| Réquiem |
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| por Placid Ydil Grindylow | |||||||
| 01 / 2007 | |||||||
(El exorcismo de Micaela)
Encuentro entre todos esos churros que tienen portada de sangrientos sucesos, o bien de chicas con senos falsos que parecen dispuestas a que les pase la mano por ahí sin que se inmuten, una carita angelical que tiene un dejo de melancolía y resignación en el rostro. ¿Será que he encontrado lo que buscaba? Quizás. El señor del puesto (un fumador empedernido, grosero y con una halitosis de miedo) me dice que la tome (claro señor, yo entiendo que estar sentado en una silla mirándose las uñas es una ocupación tan importante que puede dejar de atender a un cliente, bien lo sé… yo entiendo de prioridades), la separo del lugar donde se encuentra (la sostiene una pinza de ropa, que existencial) y leo:
La descripción me resulta interesante, por lo cual me acerco al señor Apestosín y le compró la película para irme muy feliz caminando rumbo a mi casa, con la noche cubriendo mis pensamientos, y el olor incitante de las papas fritas de la señora de la esquina, ¡ah! Olores de la infancia, olores de siempre, olores que son parte de la vida común de un pueblo. Ya en casa, (y después de darme un buen atracón de suculenta comida), conecto el dvd y me dispongo a ser transportada al fantástico mundo de las historias ajenas que podrían ser las mías… (Aunque lo niegue). Sé poco de cine, sé poco de muchas cosas (¡válgame la expresión!), pero diré lo que me pareció:
Claro, si te das la oportunidad de reflexionar. Contágiate de su desesperación, de su tristeza, de su angustia, desea como ella y como tantos otros ser normal y estar bien. De verdad, no sólo la veas, intérnate en su mundo y por unas horas, vive junto a ella su historia. Una historia más que real, dejemos la imaginación y a los demonios en sus cuevas, a los ángeles en sus nubes y sintamos el dolor, no queramos ver a Dios consolándola, porque eso ni en la vida real sucede. Dios no desciende a tocarnos y a decirnos calma, no, y eso me gusta de ésta historia, que no me presenta la mentira de ver a Dios o al diablo, si no que, sabemos bien que todos ellos se pelean en nuestro interior…y se nos revelan individualmente en nuestras pupilas. ¿Qué tanta fe tienes? ¿Cómo afecta tu vida dicha fe? Odia a tu madre, o al menos enójate con ella y piensa, ¿cuántas veces no actúan así los padres? Y ya que la vean me dicen ¿epilepsia o exorcismo? ¿Mal del cuerpo o del alma? Como ya dije no sé de cine, pero ayer me pasé un rato muy agradable frente a la televisión, ese aparato estúpido que… siendo bien utilizado te da más cultura de lo que tú podrías imaginarte. Nos vemos, hasta el siguiente dejo de amargura…por favor consíganme un pañuelo.
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Es sábado en la tarde y ya nada tengo por hacer. Me he pasado el día con mi querida amiga Rocío y he llegado a casa a las 7:30 pm y como aún tengo una necesidad obsesiva de entretenerme en algo (o sea no quiero pensar, corté con mi terroncito de amargura) decido darme una vuelta por los cotizadísimos puestos de piratería. Busco entre todas las películas algo que se ajuste a mi estado de ánimo o que simplemente me tenga una hora o más, embobada sin usar mucho cerebro en mis problemas sentimentales. Creo que me entienden bastante bien.
Si viste el Exorcismo de Emily Rose pensarás que esta película podría ser igual, pero no. La verdad me gustó porque no es de esas que te espantan con gritotes, con señales obscenas o con voces de ultratumba que te recuerdan a tu hermano el rocker que intenta parecerse a Rammstein y nada más no lo logra. No aparece el diablo detrás de la chica con sus cuernos y tridente, mucho menos verás la clásica guácara verde y sus variedades coloridas que parecen adquirir vida propia, tampoco verás que coma hormigas, ni sucesos que te mantendrán pegado a la cama, agarrado al osito o sudando por encima de las palomitas caseras (onda agita la olla, u onda microondas) o el refresco helado, pero sí tendrás una historia que te dejará muchas cosas en qué reflexionar, muchas cosas sobre la vida y sobre Dios. 

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