| De ceniza implacable es la ceguera… |
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| por Sergio Manganelli | |||||||||
| 01 / 2007 | |||||||||
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Sergio ya había participado anteriormente en PalabrasMalditas con su cuento “Lunes”, y ahora nos presenta una selección de sus poemas, al que nosotros, empleando palabras de él, titulamos “De ceniza implacable es la ceguera”.
El mar es verde la palabra azul.
Sobrevivir y desamar,
verbos espeluznantes
(mientras en los portales del delirio la luz hierve crepúsculos, a fuego lento, en cándidas pupilas)
Si dios existe o no, casi no importa.
Atesorar palabras y praderas, mercados desolados, fantasmas y franquezas.
Silencios y aguaceros.
Otoños y arrabales, tristezas repentinas, y el exorcismo malogrado de la duda.
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No contar pasos, ni horas, ni certezas, ni financiar los soplos de alegría. Respirar nada más, y almacenar detrás de las cortinas parvas y parvas de cosas que no pesan, ni cesan.
Breves eternidades cristalinas.
Un odio pendular demarca el territorio del dolor, las cifras de la muerte. La oscura matemática del miedo.
El mar es verde la palabra azul.
De ceniza implacable es la ceguera.
Ahora que ya no guardo prisas, ni azares de primera mano, ni cumbre a plazo fijo, ni coartada idiota, o amuleto feliz contra el olvido, ni besos desayuno, ni graffitis de amor sobre muros de trigo.
Justo cuando se duerme mi desánimo la siesta del domingo y el carrusel de insomnios se abstiene de sortijas, ahora que mi rencor anda descalzo, que las nueces son mucho más que médicos y ruido.
En este tiempo en que las bienvenidas tiemblan en los espejos y el pasado nos pica como un cuervo de exilio.
Precisamente ahora en que ya no soy huésped debajo tu piel, ni miel bajo tu ropa, me afiebra el horror cotidiano, mientras aguardo turno en la antesala del miserable destino. ------------------------------------------------------- Recién en esta tarde de muelle sin pañuelos, silencio sin conjuros, plumas huérfanas, ojos sin deseo, acupuntura torpe contra el miedo, mayo sin poesía, soledad y trapecio.
En esta hora que no transmite nada, este rato perdido, sin cuerda en el reloj, pantano de las emociones, arena y espejismo.
Esta calle desolada, este latir sin sangre, esta hiel y este frío.
Acabo de descubrir una paloma sin rumbo que me anida en la puerta, un caracol de lluvia, reproduciendo el eco de un dolor repetido.
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Comentarios (3)
realmente me gusto gracias hermnano



