| Qué culpa tengo yo porque me gusta el vino |
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| por Arturo Pizá Malvido | |||||||||||||||||||||||||
| 02 / 2007 | |||||||||||||||||||||||||
Página 2 de 2 Ahí, donde deshacer el hielo a chorros es pasatiempo y recreo; y donde las gotas de pis se hacen lunares de zapato con el último zarandeo, justo al final. Ahí, donde ni diez limones pueden disimular ese olor a rastro que en la sobriedad sería letal. —Viniste a beber o a perfumarte la nariz —dice el cantinero, ése sin dos dedos. Ahí, donde basta un ojo a la escupidera para saber que hay de comida, de botana. Ahí, donde todas las mesas son cojas y las canciones: “de a dos por diez”. La Chiripa, La Estrella, El California, La Chatita, El Burladero... cuando uno necesita un trago lo que menos importa es la razón social del infierno. Cualquier lugar, ahí es.
Arturo Pizá Malvido www.apiza.com Vive, bebe y dispara en Xalapa, ciudad de mochos. No es vegetariano, no es abstemio y detesta, por sobre todo, la música de mariachi (y la trova). Marcar como favorito (27) | Cite este artículo en su sitio | Views: 3617
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Ahí, donde deshacer el hielo a chorros es pasatiempo y recreo; y donde las gotas de pis se hacen lunares de zapato con el último zarandeo, justo al final. Ahí, donde ni diez limones pueden disimular ese olor a rastro que en la sobriedad sería letal. 

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