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El Vino de la Ira Imprimir E-Mail
por Placid Ydil Grindylow   
11 / 2006

Soy  Penemue Sorath, tu ángel…

¿Dónde te encuentro si yaces en una tierra desconocida para mí? ¿En dónde puedo respirar el aire que alivia las miserias de este mundo, si las corrientes están perdidas más allá de mi comprensión? No percibo más olor que el de la muerte, ella que me aclama y me devora mucho antes de besarla. Paso día y noche esperando que llegue, pero ni siquiera Yanza puede amarme como quiero, ni siquiera ella puede entregarme en sus manos el premio a mi sumisión. Si mirar más allá de mis pensamientos me eleva a la conciencia, ¿será que sólo me engaño creándome una ilusión que jamás llegará? Sosiego le pido a la inquietud, calma le pido a mi piel erizada por el frío de estas mañanas invernales, calma al corazón que se congela esperando que ya sea por siempre, para no sentir que la vida pasa sin mayor atención al color de mis mejillas. Ese construir solitario, la arquitectura del ser en mis tobillos sosteniéndome día a día.

Ayer te miré. Me gusta como noche a noche te transformas, cierras las puertas y ventanas de tu universo, alejada te observas interiormente  creyendo hallar en cada fibra un secreto que desearías confesarme pero que callas por miedo. Deglutes tu existencia en palabras, exhalas ternura, infundes cinismo pero al final nadie sabe a donde mirar cuando te callas, porque el silencio es tu único dueño, tu único amor. ¡Cómo palpitan los sueños en las venas cuando anochece y no queda más remedio que poner la cabeza en la almohada y confesarle que no todo es mentira, pero que duele que no lo sea!

Te soñé. O quizás sólo se trataba de la visión de mis anhelos palpitando en las pupilas esperando agonizantes, que la luz del día no se atreviera a pasar para que así no pudiera romper el encanto de tu frágil fantasía. Musa mía, si pudieran mis labios traerte el sueño eterno te besaría tan pronta y exquisitamente para que tus formas marmóreas se conservarán intactas, ¡Oh! Destructora de cielos, creadora de infiernos y hechizos vulgares, ¡hoy será tu fin! Te tomaré entre mis brazos y susurraré mi amor delicado en tus oídos… Querida mía: la muerte es el mejor pago con el que pudiera honrarte. ¡Ven a mi abrazo, que hoy serás parte de la dichosa eternidad! ¿Escuchas eso? Es el susurro de las almas esperando que te acerques, encadénate a sus pasiones malsanas, sus ironías mediocres que sus manos tomen tus formas, ¡oh! La sangre que podría correr por estos suelos si tan solo te descalzases, ¡desnúdate!, que quiero concebir mi voluntad en tu cálida piel. Es una orden, no una petición.

¿Duermes ahora que el principio inmortal está tan cerca? Duermes con la tranquilidad de un alma que desconoce su destino, y por tanto se preocupa tan poco como las ovejas que en los montes pastan esperando saciarse de hierba. ¡Tus párpados delicados que cubren esa mirada cautivadora, las pestañas cuales cortinas que en breve se descorrerán atemorizadas, por este viento helado procedente de mi aliento! ¡Veo a tus verdugos acercarse! ¡Aceptan mi decisión! ¡Cómo aclaman por tenerte de vuelta al infierno del egoísmo y la manipulación, seno que amamantó tu abrupta locura! ¡Tanto bien me hace destrozar tus huesos, sentir que podré cortar el flujo de tu existencia al aprisionar tu cuello y apretarlo hasta que…! hasta que el placer me inunde y mis piernas pierdan su fortaleza para caer humedecida en la alfombra, deseando que tu último suspiro sea el gemido de éxtasis bendito, el acercamiento de Dios para mi perdón y el del demonio para tu merced.

Mis labios, otros labios, el shock, el golpe de un cigarro…, un romance nuevo, quizás una esperanza de poder alejarme de ti. No resulta. Rómpeme el corazón o al menos haz de mi cabeza tu corona. ¡Qué nefasto sentimiento de odio encarnado en la piel, tatuado en las entrañas, vertido en los labios y en cada palabra que muero por proyectarte como lanza a tus pechos, deliciosas curvas que hoy me atan a mirarte como una belleza que quisiera ver muerta, o quizás rota en pedacitos que ya no pueden unirse! ¡y pensar que algún día te imagine como diosa, que te creí inmortal, tan imperecedera y sutil, encantadora y agria, al punto bendita! Hoy no puedo más que confesarte que eres carroña, que me hastía verte, que me harta pensarte y que más que cualquier cosa me duele profundamente -me avergüenza- saberme conocida por ti. ¡Demoníaca ansiedad que me corroe, no puedo aguardar para poseerte y sangrar esa pureza mediocre de la cual pretendes envanecerte! Damisela nada ¡eso eres! Tan vacía y estúpida como tus pensamientos, tan mediocre.

Delicadamente beberé tu existencia como el colibrí absorbe la esencia de la flor. Habrás de sentir mi calidez descender hasta la morada de tus sueños mórbidos, de esos deseos que cabalgan en tus lubricadas partes. ¡Habrás de sentirme llegar a donde tus dedos se detienen, impacientes, acortados, inseguros, advenedizos! Y al desierto llegarán los mares llenando de vida el sitio de tu podrido espíritu. Tan dulce el gemido de placer, tan azucarados esos labios, tan gratos, tan melosos, ¡me pierdes! ¡Si tan sólo me permitieras entrar en tu corazón y amarte tan delicadamente! No, ya no es tiempo. Despierta, es la hora. ¿Sientes esto? Son las mismas puñaladas de dolor que tú me causaste, ¿sientes como demonios privo de su libertad a tu espíritu? Quiero que sientas sólo este dolor una última vez para que todo mi ser pueda descansar lejos de ti. Siempre tan fría, distante, siempre tan tú.

Duermes. Ni siquiera escuchas que susurro tan cerca de tu abrazo. Todas las palabras se esfuman, te tragarás mis argumentos inciertos como una verdad, lo sé. Mi única sentencia es aquella que has cargado sobre mis hombros. ¿Duermes? ¿Ni siquiera mirarás cuando parta? No, ya lo sé.

Creo que escucho llover tan dentro de mis pupilas, pero eso…

 Ya no importa.

 

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  Comentarios (8)
TAC
Escrito por Jose Leandro, el 25-08-2008 00:40
Hay un entendimiento del lugar que postrado ya te encuentras, mas sólo enciende con luz cada pensamiento que no esta mal darle vida a ese encuentro del gozo de dos estrellas que tuvieron aprobacion celestial para dormir y fundir sus cuerpos en una sola vela donde sus lagrimas sean la reconstruccion infinita del lazo espiritual de su ferviente amor.
Escrito por Placid, el 03-06-2007 19:40
Gracias Maiby
Escrito por maiby, el 15-05-2007 18:12
wow!!!! esres genial.. de verdad tus sentimientos son... INCREIBLES...!!! puedes llegar a trasmitirlos... de una manera impresionante... salve vuestra inspiracion... y vuestros magicos sentimientos...
Escrito por placid_ydil, el 19-01-2007 08:24
Generalmente son sentimientos que están en mi interior... y bueno, en una o en otra persona que en algún punto d emi vida me atormentó.
ok
Escrito por david, el 15-01-2007 23:11
es increible, q piensas o en quien piensas cuando escribes, en q sumerges tu mente.
Escrito por placid_ydil, el 20-11-2006 14:37
Gracias por el comentario y por los deseos de muerte, lo más seguro es mi suicidio literario. 
 
Gracias por leerme.
..
Escrito por Decadencia sociedad anorm, el 14-11-2006 11:39
La verdad es circunstancialmente atractivo y relativo te deseo muerte y destruccion a tus sueños que bellos en verdad que bellos
bravo
Escrito por roxxio, el 12-11-2006 19:00
bravo, de verdad que me encantó!...
 
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