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Hijas de... Safo Imprimir E-Mail
por Paola Tinoco   
01 / 2007

Queta vino a llorar a mi casa otra vez, porque Carlos le dijo que su relación duraría hasta que él encuentre al hombre de su vida. Para qué te metes con putos, le digo. Ella responde que no tiene idea, pero sabe que lo ama. Por eso nunca le dirá que se acuesta con su asistente, Lena. Carlos es muy celoso, pero él sí se acuesta con otros hombres y se lo cuenta a Queta. Pues quédate con Lena, le digo un poco harta de escuchar la misma cantaleta desde hace un par de años, y ella se limpia las lágrimas y dice que va a tener una orgía con Lena y sus amigas, para vengarse de Carlos. Sólo sería venganza si se entera, querida. No, no se lo digas, por favor. La venganza es sólo para que yo la disfrute, me sentiré mejor en tanto sepa que él no sabe que tengo un glorioso sexo con Lena y las muchachas. Si se entera, yo dejo de ser su víctima y entonces ya no me excita y en una de ésas se va para siempre y eso no. Vuelve a aullar de dolor, o de berrinche o de capricho, yo qué sé. Ay Queta, Quetita de mi vida, ése mariqueta no te merece, mira lo que te gastaste en juguetitos en Nueva York nada más para hacerle sentir que podías ser un pene para él, yo que tú se los insertaba en la cabeza y lo dejaba solo. ¡No! cómo crees, si cuando no se enoja es un encanto, y también me coge riquísimo, es con el único que me he atrevido a tener sexo anal y ha sido una gran experiencia, ¿Te acuerdas que te conté que yo era muy estreñida? Pues ya no... Óyeme bien Queta, ese cabrón te dijo que te va a dejar cuando encuentre al hombre de su vida, ¿Para qué quieres seguir con él? ¿Por unas cuantas cogidas más? Queta volvió a llorar. A mares, sin un ápice de dignidad. Yo la abracé y ella me agarró un seno. Le retiré suavemente la mano y le dije que recordara que sus mañas no me excitaban. Ella me volvió a agarrar y yo la dejé hacerlo, resignada. Total, sólo estaba tocándome como si necesitara sentir algo en su mano. No me estrujaba ni me trataba de estimular, así que nada,  permití que se desahogara con mi seno izquierdo atrapado en su garra. Cuando empecé a sentir mi blusa húmeda por su llanto, le dije que traería agua para quitármela de encima. Fui a la cocina y sonó su celular. Era Lena. Queta la invitó a venir a mi casa. Yo me preocupé, porque aunque su asistente me caía bien, sabía todo lo confianzuda que podía ser. Queta dejó de llorar y me dijo que la vida es para disfrutar, que en ese mismo instante dejaría de lamentarse y yo le aplaudí. Cambiamos el agua por una botella de Undurraga. No es el vino más caro ni tampoco el más barato, pero al menos no pinta la boca. Dos copas cada una y media hora después, llegó Lena... con sus amigas. Entonces Queta volvió a llorar para contarle su desgracia. Lena le dijo más o menos lo mismo que yo, que dejara a ese puto de mierda, que ellas tenían mejor sexo, y al tiempo que enjugaba sus lágrimas empezaron a jugar espaditas con sus lenguas. Queta dejó de llorar. Le agarró un seno. Las amigas se sirvieron de mi vino sin pedirlo. Yo no dije nada. Este par de cerdas ya se había fajado antes en mi baño, sin pudor alguno, pero no frente a mi.

Me quedé mirándolas hipnotizada. Las amigas empezaron a hacer lo suyo. Una le recogió el pelo a Lena y la besó en el cuello y la otra acariciaba los senos a la Queta ¿Porqué les gustan tanto las chichis a las lesbianas? No pensé en preguntarles pero las observé. Yo misma debía ser lesbiana, si no, ¿por qué me juntaba con ellas? Hasta las dejé beberse mi vino. Me di cuenta que no lo era cuando una de las amigas de Lena me invita a participar y le digo sin pensarlo que era voyeurista nada más. Se encogió de hombros y fue a meterse bajo la falda de Queta. Sin duda esas tres mujeres le ayudaron a levantar su ánimo más que yo. Los ruidos que hacía Quetita ya no eran de llanto, sonaban más bien gozosos. Yo me acabé el vino y luego abrí una bolsa de palomitas. Nadie me hizo el menor caso.

 

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  Comentarios (10)
LIVIA ES HIJA DE SAFO
Escrito por LINA TINOWSKI, el 02-02-2007 17:43
LA ESCRITORA TIENE MI RESPETO, PERO TU OPINION, LIVIA QUERIDA, NO, Y NO TE HAGAS LA DE LA BOCA CHIQUITA, TE CONOCI CUANDO ANDABAS CON UNA CHAVA EN LA UNIVERSIDAD Y APARTE DE LESBIANA ERES UN FRAUDE
¿?
Escrito por Livia, el 22-01-2007 13:56
Alábate burro... Lina? como de donde me conoces!? No uses este espacio para proyectarte, más respeto a la escritora.
LIVIA ES HIJA DE SAFO
Escrito por Lina Tinowski, el 22-01-2007 09:53
Buen cuento, sin vueltas de más ni de menos... pero una aclaración a la gran crítica Livia, ¿te gustan los besos de hombre? ¡pero si desde que te conocemos, desde la escuela, eres lesbianísima! no mames Livia, tú también cuentas las verdades a medias o mejor dicho, mientes mucho
felicitacion
Escrito por Jose R. Hernandez., el 19-01-2007 14:17
felicidades,su historia es muy ilustrativa sobre el caos,desorden,degenere y casi siempre un pinche desmadre en que se convierte nuestras relaciones amorosas-sexuales,casi siempre nos enredamos con la persona equivocada y luego andamos de chillones sin darnos cuenta que los unicos culpables de que la locura rija nuestras vidas somos nosotros mismos,otra cosa que hay que mencionar es que usted no utilizo demasiado espacio para comentar sobre este tema,solo fue al punto y ya,demostrando que no se necesita ser rebundante y pretencioso para hablar de los pesares y demas cuestiones del corazon por favor siga escribiendo. :zzz
Para que amor...
Escrito por mandaleja, el 18-01-2007 20:44
...Nos vasta con el crudo avismo del placer para quitar nuestras penas del corazon que finalmente hace parte de nuestro cuerpo, carne mortal y deliciosa instrumento.
ay! el amor!...
Escrito por michelle, el 18-01-2007 19:25
Excelente historia, compadezco a la tal Queta, pero así es el pinche amor y su inseparable amigo, el desamor.
Ya ves te dije...
Escrito por Fox52, el 16-01-2007 08:59
El amor no existe... Las vueltas del mundo se alimentan de sexo y poder. ¿O que otra cosa maniata a Queta? Buen texto Pao.
Muy bueno
Escrito por Javier Moro, el 15-01-2007 18:24
Querida Pao; Mi bueno este texto, me recuerda a no sé quién.... pero definitivamente el sabor amargo de la desilusion se quita, o por lo menos, se oculta con un buen acostón. 
Felicidades y saludos hasta Barcelona. 
un Beso.
definitivamente...
Escrito por almudena, el 15-01-2007 17:54
mi queridisima amiga, esta buenisimooo, no cabe duda que todos los generos sufrimos con el puto amor,yo no se quien lo invento!!!
mucho mejor...
Escrito por livia, el 15-01-2007 12:34
Hola querida amiga, me parece muy buena historia, nada como unos ricos besos para olvidar el amargo sabor del desamor. También prefiero los besos de un hombre, pero cada quien sus gustos. Felicidades!
 
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