PalMal055.jpg
El Niño Imprimir E-Mail
por Gabriela Pérez   
10 / 2006

(L'enfant)

Año: 2005. Nacionalidad: Francia-Bélgica. Duración: 95 m. Dirección: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne. Intérpretes: Jéremie Renier (Bruno), Déborah Francois (Sonia), Jérémie Segard (Steve), Fabrizio Rongione (Matón joven), Olivier Gourmet (Oficial). Fotografía: Alain Marchen.

 

El mundo está lleno de pobres, y muchos de esos pobres son jóvenes.

ImageDe nuevo los hermanos Dardenne (La promesa, Rosetta, El hijo) escogen a adolescentes como protagonistas. Una cámara nada pretenciosa y una estética simple y limpia nos muestra inmerso en el pueblo acerero de Seraing, al este de Bélgica, a Bruno (Jéremie Renier), un joven de veinte años que subsiste gracias al seguro de desempleo de su novia y a los robos que trama a diario comandando una pandilla infantil.

El retrato de Bruno se completa con el de Sonia, magistralmente interpretada por la novata Déborah François; joven madre que —en medio de una vida desestructurada y sin proyectos— sabe reconocer en el recién nacido la única vía para alcanzar la felicidad.

El guión es de los propios hermanos Dardenne y la idea surgió un día durante el rodaje de su anterior película. Durante todo el día vieron a una chica empujando un cochecito, con un recién nacido durmiendo dentro. No parecía dirigirse a ningún lugar en particular, sólo iba de un lado a otro con el carrito. Recordaron a menudo a esa chica, el carrito, el niño durmiendo y pensaron en el personaje que faltaba en la escena: el padre del niño. La figura ausente se convertiría en una parte importante de su historia.

El hecho de que Bruno sea capaz de vender a su propio hijo sin distinguirlo apenas de otra mercancía resulta poco trascendente, porque con la misma inmediatez y superficialidad, sin libertad o responsabilidad alguna, se arrepentirá e intentará enmendarse, sin entender muy bien el drama de Sonia.

La historia de la pareja no es más que una metáfora de una sociedad del bienestar que vive el presente, que se ha olvidado de lo moral y de quienes carecen de lo necesario, material o afectivamente. Con una combinación de planos cortos que siguen a los personajes de gran fuerza escénica, es fácil sentirse cada vez más cerca de esos seres sin pasado y sin futuro, que viven en la inmediatez que lleva consigo la falta de trabajo, la soledad y la escasa cultura. No buscan ni les interesa prosperar: les basta con subsistir, con resolver el problema del momento, sin plantearse otras coyunturas. En ese terreno, la moral no tiene sitio. Bruno y Sonia han cauterizado su conciencia y se aferran al amor como vehículo redentor y ancla para sobrevivir al naufragio de una sociedad desquiciada.

 

Escribir Comentario
Nombre:
E-mail
Título:
Comentario:



Código:* Code
Enviarme un email cuando haya nuevos comentarios en este artículo


Marcar como favorito (13) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1086

  Sea el primero en comentar el artículo
 
< Anterior   Siguiente >
Este sitio es apoyado por: