| IV Festival Internacional de Cine Judío |
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| por Gabriela Pérez | ||||||
| 10 / 2006 | ||||||
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21 de octubre - 5 de noviembre, 2006 Entrevista con Aarón Margolis, Director del Festival PalMal.-Este es el IV Festival Internacional de Cine Judío, platícanos como comenzó el proyecto. Sabemos que ha existido en otras naciones antes que en México. Margolis.- El 1er. Festival de Cine Judío se realizó en San Francisco, California, hace como 27 años y de ahí empezaron a estar interesadas distintas personas en hacer este tipo de festivales. Hoy por hoy hay un poquito más de 100 en todo el mundo. En Hispanoamérica, entiendo que el primero fue en Barcelona, en 2004 nacimos nosotros y Buenos Aires, creo que también en Brasil hay uno. Aquí nace por mera casualidad, viví 14 años en Estados Unidos, regreso hace nueve y en una llamada de domingo con mis padres, me dicen: -Oye, te dejamos porque tenemos boletos para el Festival de Cine Judío aquí en San Diego y dije, a chirriones, por qué aquí en México no; si a México como que le gustan todo este tipo de actividades culturales, como que había una audiencia natural, que es la comunidad judía. Aunque este proyecto desde el principio se ha enfocado a la sociedad mexicana, bajo la premisa de que en México vivimos muchas minorías, que todas contribuimos positivamente a este país en distintas áreas y mientras mejor nos conozcamos todas estas minorías, pues se vive con mayor cordialidad, y México como país es el que se beneficia. Yo empiezo sólo este proyecto, dos meses antes estoy yo, mi asistente y un voluntario, yo había juntado por año y medio-dos años, nombres, diciendo: -Hola, estamos haciendo un Festival de Cine Judío, ¿alguien quiere ser voluntario? Así empezamos. PalMal.- ¿No contactaste a los de San Diego para hacerlo? Margolis.- Empecé a contactar con San Francisco, y luego ahí me dijeron, léete un libro que ya editamos, porque todo mundo nos pregunta como hacerlo. Hay un antecedente interesante, comencé a hacer una investigación y me di cuenta que iba a estar casi en chino armarlo. A los seis meses yo abrí una casa productora, y en ese momento lo que sucedió es que esto se quedó en el limbo, pero dejé mi nombre en una base de datos de Festivales de Cine Judío en esa página web, y al año y medio recibo un correo diciéndome: -Señor Margolis, lo queremos invitar a Las Vegas, Nevada, a que presente una película de un colega suyo que se llama Daniel Dolberg, Un beso a esta tierra, porque aquí invitamos a los directores de festivales a poder presentar una película favorita. Yo les contesté, muchas gracias por la invitación, pero el Festival de Cine Judío no existe, está en desarrollo. Me contestan el mail, y aquí hay como que coincidencias de la vida, yo en el 90 terminé la escuela de cine, regresé a México, enseñé una película de 30 minutos que hice curiosamente en este templo (Horacio 1722, Ciudad de México) y en otros lugares, y me dicen, el muchacho que hacía el cineclub aquí los domingos, se terminó volviendo rabino, eventualmente lo contrata una comunidad de Las Vegas, y me dicen que lo que pasa es que el rabino Felipe Goutman lo conoce a usted de México y él está patrocinando esta película, y para él sería un honor que acepte la invitación; se la va a pasar padre, va a conocer a gente interesante, y pues con tantas condiciones, dije, no hay nada que perder. Fui, presenté la película y conocí a cuatro personas que tenían mucha experiencia en hacer Festivales y una de ellas curiosamente, organizó el Festival de San Diego y se conmovió al saber que tal vez el que yo haya ido a ese Festival en San Diego sembró una semillita en mi, tanto, que quería hacer un Festival de estos, y me dijo, yo te voy a ayudar, te voy a mandar así como la enciclopedia, de la A a la Z, para hacer un festival. Yo estaba en la puntita de un trampolín, y en ese momento pues como que todos me dijeron, aviéntese, va a estar fría el agua al principio, pero de tanto nadar, luego se empieza a poner menos fría, y de entonces a 12 meses después, nació el Festival, bajo unas situaciones muy difíciles, porque yo unos meses antes no sabía de donde íbamos a sacar la lana. Eso fue a finales de enero de 2004, en diciembre me estaba mordiendo las uñas, y dije, es que hay que hacerlo, chiquito, mediano o grande, vendiendo o no el coche, pues porque el primero es el difícil, tienes que demostrar que sí se puede. En ese momento yo le dije a Cinemex, que no podía vender a precio de taquilla, porque de por sí es algo sin fines de lucro y costaría una lanota que yo no tenía. Lo voy a vender a 60 pesos cada boleto, les informé. Ellos dijeron: No, tú véndelo a lo que quieras, pero si no lo vendes a precios de taquilla, aquí en Cinemex no se venden, véndelos por tu parte. Imagínate en una ciudad de 20 millones, vender boletos en una oficinita, aquí o allá, así que con cuatro lugares estratégicos de los voluntarios, se vendieron los boletos. El festival inició un domingo y el viernes en la tarde me habla Cinemex y me dice, ¿cómo van las ventas? Le dije, no tengo idea. Una de las cosas maravillosas del Primer Festival es que a los medios de comunicación les llamó mucho la atención este proyecto, algo muy novedoso, tuvimos entrevistas por todas partes, yo ese viernes en la tarde tenía una entrevista en CNN internacional, en vivo, desde Atlanta, y lo que terminó pasando fue de que de repente les dije: voy a mi entrevista en vivo, regreso, y ahí se quedó la mesa directiva, tres, cuatro gentes, oye y tu abuelita cuántos tiene, tú le diste cuantos a no se donde, y al regreso veo cuatro caras pálidas, y me pregunto, ahora qué pasó. En un proyecto siempre hay mil piedritas en el camino, nadie cree en ti, todo mundo te mete trabas, sean buenas, sean malas. Dame las malas, no vamos a caber, me dijeron, y entonces el que se puso blanco fui yo, porque yo esperaba que si atraíamos a tres mil gentes para una primera edición iba a ser un éxito. 48 horas antes habíamos vendido seis mil boletos, el doble de lo que esperábamos. Le hablo a Cinemex, y le digo que ya tenemos seis mil boletos vendidos y se oye un silencio en el teléfono... Hola, hola... Aarón, felicidades, pero ya no vendas un boleto más, porque ya no te podemos dar más salas en Pabellón Polanco. Y así empezó el proyecto. PalMal.- Sólo una sede, que fue en Pabellón Polanco. Margolis.- Una sede, que pensábamos una sala cada noche, que terminó siendo la inauguración y la clausura, tres salas, y toda la semana dos salas. De ahí crecimos a nueve mil el Segundo. Por el éxito del primero, la Cineteca nos habla pidiéndonos que la llevemos con ellos para la Segunda Edición, en la que estamos ya en tres sedes. Llegamos a la Cineteca, queremos cambiar de fechas porque no eran buenas, dejamos un hueco de año y medio, hacemos dos festivales el mismo año, eso en 2005, hicimos un festival en enero y uno en noviembre. Contra viento y marea hicimos dos festivales el año pasado, ya tuvimos 13 mil 500 asistentes, pero la Cineteca no podía justificar tener dos festivales el mismo año, entonces tocamos la puerta en la filmoteca de la UNAM, en la que también nos fue muy bien y bueno, pues para este Cuarto Festival, vamos a regresar a la Cineteca, vamos a regresar a la UNAM, pero faltaba una casa de estudio importante, el Poli, tocamos la puerta ahí, y habrá funciones en Zacatenco. Entre las cosas nuevas que tenemos en este IV Festival: Abonos para los cinéfilos en Cinemex, si compran para ocho películas, tienen un 20 % de descuento; si compran para 15 películas tienen casi 25% de descuento. Vamos a tener unas funciones para la tercera edad en Cinemex, que va a ser martes, miércoles y jueves de la próxima semana (24,25 y 26 de octubre). Además, tenemos invitados internacionales. PalMal.- La premier mundial de la película “Morirse está en hebreo”, que es con la que da inicio el Festival, ¿es sólo para socios? Margolis.- Es para miembros del Festival. Es algo nuevo que empezamos y es para patrocinadores. Es como una manera de darle las gracias a toda esa gente que ha creído en la importancia de este proyecto cultural. PalMal.- Y, ¿se seguirán buscando patrocinios? Margolis.- Así es, seguimos sin ser autosustentables, y yo creo que en este. Vamos a tener muchos prospectos tanto corporativos como individuales, estamos en proceso de formar un patronato, que eso le va a dar la estabilidad que este proyecto necesita y no estar preocupados como le hago para pagar la luz... PalMal.- ¿Qué tan difícil ha sido el que crean?, aunque dices que la primera vez es la más compleja Margolis.- Ha sido una pesadilla. Lo que pasa es que sabes qué, al principio creían que era mi negocio. Este proyecto fue tan exitoso en la primera edición, que yo me acerqué con CONACULTA a pedirle que me avale para poder ser donatario y ser una Asociación Civil, y me hablaron a los 30 días. Nos tomó un Festival, y seguimos ahorita como que quitando todas esas moscas que piensan que esto es un negocio, no, no lo es. Es una organización sin fines de lucro, avalado por CONACULTA, somos donatarios, expedimos recibos deducibles de impuestos. PalMal.- Ya son muchas las empresas que están apoyando. Margolis.- Eso, hicimos 12 funciones gratis en este año, gracias a un apoyo de la Fundación GPMorgan y bueno, lo que estamos tratando de hacer es compartir. PalMal.- En los miembros honorarios, está por ejemplo Adela Micha, Jacobo Zabludovsky, ¿ellos qué hacen? Margolis.- Pues cada vez se acercan un poquito más al proyecto, lo cual nos da gusto, y empiezan a ayudarnos a abrir ciertas puertas. PalMal.- En cuanto a la estética cinematográfica, ¿tú escoges la película, hay un comité? Margolis.- Hay un comité de selección. Este año estamos hablando de que fueron como 120 películas para llegar a 24, tenemos cortos, medios y largos; ficción, documental. Hablando un poquito de los países que están. PalMal.- Hay mucho documental, ¿no es así? Margolis.- Son 10 documentales y 15 de ficción. Los países que tengo representados son Francia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Israel, México, Inglaterra y Gales... PalMal.- Muchas películas son estadounidenses. Margolis.- Algunas, de lo que más hay es el enfoque de películas isreaelís. Como que este festival va a ser una buena representación de lo que es la diversidad de la sociedad israelí, y que no es nada más terrorismo y guerra. PalMal.- ¿Cuántas personas forman el Comité de Selección? Margolis.- Son como siete, y es anónimo por cuestiones que se entienden, porque empiezas a decir y el primo de no se quien te empieza a hablar y te quiere vender la película que es una cochinada, y que pásala, y que no se qué, y que yo soy patrocinador. Entonces, para evitar ese tipo de cosas, es un comité anónimo. Buscamos calidad y presentar la diversidad del pueblo judío, esa es la premisa. PalMal.- Aarón, ¿qué diferencias has visto del Primer Festival al IV, en cuanto a contenidos?, ¿cómo ha ido cambiando? Margolis.- Creo que para estar en un IV Festival y tener la premier mundial de una película, pues es un gran logro. Alejandro Springall es miembro honorario del Festival, pero él bien podría haber dicho, no, pues yo inauguro en no sé dónde, pero nos está dando ese privilegio. Eso le da un aval a un festival, que tengas la premier mundial de una película. PalMal.- ¿Qué no se deben perder los asistentes?, ¿cuáles serían tus recomendaciones? Margolis.- Pues hay varias, el cine es bien subjetivo, pero hay para todos gustos, eso es una realidad. Lo que tenemos es esto: Buenos días Señor Shlomi es una película interesante, acerca de un niño superdotado. La casa de los niños, habla de una institución israelí que fue donde se desarrollaron muchas gentes, hablando del kibutz, que es una granja agrícola socialista, donde los padres trabajaban todo el día y había gente especial que educaba a tus hijos, y tú sólo veías dos horas a tus hijos y pues los papachabas, pero tú no los educabas, y aquí se habla de lo que fue crecer en este tipo de institución. Ahora, siempre me preguntan, ¿y hay algo del holocausto?, para ustedes es importante. El holocausto es importantísimo, no sólo para el pueblo judío, sino para toda la humanidad, tristemente, olvidar es repetir, y hemos visto otros muchos holocaustos en otras muchas sociedades, a partir desde ese holocausto. Entonces, creo que hay mucho que aprender de la tolerancia de los seres humanos, y mucha gente dice, murieron seis millones de judíos, ¿por qué no se defendieron?, lo que la gente no sabe es que sí hubo resistencia, tanto judía como no judía y tenemos la película: Resistencia, la historia desconocida de los partisanos judíos. Estamos hablando de que aquí muestran que les robaban armas, explotaban las vías del tren, un chorro de cosas, tipo guerrilla así a lo feo, para tratar de defenderse, porque dicen que si tú estás chiquito y tienes un gigante, vas a arañar, patear, morder y lo que tengas que hacer para defenderte, y es lo que pasó. Otra película es El juego de Zucker, una película alemana muy interesante, donde dos hermanos, uno en el este y otro en el oeste, no se hablan por 40 años; y la mamá dice antes de morir, o se contentan o no hay la lana que dejé, y todo lo que hay alrededor de eso. El otro lado de la paz es un documental alrededor de familias judías y palestinas que han perdido familiares y se juntan en una organización a platicar de ese dolor y de las cosas que tienen en común y en diferencia. Solomon y Geanor, una película interesantísima de relaciones interculturales que fue nominada al Oscar hace unos años, sobre qué pasa cuando una persona de una cultura se enamora de una persona de otra cultura, bajo la premisa que las relaciones humanas son muy complicadas, y mientras menos cosas en común tienes, pues más difícil es. Otra que es medio controversial es Los protocolos de los sabios de Zión, que habla de un libro ruso antisemita, que mucha gente utiliza, porque creen que los judíos estamos aquí en el mundo para conquistarlo y pues no es real eso. Este documental va desmitificando y va quitando todas las falsedades de esos famosos protocolos de los sabios de Zión. Y otra película que no se pueden perder, es con la que clausuramos, Ushpizin, Los Invitados, que es una película que va alrededor de los preceptos de la biblia y cumple cada uno de ellos. Pero hay de todo. PalMal.- Sobre la relación intercultural, ¿tú crees que ha habido un acercamiento a raíz del Festival de Cine Judío con las otras minorías que viven en este país?, ¿crees que sí ha habido un entendimiento? Margolis.- Pues..., yo creo que sí. Se le ha criticado mucho a la comunidad judía de ser muy cerrada, y con el Festival, a partir de que nació, fue como que abrimos la puerta de nuestra casa y le dijimos a la sociedad: -Hola, entra a mi casa, conoce mis cuartos, conoce a mis hermanos, pa’ que veas que no somos todos iguales, tenemos muchas diferencias y habemos de todo un poco. Y por eso nuestro slogan “Muchas historias, un solo pueblo”. PalMal.- ¿Hay una integración de alguna forma entre la cultura judía y la cultura mexicana? Margolis.- Pues qué es lo que ha pasado, que conforme llegamos acá, te vas tropicalizando. Hay ciertas comidas típicas judías que se han ido tropicalizando, como hay una comida en que se come pescado de cierta manera y ahora ese pescado va a la veracruzana. Ese es el mejor ejemplo que te puedo dar. PalMal.- Platicábamos que esta búsqueda de una globalización como tendencia general en el mundo, ¿no rompe con una búsqueda por mantener la identidad también, de buscar ese antecedente en tu cultura y en tu pasado? ¿Crees que el holocausto y el destierro del pueblo judío se comparte o tiene coincidencias con otros destierros...? Margolis.- Pues yo creo que sí, porque en eventos de esa naturaleza la gente emigra a otras partes y tienen que empezar de cero y muchas veces es con una mano adelante y una mano atrás, sin el idioma, entre otras muchas cosas. PalMal.- Pero como que siempre se busca esa identidad. Margolis.- Bueno, no es que se busque, dicen que la sangre llama, y pues en cualquier país. Aquí, los españoles que llegaron pues se juntaron, los judíos que llegaron acá se fueron juntando en comunidades y así pasa, y los mexicanos que se van a Estados Unidos, pues se van juntando. PalMal.- ¿Quiénes son los que acuden al Festival? Margolis.- Hay de todo, se ha ido balanceando más en las edades. Ahorita hay como un 20 por ciento entre 40 y 55 años; veintitantos por ciento están entre 18 y treinta y tantos. De lo que menos tenemos ahorita, es de menos de 18. Estamos haciendo cosas para que eso pueda incrementarse, todavía sigue siendo muy importante la presencia judía, pero teniendo ahorita tres sedes... Las sedes culturales son de 95 a 98 % no judías, que eso es padrísimo y las otras tendrán un cinco o un 10 % de presencia no judía. A largo plazo, conforme esto vaya creciendo y vayamos a otras partes, de lo que se trata es de que sea un 20 por ciento judío a mediano plazo. PalMal.- Una invitación que harías a la gente. Margolis.- Para toda esa gente que siempre ha tenido curiosidad del pueblo judío o algún prejuicio, yo creo que también, cuando no conocemos algo hacemos un prejuicio, bueno o malo, y es una excelente manera de acercarse a entender más a un pueblo muy productivo en México y que muchas veces ha sido poco entendido creo yo, o juzgado. Entonces, ahorita es una excelente manera de que vengan a ver con sus propios ojos, se acerquen a nuestros foros de preguntas y respuestas, donde pueden hablar abiertamente lo que opinan, bueno o malo, de cualquiera de las temáticas que se tratan acá. Es un Festival bastante autocrítico, tenemos hasta películas de temas lésbico-gay y de otras cosas, este no es un festival político, es un festival cultural, en el que enseñamos todo el espectro de lo que es nuestro pueblo.
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