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Valentía para un pobre mal nacido. Imprimir E-Mail
por Placid Ydil Girndylow   
01 / 2007

Duele el corazón pero mucho más la cabeza. Duelen los ojos de ver aquello que nos destruye por dentro, pero más duelen los pies de tanto caminar. Entre calles y rincones que marcan un lugar desconocido -una era donde el corazón no es más que una máquina de vapor, o quizás una roca a la cual es inútil pulir- existo.


Soy un limón. Sí, soy un limón de aquellos que puedes comprar libremente en el mercado o en cualquier tienda comercial. Con los que haces limonada si es que has podido vencer la comodidad de los polvos instantáneos; soy el sabor ácido de tus alimentos. Me puedes escoger, y llevarte aquellos que como yo, somos un derroche de frescura. Sí, soy un limón. Y mi valor individual es mezquino. Tengo nombre  gracias al bautizo de algún gallardo personaje, en caso contrario sería sólo una imagen agria, deseable y excitante como inédita ¡qué se yo! Sólo soy un limón.

Ayer me escapé de la bolsa de mandado de la señorita Carmen, la sirvienta de la señora Covarrubias, tía de Katia, y prima de Lola la novia de Arturo el cartero. Ella mi compradora, mi verdugo, la entendida del porqué del acortamiento inexorable de mi existencia, me llevaba cautivo en una bolsa de plástico donde mis hermanos limones me empujaban sin piedad. Decidí escabullirme. Resolví estarme solo un tiempo, sin hermanos, sin un plástico como límite existencial. Salté oportunamente fuera de la bolsa y caí al suelo sin lastimarme. Me sentía libre porque creía serlo. El aire que percibía era el más fresco, los rayos del sol los más impetuosos, podía sentirme flotar en una felicidad difícilmente descriptible, ¡tan sosegada y romántica! Imagínenselo, píntenle una carita optimista a un limón y entenderán a medias. Lo siento, dudosamente podrían tener una placidez idéntica. ¡Nunca me había sentido tan profundamente vivo!

A los primeros instantes dejé que la sensación de ligereza me embargase, pero luego temí que me vieran y huí presto entre las piedras. Les dije adiós a mis hermanos rodándome dócilmente en el piso, en señal de despedida. Lloré desabridas lágrimas porque no los volvería a reconocer jamás y ese pensamiento nublaba mi bienestar pasado. De ellos sólo quedaría una exprimida cáscara en un bote de basura… unas cuantas semillas y el sabor de la fiel aceptación de su destino en una bebida azucarada. Sin embargo, pude notar que se ponían aún más verdes de envidia, no podían entender el por qué de mis ideas, ¿por qué no era pues un ser común y corriente? ¿Qué era esa pretensión de salirme de mi entorno y hacerme un propio rumbo? ¡Seguramente me habían puesto químicos! Era un alienado fuera de razón. ¡Sólo era un limón y como tal debía  ser sumiso con mi existencia y mi destino!

Me dí vueltas a través de los pedruscos, y me orillé pegándome a la banqueta para evitar que los transeúntes me pisotearan con sus monumentales pies. El tiempo de un limón es parecido al del un ser humano, los minutos para nosotros son horas y los segundos minutos, los días meses y así, debido a nuestra precipitada subsistencia, los grandes frutos que han permanecido más de 15 días en el puesto son los magnánimos sabios de nuestro tiempo, porque han visto, oído y sentido todo aquello que desconocemos, claro que también les falta actualización; son viejos, y es seguro que terminarán en el collar de algún perro enfermo ¿y saben por qué? Por sus efectos curativos, son nuestros dioses.

Bueno, les decía, tardé aproximadamente 45 horas en mudar de aires y estar a salvo. Estaba abatido, así que busqué un lugar en el cual reposar. Encontré una extensa sombra donde me acosté… y decidido a dormir, miré el cielo esperando hallar la quietud apetecida, pero lo que ví me dejó boquiabierto. Una gran mancha blanca se alzaba en lo alto, de cada lado dos garrafales y torneadas torres la detenían para evitar que cayera. Las torres eran delgadas al inicio y más anchas al llegar al punto donde la mancha se afianzaba a estas. La miré por un rato tratando de descifrar que era aquello, hasta que una formidable mano penetró en la mancha blanca y un prolongado y azaroso quejido brotó de algún lejano lugar. Pude ver como la mancha empezaba a formar otras más pequeñas dentro de ella ¡un ejército de lunarcitos de excitación! Al repetirse el quejido decidí que aquello era espeluznante y seguramente los grandes ancianos lo considerarían pecado.

Corrí afligido pero choqué contra unas rejas y me sentí atrapado. Brinqué por el espacio entre unas y otras (y aunque he de admitir que me lastimé un poco) logré escapar de aquella formidable banca, donde unos alarmantes gigantes se hacían cirugías. Aquello era pavoroso. ¡El mundo estaba lleno de pecados! ¿Qué era aquello? ¿Acaso nuestro corto destino nos evitaba experiencias tan caóticas cómo esta? Tal vez era cierto, debía asimilar que mi único logro sería formar parte de un jugo, un pastel, un platillo… no había nada más. Debía regresar al puesto, ser uno del montón… Cabizbajo, con el sentimiento herido eché a andar. Tenía miedo, digo, ¿cómo no tenerlo? Estaba solo, luchando contra algo que no conocía, sin un destino “prefabricado”, sintiendo que quizás había errado ¿y ahora?

Caminar… es todo cuanto podía hacer.

Crucé la calle sin la previsión necesaria, máquinas ensordecedoras y brutalmente furiosas pasaron a mi lado: desee morir. ¿Tenía sentido una vida sin un fin conocido? ¿O es que a la incertidumbre se le puede sacar provecho? Lloré y mis ojos irritados desearon tener un refugio en algún amoroso abrazo. ¡Por que todo carecía de sentido y de fe para un inservible y perdido limón! Estaba inhumanamente solo, dirigiéndome a ninguna parte, para ocupar ningún sitio. Yo tenía un futuro, una razón para continuar, pero desee ser independiente y esa libertad me asustaba y me hacía querer irme pronto de aquí para no sentirla, jamás imaginé que tras mis sueños vendría semejante soledad. En la raíz de la felicidad siempre se esconde una gota de agua. No te preocupes, los limones son amargos por naturaleza.

-¡No aplasten!- grité a aquellas sanguinarias máquinas que pasaban a toda velocidad. Me aferré a una llanta con todas mis fuerzas: ¡volé! Con mis manitas asiéndome mientras la velocidad secaba mis húmedos pensamientos, sentí que el miedo solo era una vil inmundicia que ensucia nuestra ropa y nos delimita. Era un volador, un limón aventurero y por lo cual debía tomar mi papel muy en serio. ¡Sí! ¡Jerónimo!

Salté del automóvil en movimiento y me dispuse a conocer aquel mundo maravillosamente desgraciado. Delante de mí encontré un escaloncito y lo trepé con dificultad, ¡sí! ¡La vida estaba llena de colosales retos! Penetré en una estancia flamante y abrillantada donde se escuchaba mucho ruido. Unos proporcionados pies me entorpecían el tránsito por aquel sitio, de cualquier forma rodeé tambaleante por el lugar hasta que choqué con unos huaraches gastados que me impidieron continuar. Sentí que alguien me asía por la cintura, ¡estaba siendo presa de unos largos y fríos dedos que me elevaban! Cerré los ojos con pánico, más luego decidí que lo peor ya había pasado ¡había sido insubordinado y nadie podría robarme eso nunca!

-Mira, un limón se cayó, lávalo y ponlo con los otros- Dijo la señorita Carmen a su ayudante, una adolescente de cabellos largos y trenzados. La chica en cuestión me lavó con agua fría y me puso en un recipiente de cristal donde ¡sorpresa mayor! Me encontré con mis antiguos compañeros, mis hermanos que al verme sano me abrazaron, condescendientes algunos, frívolos otros. Entre todos los limones yo era el más radiante y el más sabio porque ahora reconocía ¡que no sabía absolutamente nada del mundo exterior!, que las oídas no tenían razón de ser.

Y sí… de todos mis hermanos yo haré el mejor jugo. Eso pueden apostarlo.

 

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  Comentarios (12)
Escrito por Placid_Ydil, el 22-04-2007 18:21
Mil gracias mi estimado lector! tus palabras me han dejado perpleja, mil gracias!
Escrito por Mr. Talleyrand, el 16-04-2007 16:15
Creo que uno de los grandes méritos de la literatura es cristalizar, mejor de lo que uno lo haría con sus propias palabras, nuestros sentimientos, ideas, temores, etc. Cuando una creación literaria produce semejante efecto en el lector, puede decirse que se está frente a una genuina obra de arte. 
He leído tus cuentos, y puedo decirte, de la manera más sincera, que escribes muy bien, que en verdad tienes talento y que tus creaciones llegan al fondo de quien las lee. Me siento identificado con las ideas que plasmas y fascinado por tu estilo literario. Creo que de verdad haces literatura, que cristalizas lo que hay dentro del ser de otros. 
Lindos limones, sublimes evocaciones a la muerte, endebles y apasionadas víctimas del amor... Felicidades por tus cuentos. Considérame un fan incondicional.
Escrito por PLACID_YDIL, el 16-02-2007 08:01
Hola Adrian, gracias por tu comentario. GRacias por tus palabras!!! son demasiado bellas! :cry
Escrito por PLACID YDIL, el 16-02-2007 07:59
Hola Eric! te refieres a participar conmigo o a participar en general en la página? sería un placer para mí que me apoyarás con fotos para mis textos, eso sería genial. 
 
No sé que pienses, por lo el portafolio, sea bienvenido!
participar
Escrito por eric, el 15-02-2007 21:17
me parece muy interesante la pagina, me gustaria colaborar con fotografias o cualquier cosa que requiera de imagenes, puedo enviarte un portafolios de lo que he realizado, saludos
Escrito por ADRIAN, el 15-02-2007 18:24
Tu texto me brinda esperanza, creo que eres una persona con un corazon muy grande y hermoso
Escrito por Karen, el 12-02-2007 20:29
me gusta mucho como escribes
Escrito por axa, el 10-02-2007 13:47
jaja, muy buen cuento, gracias!
Escrito por Placid_Ydil, el 06-02-2007 09:08
Jajajaja pues esta vez nos tocó ser limones, quién sabe después!!! 
 
Gracias por tu comentario :) me da gusto que la gente lea lo que escribo. :p
Escrito por xocollatl, el 05-02-2007 22:27
Perros, moscas, gusanos, ángeles, demonios... limones... ¿humanos? 
 
¿Ké más nos falta ser a los humanoides? 
 
Chido el cuento!!!  
 
Chido el Sitio!! 
 
Merda a la vida!!
Escrito por Placid_Ydil, el 03-02-2007 09:38
Gracias por tu comentario :)
Escrito por Manucar, el 02-02-2007 19:56
Te felicito. Excelente cuento, lleno de ironía y una aparente ingenuidad.
 
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