|
Es difícil escribir sobre catástrofes ecológicas sin tener la tentación de caer en los tópicos. Desde comienzos del pasado agosto, la comunidad gallega ha sido víctima de un continuo manto de llamas y cenizas, que ha arrasado con todo. Seguimos sin tener datos oficiales sobre el por qué de lo ocurrido y la autoría de los hechos que agreguen cierta fiabilidad, de tal manera que sólo disponemos de testimonios y conclusiones. Todo comenzó el sábado 8 de agosto, a eso del mediodía –las 12:00 horas-, en las afueras de ciudades importantes, como Santiago de Compostela y Vigo, varios focos de lo que sería un mismo incendio se manifestaban alrededor de los núcleos civiles, estratégicamente. Con esto se obtuvieron los dos objetivos principales, que los bomberos se centrasen en salvar las casas (en algunos casos discutible), y como consecuencia de este primero, que hectáreas de montaña ardieran con sorprendente rapidez. Los medios que se utilizaron fueron botellas de vino corriente rellenadas de gasolina, con una especie de tapón de cera, o incluso, un pequeño trozo de vela. Estos datos no los hemos recibido por parte de las autoridades, ni mucho menos del gobierno, sino que luego de darse la alarma y llegar al extremo de no poder entrar ni salir de pueblos como Padrón, a causa de encontrarse rodeados por las llamas, los vecinos recorrieron caminos y fincas en la busca de pistas, y en muchos rincones se hallaron dichos utensilios reutilizados para extender las llamas. El por qué, ya es más difícil de explicar y asimilar. Sólo disponemos de hipótesis. Mientras que los partidos de derechas acusan a los de izquierdas (actualmente en el poder), los de izquierdas a los de derechas. Desde inmobiliarias hasta fábricas de madera y papel en el punto de mira. Por muy extraño que parezca, toda una serie de suposiciones, cada cual, quien sabe si menos probable, desfilan por nuestras mentes. Todas a no ser una, la posibilidad de que una banda de pirómanos incomprendidos se dedicasen en sus horas de ocio a dañar el mayor de los tesoros gallegos. Han pasado más de dos meses, tiempo más que suficiente para olvidarnos de mirar por la ventana y observar lo que queda de un paisaje ennegrecido. De cualquier modo, ¿a quién le importa que Galicia se seque? Un factor al que nos estamos enfrentando, es que sin vegetación y monte, no hay lluvia. Las consecuencias también se manifiestan de una forma tímida pero efectiva. Luego de la ola incendiaria, los meteorólogos anunciaron la entrada de una nueva borrasca en la zona. Las precipitaciones fueron débiles, pero en casos concretos sirvieron para que la ceniza acumulada en la propia tierra, se desprendiese de la ladera de la montaña hacia los ríos y el mar, ya que como explicamos en un principio, los núcleos urbanos importantes de la comunidad, entre ellos algunos costeros, fueron los que sufrieron mayores pérdidas. Y no es una sorpresa. Si se reflexiona un minuto, la economía de Galicia se reduce al marisqueo, la agricultura y el turismo. En estos tiempos de consumismo y explotación, casi no queda marisco, los pescadores tienen restringida su captura y todavía podemos saborear las repercusiones del Prestige, que para los que no lo sepan, se trata de un petrolero que pocos años atrás se hundió en aguas del Atlántico, contaminando la costa cantábrica, gallega y portuguesa. Por otro lado, al arder fincas, huertas, invernaderos y demás, ha desaparecido la base agrícola. ¿Y de qué turismo se dispone con una costa en proceso de recuperación y un interior que ha substituido su verde habitual por el negro carboncillo? Pues está claro que la religión, es decir, el internacional Camino de Santiago. He aquí la situación actual: un cielo gris, viviendas calcinadas, muertos, montes quemados, hojas que se caen. El pueblo parece ser que ya lo ha olvidado. Nuestros admirables políticos se aprovechan y hacen campaña electoral, de forma que conmocionados y comprometidos con los votantes viajan hasta Santiago para apagar con sus bonitas palabras un rastrojo. Los medios de comunicación…, no es extraño padecer de jaqueca informativa cuando perteneces a esta geografía. Llega a llamar la atención la cantidad de universitarios que se deciden a cursar la carrera de periodismo y la abandonan, o bien se marchan a otra facultad. Esto se debe a que la libertad de expresión propiamente dicha no existe. Tenemos una televisión que dirige la Xunta, una cadena de radio (oficial) que dirige el partido de derechas, y algún periódico que dirige el mayor postor. Ley de vida supongo, o mejor dicho, ley de subvención. Pero no se puede perder la esperanza de encontrarse en un mundo mejor, por eso muchos jóvenes y no tan jóvenes intentan concientizar al resto del país. Un país que recuerda la tragedia el día del suceso y del aniversario. La clave para lograr tan anhelada meta, reside en la educación de los más pequeños. Si los cimientos fallan, luego no es de extrañar que con 65 años un señor se dedique a irse de vacaciones a Ourense para provocar incendios. No me queda mucho por decir, sólo un: ¡Qué terrible es el ser humano que ataca a La Madre Naturaleza!, y hasta las manifestaciones del año que viene.  Marcar como favorito (8) | Cite este artículo en su sitio | Views: 849
:) Escrito por Nelly, el 18-09-2007 14:17 Gracias a los dos  |
RAVEN, NO HAS ENTENDIDO NADA Escrito por enrique, el 28-05-2007 13:10 No captas la sensibilidad de Noelia ante la desgracia medioambiental... tan sólo te quedas en una repetición sistémica del mantra neobudista que el BNGAY te ha inoculado en la sangre desde tu más tierna infancia. Tus palabras te delatan como un robot maoísta, dispuesto a matar en nombre de Senderlo Luminoso y el Che Guevara... y de ese mismo fanatismo lunático y suicida, es del que beben los incendiarios psicóticos que recorren los montes de Galicia. El sentido común es la mejor vacuna contra el fuego, no el marxismo. Abandona tus adicciones y arrepiéntete. Sólo la voluntad te hará libre, no el Partido de los Trabajadores. Noelia, estupenda como siempre |
Aprobo o que dis Escrito por Raven, el 15-12-2006 16:05 Aprobo e estou de acordo coa tu explicación , clara e concisa, acerca da plaga de incendios, as suas explicacións e as súas repercusión. Mais añadirei unha observación persoal, temos o que nos merecemos, ¿En que se sustifica o cinismo de esta frase? En ter escoitado en varias ocasións durante o pasado mes de agosto mentres faciamos fronte como podiamos o lume a algúns veciños e amigos dicir "Non, eu non vou a axudar que total o lume non chegará a miña casa", tras escoitar cousas como esta espero k poidas entender que opine que este pais de CHEPUDOS mereza incendios, inundacións, as 7 plagas bíblicas e varios gobernos do PP consecutivos. | |