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Elisena Ménez: poemas Imprimir E-Mail
por Elisena Ménez   
08 / 2006

Elisena Ménez Sánchez nació en Teoloyucan, Estado de México, en 1970. Es becaria del Centro Toluqueño de Escritores desde 1988, licenciada en Letras Latinoamericanas (por parte de la UAEM), egresada de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) del Distrito Federal y ganadora del Premio Internacional de Poesía “Fanny León Cordero” 2006.

Huiré

de mis líquidos recuerdos

partiré en el lomo

de la más cercana mariposa

y llegaré

hasta un incógnito martillo

donde a golpes

tus recuerdos

dolerán menos.

Los huecos de mis manos

derraman perlas y escamas

que lloran

porque el viento

no murmura su descanso

agota sólo su recuerdo.

Sólo agota su recuerdo

el viento

que no murmura su descanso

por eso

lloran

perlas y escamas

que derraman

los huecos de mis manos.

MEMORIA DEL MAR

Cronosféricamente atadurada

a la diástosistolencia acustiforme de tu ritmo

sigo las huelliarenas de tu ausencia

en el recuerdo untado a la sal

que esparcen las olas de mi cuerpo.

PEZ EN TIERRA

Alevín de agua profunda:

fertilizas cauces con tu brote

entre escamas vidriadas de mar.

Reposo de felino es tu cuerpo,

plata onduleante

con reflejos de caleidoscopio

a contraluz.

Puente de viento salobre

estrecha distancias

del mar a la tierra,

en el camino abierto a la encrucijada

quieres soltar el ancla en mi puerto,

volverte pez en tierra,

pero el sol te enceguece

en mi silencio nocturno.

Con aguja fluorescente,

el cíclope guía tus pasos a la costa;

en la orilla eres anfibio pardo

con los ojos dilatados por mi ausencia

que el ángulo del prisma lumínico

marcó apuntando hacia el norte,

para quedarnos solos:

tú sin puerto

y yo

sin mar.

Equipaje

En cajas trashumantes

con el vagar de nubes por la tarde

es efímero incendio de pupilas

que viaja en los crepúsculos,

mi infancia.

Tiene un castañear de dientes

incrustado en el rostro por el frío

y el gris embozado en sus amaneceres.

Llueve a brincos sus charcos para arriba

y bajo cúpulas

en los paraguas

guarda sus noches carcomidas por los guantes.

Sus ruidos caminan

diurnos

por banquetas:

sus voces se fugan tras la puerta

montados en autos y camiones.

De noche

es palpitar de un tren a la distancia

y zumbido eléctrico en los postes.

Sabe a harinas de tamal

atole y sopas grasas

carnes

verduras con limón

y leche hervida hasta quemar el pecho.

Se recuesta en cajones de cartón

con juguetes

de narices mordisqueadas por roedores

y entre libros y entre ropa

encostrados por el polvo.

Es un papalote verde

con hilos sin amarre

sostenido

a penas

por el viento.

Tiene olor de adobe

en las paredes

y semillas de pirul

en la punta de la lengua.

Es polvareda en el camino

que se encrespa del colegio

a la casa de la abuela.

Tiene puerta de madera

con su alambre para ser abierta

sabe a estufa de carbón

ahumada en el rincón oscuro

y suena

en su concavidad

el peltre

cacarizo.

Sus noches brillan en azul de luna

acompasada por el canto de los grillos.

Despierta sus amaneceres

al ritmo impuesto por los gallos

y gluglutea con los guajolotes.

Se escapa con la abuela

hacia el huerto de nopales

y entre caireles de chopo

roba huevos en los nidos de gallina.

Aprende estrategias

para conservar su espacio

entre ciudad y campo

y en su lid

se vuelve

trasiego de cajas

que viajan

cargadas

en busca de lo ausente

y no encuentran

si no recuerdos.

Un pájaro

No son las grietas del asfalto

gritando por sus llagas;

no son los cables eléctricos ni telefónicos

retorcidos como voces no escuchadas;

tampoco son las cajas que desde los postes

con sus Pandoras virtuales envían

señal para televisores o computadoras.

No es el ronquido de carros, autobuses,

motociclos

y transportes de carga

con su vaho humeante que atosiga.

No es el grito en crecimiento

que al llegar a mí se aleja

prendido a las sirenas

de las ambulancias

y dejando tensión

en su estela.

No es la alarma de los bancos

ni es el llanto

de los niños golpeados por su madre,

una madre golpeada por la vida.

No son las risas con su estrépito

de estudiantes que salen del colegio.

No son cadenas ni cortinas

que caen de los negocios

para cerrar sus puertas

durante la noche,

ni el rasguño del silencio

en los domingos

con la calle casi muerta.

No son los megáfonos de anuncios

que comercian con mi oído,

tampoco el viento escapando

entre el follaje de los camellones

ni el zumbar de moscas y abejas

en los puestos

de comida

callejeros.

No son los aviones ni los helicópteros

con la vibración de su motores

en el cielo,

apenas

es el eco de un pájaro

que canta en mi cabeza todo el año.

Manifestación en vía pública

A las víctimas

de dictaduras

y guerras

Vitiligo de eucalipto

tiene

ya

mi carne enjuta

y con fermento se muestra

mi corteza descamada.

Por la autopsia que el forense

practicó sobre mi cuerpo

fui ejercicio

de tortura

en mazmorra humedecida.

Fui voz

que delató injusticia

y un ladrillo

más

del muro

erguido frente a lanzas

cañones

y escudos armados

con La Muerte

apuntando hacia manos en alto

desnudas

desnudas todas:

manos que piden

gritan

claman

con impotencia contenida en puño

señalan

exhortan

exigen

con carteles y mantas

nunca suplican al cielo

y ninguna calla

ninguna.

Hilo de sangre

corrí

de celda en celda

subterránea

zurciendo

entre golpes

gritos de dolor amordazados.

Desaparecido

fui buscado

y no hallado

hasta hoy

y hoy

hallado

me buscan

entre tanto desaparecido.

Con huellas de sogas

atadas a cuello y manos rotas

indeleble

llevo el sello del verdugo en mis despojos

que en silencio gritan su complicidad cadavérica

con otros cuerpos hermanados en un mismo sepulcro.

Con vitiligo de eucalipto y corteza descamada

nuestras carnes aún levantan sus manos desnudas.

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  Comentarios (9)
que tal me agradan tus poemas
Escrito por roberto sebastian sanchez mart, el 09-07-2007 21:50
y que crees acabo de saber que soy tu primo, te felicito , por este gran esfuerzo y dedicacion a tu trabajo. 
:grin
¡Epa!
Escrito por Puck, el 12-04-2007 19:04
Mooooooooooon, ¿por qué será que me gustan estos poemas? 
:grin
¿Por qué?
Escrito por Elisena Ménez, el 12-04-2007 19:03
Hay un rectangulito en el formato de esta inserción de comentarios en la que se puede escribir la dirección de página o blog, pero no se ve al público ¿por qué? 
¿Tonces acá la escribo? http://elisenamenez.spaces.live.com/ 
:roll  
jsjsjsjsjs
¿Serás o no serás?
Escrito por Maga Blanca, el 12-04-2007 18:56
Alan, ¿acaso eres el mismísmo Al@n que ésta Maga conoce? 
Y bueno, además de tu crítica sobre los inexpertos críticos, ¿cuál es tu crítica de los texto de la Elisena?
Benjamín
Escrito por Elisena Ménez, el 12-04-2007 18:51
¡Gracias! 
¡Vos también eres sorpresivo! 
No tengo certeza de dios en un cielo (ahí es donde menos lo busco; me lo hallo en mí cada vez que lo invento y lo nombro con mi propia palabra, aunque sea maldita) y tampoco tengo certeza de un cielo, porque como dijera Lupercio Leonardo de Argensola "ese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!..." 
Y sí, tal vez no sea más que un pájaro que se manifiesta en la vía pública, pero aún no estoy cierta de ello -apenas oigo el canto... 
En fin, hay cosas que no sé, no puedo o no quiero explicar y prefiero que sólo dios las entienda o las explique a su modo... :upset
Gracias, Jazmín
Escrito por Elisena Ménez, el 12-04-2007 18:31
Disculpa que hasta ahora conteste (es que no me había leido a mí misma en Palabras Malditas :p ).
Escrito por alan, el 12-03-2007 13:15
Publiquen mejores comentarios que en realidad expresen lo que es. Eso de muy bonito y de muy bueno, denota inexperiencia y falta de capacidad critica. Si vamos a creernos lo dicho por quienes no entienden, nos falseamos a nosotros mismos.
Escrito por benjamin, el 25-02-2007 23:07
Cada vez que me levanto miero el cielo, y me pregunto si dios realmente existe. 
Cada vez que me duermo agarro un libro y llego a la conclusión de que esos cientos de letras que leo son una representacion burda de dios. 
Pero ahora que te encuentro ese dios se vuelve aun mas incierto, se vuelve un pajaro que se manifiesta en la vía pública. Tu forma de escribir es muy sorpresiva, es genial. Gracias Eli.
Escrito por Jazmin, el 14-12-2006 09:16
te felicito... excelente, es un poema que se entiende y a la vez es compleja.
 
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