tara física que me impide ver la realidad como a los demás. Qué es lo que no quiero ver y a partir de ahí, empezar a explorar mi propia identidad y comenzar a reconciliarme con ella. Por eso el tema de los ciegos, pero para otra persona podría ser cualquier otra cosa o una enfermedad. PalMal.- Pero, tu ves bien. Nettel.- No, yo veo bastante mal, de hecho sólo veo bien con un ojo y con el otro veo un mundo, una realidad totalmente distinta, como aquella que se puede ver a través de una ventana empañada y de chica, durante muchos años, me tapaban un ojo la mitad del día, y entonces la mitad de mis días el mundo era percibido de una manera y la mitad del día de otra manera. PalMal.- ¿Para qué cubrirte un ojo parte del día? Nettel.- Para que se desarrollara el ojo que veía mal. PalMal.- ¿Y se desarrolló? Nettel.- Se desarrolló un poco, pero no demasiado y en realidad el hecho siempre fue como esa otra parte del día, esa otra parte de mi, yo quería negarla o no quería aceptarla como parte de mi propia personalidad y de mi individualidad. Y durante la novela hubo un proceso de apertura de esa otra parte y creo que de reconciliación conmigo misma. PalMal.- Te pudiste enfrentar a tus miedos y lo lograste a partir de la escritura. Y ahora en la presentación, mientras hablaba Juan Villoro, observaba que tú tratabas de estar analizando lo que él decía, pero sin moverte mucho, quietecita y después mostraste una capacidad discursiva muy amplia, que me pareció que no era la imagen que tenía de Guadalupe Nettel al estarla viendo mientras comentaban tu libro. Nettel.- Posiblemente porque cuando hablo en público la que se manifiesta es la cosa –sonríe liberada-. PalMal.- ¿No te gusta hablar en público? Nettel.- Me pone un poco nerviosa, por eso escribo más que hablo; sin embargo hay ideas que me gusta sostener y que me parecen importantes y bellas, las cuales no forzosamente son mías, porque creo que todas las ideas ya han pasado por todas las cabezas de la humanidad; pero que de pronto, son con las que yo me identifico y tengo ganas de, defender o de transmitir. PalMal.- ¿Por qué te fuiste a Francia, por qué dejaste México? ¿Hay alguna razón además de que allá has hecho tu doctorado? Nettel.- Tenía ganas..., es como parte de la dualidad mía el hecho de que siempre estuve viviendo un poco en Francia, un poco en México; mucho más en México, pero durante varias etapas de mi vida, incluso en la niñez, en la adolescencia, justo saliendo de la universidad y ahora he pasado etapas en Francia. Eso me ha permitido tomar un poco de distancia y poder escribir más sobre México, porque cuando yo estaba en México casi no escribía sobre la ciudad. Es como cuando uno acaba de vivir un acontecimiento muy fuerte que le parece materia literaria, pero que no puedes hablar de eso porque está todavía muy cercano. Entonces, el hecho de distanciarme geográficamente de México me permitió insertarla –a la ciudad- dentro de mi imaginario y utilizarla como materia de escritura. PalMal.- ¿Qué miedos tiene Guadalupe Nettel, además de los que manifiesta en su novela El Huésped? Nettel.- Todavía el miedo a la ceguera, no tanto física, sino simplemente no querer ver las emociones o no querer ver a la gente, no querer ver el sufrimiento. Me da miedo entrar en etapas de bloqueo de ese tipo, pero bueno, estoy luchando contra eso... PalMal.- ¿Qué sigue ahora? Nettel.- Estoy terminando un libro de cuentos que ya había empezado desde hacía varios años, probablemente se va a llamar Outsider, y es un libro sobre muchos personajes que por alguna razón ya sea física o psicológica, siempre se consideraron distintos. Es un poco continuar el mismo tema, pero cada historia es muy diferente y está situada en distintos lugares del mundo, no sólo en México, no sólo en Francia, sino en otras ciudades.
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