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Luz de lluvia Imprimir E-Mail
por Aldo Alejandro Evaristo Gómez   
11 / 2006

cuentoAlejandro Evaristo, Abaddón para nosotros (eso dice él), es originario de esta caótica Ciudad de México. Se dice ciudadano del mundo, melómano, cuentista, poeta, loco y fumador empedernido. ¿Su mejor chiste? Haber nacido un 31 de diciembre...

Él nos presenta una historia críptica, que se va desnudando poco a poco y que nos deja… listos para rellenar los vacíos. Esa es la escritura de Alejandro Evaristo Gómez, aficionado a las obscuridades y abismos de los seres humanos. ¿Qué opinan? Los dejamos con unos labios sangrantes.

 

 

Sangran labios en tu nombre...

Cuando llueve por las tardes, cuando el día está a punto de concluir y los colores desaparecen de nuestra vista para convertirse en una gran nube gris, sin tonalidad alguna de vida, Luz camina directamente a la ventana y olvida por un momento quién es ella. No separa su vista de las calles húmedas, de la gente cubriéndose con el periódico del día y mucho menos de los automóviles que van y vienen sin cesar.

Luz es más que una adolescente de 19 años. Sus ojos hablan con todo aquel objeto inanimado que se deje sorprender por ella: taciturna, melancólica, diferente.

Ignora si las gotas de lluvia tienen vida propia, si vuelan por sí mismas sobre la cabeza de los hombres o deben solicitar al cielo su autorización para bajar a tierra. Luz no sabe de esto. Sólo permanece inmóvil ante el cristal mancillado por la humedad y los finos hilos humedecidos por la acción del agua en el polvo.

Apenas puede distinguir entre la realidad y la fantasía que semejan esta hora. No es fácil... para nadie lo ha sido.

Alguien corre para guarecerse de la lluvia, súbitamente detiene sus pasos y reflexiona en Luz quien, sin conocerle, observa en silencio cómo gira sobre sí mismo hasta encontrar su silencio desde ese tercer piso. La gabardina escurre tiempo y distancia, sus labios permanecen cerrados. Ambos ignoran por qué, pero continúan uno en otro por segundos, por momentos que parecen horas enteras de consuelo para sus almas, húmedas también.

Luz sabe que algo en ese hombre es de ella y él no ignora haber encontrado vida en esta noche. Olvida por un momento aquello que sostienen entre sus manos y tampoco le importa que su cabello resbale con el agua sobre su frente, sobre sus ojos, sobre sus labios entreabiertos... puede verla y eso basta.

Apenas una mueca perceptible a través de la lluvia. Su mano se agita con desesperación y ella recuerda.

Ambos son parte de esta obscuridad y comparten su culpa entre vidrios y agua, entre dudas y estrellas reprimidas; son parte de una historia que ninguno ha olvidado porque están sin ser en realidad algo más que una sombra y una silueta apenas perceptible a esta hora.

Luz ignora por qué ese hombre la observa y también por qué le divierte tanto que esté empapándose.

Ella es sólo un camino más a la gloria de estas noches y, aún cuando le contemple sin saber por qué, él permanecerá ahí, sin prisas, dejando que el pan para la cena vuelva a humedecerse, tal como sucedió la noche anterior y la anterior.

En silencio, ella sonríe: estacionan su vida en este único e inolvidable momento.

Ella recuerda y llora en el cielo. El distingue, por los movimientos en la ventana, que la hora se acerca y deberá retirarse del lugar con la misma imagen de anoche y de la noche anterior: histérica, Luz golpea la ventana para pedirle algo, la primera vez lo supo por el movimiento de sus labios, pues estaba más cerca que hoy. Luego, Luz ignora la mano que sacude su hombro y continúa llamando la atención de esa sombra.

Cuando la vio por primera vez, le pareció uno de esos sueños que sólo suceden cuando niños; un espectáculo al que solo podían acceder pocos, casi nadie por ser propio; más que una simple razón para acercarse a los bosques repletos de hechiceros, embrujos, dragones y sombras que tanto le impresionaron en el pasado, aún cuando desconociera su nombre.

Sin parpadear, observa con ira cómo Luz y sus manos y su pecho se estampan literalmente en el cristal, y cómo grita y gime mientras dos pares de brazos masculinos tratan de sujetarla. Sus miradas se encuentran por última vez durante la décima parte de un segundo, tiempo suficiente para escucharle pronunciar el nombre, hablar del pasado y las historias que nadie cree de ella. También le platica del campo en el que vivía, de las playas que no conoce y de todos los planetas que había visitado ayer, luego de haber partido. Fue un suspiro de las horas que él desea regalarle en el que no hubo oportunidad de recordar, decir o hacer nada, excepto escucharle. Como ayer, Luz le observa por última vez en esta noche y bruscamente desaparece de esa ventana.

Parpadea para observar que no ha sido engañado por sus ojos irritados y la lluvia distante de sí en ella.

Abre nuevamente y mira al mismo hombre fornido de anoche que, enfundado en su bata blanca le hace señas: que se vaya.

Mañana, si llueve, podrá sentirla nuevamente, pero por su gesto y la forma en que emprende su camino pareciera estar harto.

Yo lo entiendo y comprenderé si mañana camina nuevamente por el hospital psiquiátrico. Después de todo...  ¿quién dijo que era fácil amar?

 

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  Comentarios (6)
Invaluables recuerdos Andante
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 26-05-2008 12:14
:grin Os recuerdo en el vilo de unas cálidas noches de poesías. Os rememoro en cada suspiro que arrancais con vuestros escritos. Os descubro en el filo de una historia tan colmada de momentos mágicos. \"Sociedad de Poetas Vivos\" En el corazón Hasta Siempre. Lady_A
Había olvidado que eres un gran poeta y
Escrito por Leticia Mayorga, el 07-08-2007 13:16
Sólo quería decirte que me hiciste recordar momentos maravillosos, que hace tiempo no he vuelto a vivir... Fue muy grato volver a reencontrate... Un gran abrazo y espero te acuerdes de mí, aunque sea una pizca. 
De una zumpanguense... vieja amiga. 
soñadora de los unicornios fantásticos...
Ese es mi hermano
Escrito por José Contreras Contreras, el 09-06-2007 01:43
Lo mejor que te he conocido hasta el momento
NEGRO, ERES UN GENIO!!!
Escrito por LoLa, el 09-03-2007 11:39
No por nada, pero tu estilo me convence.
Escrito por ABIGAIL GARCIA, el 21-12-2006 12:53
Ese es mi Alex!!!!!!! TE QUIERO MI NIÑO!
Escrito por Fernanda, el 12-12-2006 19:58
:roll  
 
muy bueno, de los pocos completos...
 
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