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Me gusta el dolor. Mejor dicho, me gusta que los demás sientan dolor por mi causa. Bueno ¿eso es malo? No lo sé, no me rijo por boberías morales, ya sabes, lo que todos clasifican en bueno y malo. No se me da la gana hacerles caso. Hey mira, no me juzgues demasiado pronto, sé que tú entiendes bien esto y, si no… te has perdido de una experiencia de vida particularmente buena. Te recomiendo que no pierdas tiempo y comiences a herir: te llevarás una sorpresa. Ya sé que ahora estoy aquí, en estás cuatro paredes que parecen latir cuando las toco, que me murmuran por las noches mientras intento huir del insomnio, yo sé que al parecer nada resultó como quería pero, al menos yo sí puedo decir con vanidad y toda seguridad que fui (y seré) amado. Y ella no está aquí para confirmarlo, así que cree en mis palabras porque pienso contarte la historia; permanece sentada, será largo, pero no te preocupes, nada tienes que perder, y escucharme podría ser bastante productivo.
Se llamaba Sara ¿o acaso Cintia? no podrás culparme de ser un hombre con un “Curriculum sexual” bastante admirable; Cintia o Sara da igual, ella tenía 18 años, no era hermosa pero sí atractiva, tenía ese toque de personalidad que te absorbe, que te hace girar el rostro y tratar de adivinar qué demonios le ves a esa tipa que ni siquiera usa unos jeans ajustados. Bueno, ella tenía ese toque mágico si es que quieres que esto suene poético, no te culpo, en estos tiempos todo lo hacen ver como cuento de hadas, pero bueno, si eso quieres te lo diré: me tenía hechizado, y sí, también era un bruja y una golfa, pero como ya no está, tendremos que hablar bien de ella, claro, por educación. La conocí en un bar o en una cafetería ¿importa el lugar? No creo. Tenía el cabello largo, castaño, a veces rojizo, ya sabes, los tintes te hacen el look diario, unos ojos grandes y color café, los labios carnosos, vestía informalmente, sin estilo y su conversación monótona solía salir de esa boca con una fluidez poderosa, tal como el agua brota del grifo, ah, aclaro, no hablamos de agua clara, sino de esa terrosa que te avisa que hay problemas en la tubería. Bueno, aquí el problema era su cerebro: nada para preocuparse. Nos estuvimos viendo un par de veces, me abrumaba su presencia a veces tan dulce, en otras tan fría. Muy inestable la cuestión. De verdad que son de esas citas en las que hubieras preferido pretextar un resfriado, o decir que tu gato tiene rabia o no sé… cualquier cosa, antes que confirmar tu asistencia. Así era ella, un caos del cual no podías librarte o por lo menos yo sí pude, bueno, eso es parte de mi encanto Jaja. Vanidad. Salimos, bebimos, charlamos, lo normal, hubo dosis de sexo, muy de vez en cuando… (Cada que nos veíamos) una experta en… ciertas cuestiones, sin detalles, lo único que quiero es que te des cuenta de cómo era ella, no por descripciones de su cuerpo, no, quiero que inhales su esencia. Deprimida, dependiente, veía en mi un héroe o quizás al villano sexy que omitiendo su conducta es el galán que debería estacionar su auto a las afueras de tu casa, un poco lejos, para que papi y mamí no sepan que estás en líos gruesos o que te has enamorado de lo peor de lo peor, si es que el término no puede ser más redundante y patético. El tiempo corre, a veces pienso que tiene demasiada prisa, ya eran seis meses, ya vivía conmigo y yo... yo solo vivía pegado a la importancia de mi alma hedonista. Se fastidió, lloró, pidió un tiempo y huyó de mi departamento una noche después de hacer el amor, algo bebido, ni siquiera volteé a verla. Pasé la noche solo, de repente la extrañé, sentía en la habitación un frío horrendo no producto de la ventana abierta, o no lo sé, ¿suena poético no? También la estupidez lo es. Pensemos que no era la ventana. El corazón me latía con fuerza, a veces pienso que era el ego, no soporto que me dejen, así que agradezco que sigas escuchándome, o quizás lo haces porque no puedes irte. No lo sé, recuerdo que subí al auto y puse música de fondo, nos gusta tener un sound track, la vida es así, rola tras rola tras rola en una especie de reproductor celestial o divino, a veces pareciera que Dios no es precisamente un buen dj, quizás porque pocas veces pone las canciones que nos gustan. En fin. La llamé al celular, esos aparatos son estupendos, me fascinan y dentro de poco sabrás el por qué. Me contestó entre gozosa y ofendida, me dio una dirección y pasé por ella después de buscar durante 15 minutos el café que había mencionado. La llevé de vuelta a mi departamento, me insultó después de que traté de poseerla una vez más y empezó a decir una sarta de mentiras sobre mi persona que no pude soportar. Me sentí herido y vulnerable, no pude evitar reaccionar violentamente y después de darle un puñetazo en la nariz, la arrojé a la cama y con una lámpara que adornaba mi mesita (realmente adornaba, porque desde el primer día se echó a perder) la golpeé repetidas veces en las piernas, estómago, rostro; pasó mucho tiempo, bueno, tenía que tranquilizarme de alguna forma ¿no? Estando inconsciente la desnudé y sin piedad la penetré con mi celular, un nokia de esos viejos tabiques que vibran con potencia, supongo que fue un detalle bastante amable haberla hecho gozar de esa forma ¿qué opinas? Presa del pánico y una vez que reaccionó y se dio cuenta de lo que había hecho suplicó clemencia... Esto sí que va siendo melodramático ¿es el término apropiado? Le pregunté lo que me atormentaba mientras pensaba en como terminaría esto, me gustan las cosas con un final realmente sofisticado, sabes que tengo un gusto exquisito. Mientras pensaba en como terminaría con su vida, ella me repetía frenética que la dejara, que nunca volvería a molestarme, que no se qué, erraba, pues eso era lo que menos deseaba escuchar y por ello, por su gran boca y su enorme estupidez terminaría muerta ¡qué cosas! Me gritaba que me amaba, qué como era capaz de hacerle esto, típico, las novelas sí que generan un cliché existencial ¿no has pensado que ya no somos originales? Creo que somos únicamente creativos porque combinamos las sandeces de cierto canal con un libro que leímos tal día, puras combinaciones, estadística creativa, ¿qué piensas? ¿Qué si la maté? Ah, por supuesto, ¿querrás saber la forma? No seas impaciente la conocerás, porque bueno, querida, tú estás aquí en el mismo departamento, en la misma cama que ella…y bueno ¿me amas cierto? Y ¿acaso no darías tu vida por mí?  Marcar como favorito (14) | Cite este artículo en su sitio | Views: 2650
Escrito por Placid_Ydil, el 18-01-2008 14:38 Vaya va con Y...  |
Escrito por mario, el 03-01-2008 16:41 te soñaste no |
Escrito por KArem, el 11-12-2007 20:42 ...el tipo tiene razon, bueno me gusto chevre!!! |
Escrito por QWFQW, el 10-11-2007 14:56 Valla mierda me aces leer esto , para una mierda asi joder como se aburre la gente |
olivia Escrito por olivia, el 04-11-2007 21:01 pss k podre decir estas palabras estan bn chidas ´me gustaron demasiado y la verdad me van a sevir de expien cia la verddada GRACIAS \n Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla |
Escrito por placid_ydil, el 28-01-2007 18:55 No te entendí.  |
En el monte Escrito por Amboseli, el 26-01-2007 03:57
u r ---> esto rasca... siiii rasca mucho... pero sabeis una cosa..., rasca donde no pica, lo dijo el indio alfarero al escuchar la perorata. Un buen día romperá el maestro su cacharro y mezclará su barro con el mio. |
Escrito por placid_ydil, el 19-01-2007 08:18 Digamos que... de una forma muy rica. Usa tu imaginación jajaja  |
wuau Escrito por david, el 15-01-2007 23:08 encantadora tu forma de ver el amor, sincero.... |
Escrito por Nayeli, el 07-12-2006 14:17 pasa tu mail...  |
Gracias! Escrito por placid_ydil, el 20-11-2006 14:35 Muchas gracias por tu comentario  |
Que conmovedor... Escrito por Karura, el 12-11-2006 16:37
Me Gusto mucho! Que profundo...La gente no tiene que considerarse mala, que le juzgen lo demas, que para eso critican por las espaldas.  | |