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Año: 2005. País: Reino Unido y Canadá. Duración: 122 min. Dirección: Terry Gilliam. Interpretes: Jodelle Ferland (Jeliza-Rose), Janet McTeer (Dell), Brendan Fletcher (Dickens), Jennifer Tilly (Gunhilda), Jeff Bridges (Noah), Dylan Taylor (Patrick), Wendy Anderson (Madre de Dell). Guión: Tony Grisoni y Terry Gilliam; basado en la novela de Mitch Cullin. Música: Mychael Danna y Jeff Danna. "… Si quieren algo sencillo, mejor vean la televisión que avienta sueños acerca de cuál es el papel de baño más suave o la mejor comida para perro. Por ahí no va la vida. La protagonista de mi historia tiene otra manera de enfrentar el mundo. Sobrevive gracias a su imaginación, con la fuerza de la niñez que reinventa todo, no con la debilidad con la que el cine de Estados Unidos presenta a sus niños." Terry Gilliam. Absténgase panistas y obsesos morales. La celebridad de Terri Gilliam inició a finales de los sesentas como el integrante estadounidense del celebrado Monty Python's Flying Circus. Equipo conformado junto con Terry Jones, Michael Palin, Eric Idle, John Cleese y Graham Chapman, con el que participó en importantes filmes como Monty Python y el Santo Grial (1975) y El sentido de la vida (1980). Tras el fracasado y hasta ahora inconcluso proyecto El hombre que mató a Don Quijote y un resultado irregular en Los hermanos Grimm, el realizador estadunidense ofrece finalmente Tideland (Viaje sin límites), una fantasía sin ostentosos efectos especiales, no apta para mentes obstruidas por prejuicios; una película, delirante y, sobre todo, transgresora, tanto, que desató una mordaz crítica entre quienes anteponen prejuicios y buenas costumbres a las consideraciones estéticas. La película adapta el libro homónimo de Mitch Cullin, en el que se narran las aventuras de Jeliza-Rose (Jodelle Ferland), cuya madre (Jennifer Tilly), devoradora de chocolates, acaba de morir de sobredosis. Sin una lágrima o un lamento siquiera, padre e hija inician el viaje a una granja texana, donde alguna vez viviera la abuela, misma en la que Jeliza sigue con la rutina: lee en voz alta pasajes del relato de Lewis Carroll a su padre Noah (Jeff Bridges), y de paso le prepara, jeringa en mano, su dosis diaria de heroína. Al poco tiempo el padre muere también por sobredosis y queda tumbado en un desvencijado sillón en lenta putrefacción. Jeliza-Rose, huérfana, desamparada, hambrienta, libre y dichosa, se refugia, en un mundo imaginario en compañía de cuatro cabezas de muñecas. Si bien es cierto que el cine fantástico pertenece, al mundo de los duendes, las hadas, los dragones voladores, las nubes de colores, los elefantes rosas, los conejos de la suerte y de Alicia en el País de las Maravillas, para fortuna de muchos, existe Terry Gilliam, quien utiliza el género fantástico como medio, y lo amplifica a nivel sicológico y visual como nadie. Se acude en esta cinta a un delirio, bellísimo en sus barrocas formas, aterrador, revelador en su discurso de los marginados, sumergiendo al espectador en la topografía de algún lugar indeterminado en el sur de los EU, donde el pastizaje se transforma en océano y los trenes son grandes tiburones de metal. Con una fotografía excesivamente colorida, con largos espacios verbales de la niña; lo mismo con las tétricas cabezas de sus amigas, que con un conejo, una luciérnaga, un pirómano con retraso mental, o el cadáver de su padre embalsamado por una bruja del cuento, Dell (Janet McTeer); Jeliza, se deja llevar por una sexualidad tácita aunque no explícita. Tal vez fue esta sexualidad, los excesos, la sordidez o la indiferencia de los adultos ante la niña, lo que irritó tanto a la crítica de San Sebastián; tal vez sea que es insoportable para los mojigatos descubrir en Jeliza-Rose a una niña con una concepción de la fantasía radicalmente diferente a la de los convencionales cuentos de hadas o incluso a la presentada por Del Toro en el Laberinto del Fauno. Lo que queda claro es que Tideland es una película abigarrada, sin concesiones a la moral de buenos principios y al buen gusto, pero absolutamente inteligente y madura. “Los mejores cuentos de hadas, como los de los hermanos Grimm, son increiblemente brutales y escalofriantes... y maravillosos a la vez. Parece que lo hemos olvidado. Vivimos en un mundo en el que la gente piensa en Plaza Sésamo cuando le hablas de cuentos de hadas. Es una locura. Las historias de los Grimm preparaban a los niños para la realidad de forma metafórica. Monstruos, ogros, brujas... Esta película es la de una niña que ha crecido leyendo esos cuentos y que sobrevive a una negra realidad. Ahora mismo la sociedad estadounidense es una comunidad de abejas en estado de pánico, pero creo que los americanos se comienzan a percatar de que tienen un presidente que ha perdido el contacto con la realidad. No hay conexión entre lo que ocurre en la Casa Blanca y lo que ocurre en la vida real. Tal vez Dios no ama a los americanos tanto como ellos creen”. Terry Gilliam
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no entiendo eso Escrito por sargento pimienta, el 08-01-2008 00:48 ta bien la reseña de la peli, la veré, pero que tiene que ver eso de 'abstenganse panistas y obesos morales' (y no soy panista ni obeso moral jaja)pero no entiendo eso, que alguien me explique |
Crítica Relevante Escrito por Sofia Paz, el 01-10-2007 01:02 En realidad luego de ver la película quedé transtornada con la capacidad de hacer de lo morbo algo tan escalofriante, una película con un contenido muy fuerte protagonizada por una niña en plena infancia es algo que me dejo pensando sobre muchas cosas que nos suceden a diario pero las evadimos o simplemente nosotrs mismos las censuramos, yo soy joven y al mirar a Jeliza Rose algo de ella me trajo nuevamente a la niñez, tal vez su ingenuidad, la capacidad de sobrevivir con lo que habita en su mente, de contactarse con el medio de una manera tan peculiar y no comprender la ida de su fuerte o no querer asumirla simplemente por miedo o por vivir en otro mundo todo el tiempo sin querer ver el real. A pesar que te acerca al miedo, y en un momento me dieron ganas de no seguir viéndola, la segui viendo porque me lleno de preguntas sin respuestas, los contenidos bizarros de la misma, es lejos una de las peliculas que más me ha dejado marcando ocupado tras verla y aun intento entender como Terry Gilliam fue capaz de llevarla a cabo con tal alocada historia con mil piezas que son netamente incoherentementes, tal vez eso es lo que la hace aun más interesante. |
Un corto alargado hasta el infinito Escrito por sam lowry, el 12-03-2007 05:56 Dejando a un lado las supuestas provocaciones que aparecen en el film (puras e inocentes comparadas con henry, retrato de un asesino; es sorprendente la capacidad de indignación de la gente), ,lo que nos queda si filtramos, decantamos y colamos, es un puñado de imágenes 100% gilliam (el refugio de dickens, el personaje de dell)inconexas, sin solución de continuidad, sin un guión que haga avanzar nada. Los monólogos de jeliza-rose podían ha ber seguido hasta el infinito, un infinito machacón y manido de la huída-a-otra-fantasia-para-huir-de-la-asquerosa-realidad. Desde Sam Lowry, pasando por el niño de Los héroes del tiempo, hasta el Parry del Rey Pescador (ésta sí una obra maestra llena de coherencia) Gilliam ya nos lo había dejado bastante clarito. Por si alguno no se había enterado, nos obsequia aquí con esta paja mental ampulosa, vacía, llena de imágenes sugertentes, si, pero más adecuadas para un video wall de un montaje en una galeria de arte que para una sala de cine. El lenguaje del largometraje es algo más complejo que el del corto. Precisa un hilo conductor, un motor que haga relanzar la acción y el mensaje si se quiere. En el corto la capacidad de sorpresa, el impacto estético es suficiente. Gilliam ha untado muy poquita mantequilla en una tostada demasiado grande. |
Un comentario bien fundado Escrito por Janeth Alcyone, el 08-02-2007 02:58 El comentario está muy bien fundamentado, y te apoyo en la cuestión de que es una película que vale mucho la pena, desde la historia fantastica, la historia "real", las actuaciones increíbles de Jodelle Ferland (Jeliza-Rose) quien también interpreta a Sharon y Alessa en Silent Hill, una gran actriz de apenas 12 años que te envuelve en la psicología de su personaje y te transporta al mundo q comparte con sus 4 amigas cabezas de muñecas. Lo msimo las actuaciones de Janet McTeer (Dell) y Brendan Fletcher (Dickens). Y, sigo sin entender en donde "afecta" con el pudor esta película.. o será´que estoy igual de bizarra que la misma  | |