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Las hermanas Brontë Imprimir E-Mail
por Noelia Montero   
12 / 2006

En pleno Romanticismo, cuando las mujeres eran consideradas seres humanos sólo a la hora de realizar sus labores domésticos, aparecieron tres ingenuas muchachas que se consagraron como escritoras. ¿Cómo lo harían? Se preguntará el aficionado, pues bien, demostrando a toda la sociedad inglesa victoriana, que poseían un gran sentido del equilibrio y una magnífica sensibilidad.

Charlotte, Anne y Emily. Así se llamaban mis tres heroínas, unos nombres que quedarían grabados para siempre en la historia: Las Brontë. Dotadas con el valioso don literario, huérfanas de madre desde que apenas eran niñas, criadas bajo la tutela de un padre que casi no tenía tiempo más que para su empleo como rector en Haworth. Encerradas, leyendo, escribiendo… Soñando. Así vivían las Hermanas Brontë.

Una infancia dura y dramática las marcaría toda su vida. Sobreviviendo entre los distintos colegios de niños huérfanos a los que las enviaba su padre, castigadas con la pérdida de dos de sus hermanas, refugiándose del dolor en la literatura. Así crecieron las Hermanas Brontë.

De jóvenes, renacerían al descubrir la divinidad de sus talentos. Emily es considerada por muchos (aunque no por mi), la más talentosa de las tres. Publica Cumbres Borrascosas, obra inspirada en la casa de sus recuerdos, ambientada en el mundo de la propia autora, y alcanza un éxito jamás imaginado.

Charlotte, la mayor de las hermanas y mi predilecta, tarda un poco en darse a conocer. Lo hace con Jane Eyre, una historia de amor desenfrenado de las que curan heridas; dramática, sensible y sobre todo, persistente en las ideas de la propia Jane. Al igual que  Emily, Charlotte escribe una obra autobiográfica.

Y Anne, quizá la menos destacada de las tres. Sólo va a publicar alguna que otra novela y colecciones de poemas. La obra principal es un libro teñido de sus vivencias como institutriz: Agnes Grey.

Las Brontë, consideradas unas de las pocas mujeres lo suficientemente valientes como para publicar en aquel entonces, eso sí, bajo seudónimos masculinos. ¿qué tendrían de especial? A lo mejor, saber transmitir al papel la totalidad del sufrimiento y dramatismo experimentado en la propia piel. La experiencia vital, sin duda, la mejor base que se le otorga a cualquier escrito efervescente con la pasión.

Si dejo aparcada la parte objetiva y me sumerjo en la intimidad, mi preferida es Charlotte. Me parece que su Jane Eyre saca ventaja a las Cumbres Borrascosas de Emily. Es cierto que son estilos opuestos, temáticas propias y pasiones comunes, pero los que habéis leído el libro y saboreáis las palabras degustadas en aquel instante, compartiréis esa alucinación de encontrar a vuestro Señor Rochester en cualquier parada de autobús disfrazado de ejecutivo orgulloso, erótico y a la vez, amargo, muy amargo.

Como le es imposible de hacer a una alumna en el oficio de escribir, me veo en la obligación de anexionar a este artículo hojas pertenecientes a mis libros de texto. Se trata de una cuidada referencia a las Hermanas Brontë: un párrafo ubicado en el libro Historias de Mujeres, de mi querida y ya sabida por todos, Rosa Montero: “Hoy las Brontë son una leyenda. Parte del mito lo creó la propia Charlotte, la más longeva, que quiso disculpar ante la estricta audiencia victoriana los excesos literarios de sus hermanas muertas, haciéndolas pasar por muchachas inocentes que, aisladas dentro de un mundo salvaje, escribían sobre las brutalidades que escuchaban a su alrededor por pura candidez, sin acabar siquiera de entenderlas”.

Cabe citar asimismo, que escribieron una gran recopilación de textos con su hermano Patrick, no obstante, acabarían rompiendo la relación al publicar las tres hermanas, Los Poemas de Currer, en un fatídico año para la familia.

¡Las Hermanas Brontë! Sólo escribir sus nombres ya infunde cierto respeto al copista. Eso si, poco agraciadas en el físico, y sin embargo, de ninguna forma existe explicación que defina lo buenas que eran a la hora de ponerse frente al papel. Así veo yo a las Brontë.

 

Pequeña Bibliografía extraída de Historias de Mujeres; Rosa Montero:

Obras:

● Cumbres Borrascosas; de Emily Brontë (Editoriales Destino o Edasa)

● Jane Eyre, de Charlotte Brontë (Espasa Calpe o Clásicos Planeta)

● La dama de Wildfell Hall, de Anne Brontë (Júcar)

● Poemas, de Emily Brontë (Torremozas)

● Agnes Grey, de Anne Brontë (Conversion, Londres)

Biografías:

● Las Hermanas Brontë en Haworth, de Juliet Gardiner (Paidós)

● The Brontës, de Juliet Barker (Weidenfeld & Nicolson, Londres)

● Charlotte Brontë, de Lyndall Gordon (Vintage, Londres)

● A life of Emily Brontë, de Katherine Frank (Houghton Mifflin, Boston)

 

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