| El rosa es color de la siguiente temporada |
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| por Ilallalí Hernández Rodríguez | |||||||||||||||||
| 02 / 2007 | |||||||||||||||||
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Ilallalí Hernández Rodríguez es de Pachuca, Hidalgo. Especialista en hacer antireseñas literarias para esta página y cualquiera en la que se le ocurra participar. Adora todo lo que tenga que ver con la muerte y trabaja con niños, seguro los espanta. Escribe todo el tiempo que puede, diarios, cuentos, relatos. Se encarga de la difusión de la Revista K. Literatura, Arte, Pensamiento, recién salida del horno. El primer título asignado a este cuento por la autora fue “El terrible fetiche rosa”, pero quisquillosa, lo cambió por el de “El rosa es color de la siguiente temporada”, veamos si es tan frívolo como parece, ahora que se supone que es el mes de la mujer.
Subió con delicadeza la braga rosa de tela brillante. La odiaba. Ese color ni en la escuela primaria le había gustado a pesar de que las maestras se aferraban a decirle princesa cada que la pasaba al frente a señalar los países que le pedía localizar en el mapa. Esa mañana la braga rosa le recordó lo princesa que era. Subió con cuidado la braga, como si las bragas de las princesas fueran más delicadas. Caminó hacia el espejo, contempló la brevedad de la prenda. Sonrío. Dio un saltó al vestido negro para cubrir a la princesa. +++ La tarde del jueves entró a la tienda departamental a buscar la ropa que cumpliera con los requerimientos. -- …que sean rosas, para bajártelas, brillosas. Tardó más de dos horas viendo a contra luz cada una de las telas de ese muestrario de pequeñas prendas que se extendían como flores de colores en el bosque del almacén. Las encontró. Sin muchas ganas las pagó mientras el cajero libidinoso inspeccionaba la compra. +++ ¿Qué iba a suceder? ¿Alguien lo sabía? ¿Acaso ella lo imaginaba? +++ A cada paso se recordaba como princesa. +++ Una princesita puta. +++ Marcó el número. -- ¿Ya está el terrible fetiche? -- Sí. -- ¿Brilla? --Sí. -- Voy a bajarlo. -- Te espero. +++ Se sentó en el parque cercano al hotel donde acostumbraban encontrarse, sacó una revista frívola, un artículo llamó particularmente su atención –extraño encontrarlo ahí, pensó- comenzó a leer las primeras líneas que hacen mención a los habitantes de Lujbliajna, en donde existe población con miembros mutilados por la guerra.
Sólo una imagen y un artículo breve. Al lado de la imagen de una mujer de mediana edad se encontraban flechas con texto explicativo: La flecha que apunta a la pierna izquierda indica que se trata de una prótesis, pero las botas especiales la cubren por completo. Mientras que la flecha que apunta a la pierna derecha explica que las mallas extra-gruesas disimulan las cicatrices profundas. Las gafas se deben ordenar especialmente, pues la mica completamente opaca puede colocarse del lado izquierdo o derecho dependiendo que ojo de vidrio o cavidad se quiera ocultar. Los guantes de piel llegan hasta el hombro, ocultando las cicatrices. El texto habla sobre aquella generación de mujeres que no sentirán excluidas nunca más. Da la información sobre el diseñador local (quién además es usuario de sus productos, pues le amputaron un pie a causa del estallido de una granada), indican los precios de los productos, además de mencionar la colección primavera-verano que podrá adquirirse en Internet. +++ Llegó el hombre delgado muy pálido, como si se tratara de un muerto recién resucitado, con ancha nariz que desciende ampliándose en la base. -- El terrible fetiche. -- Sí. Ella abrió un poco las piernas sugiriendo el lugar donde se encontraba. El hombre muerto, experimentó una erección que calmó pensando en la tarde, el clima. Caminaron apurados hacia el hotel. La revista abierta en el artículo extraño quedó abandonada en la banca del parque. Ella no lo sabría pero, horas más tarde un hombre la leería, muy posiblemente llorará por lo que se conoce como felicidad, él sentirá que esta tarde la suerte le jugó una buena pasada, pues el artículo hará feliz a su esposa, que es emigrante de Europa Oriental. +++ La revista también incluía las tendencias de la temporada, el color rosa está de moda, pero eso tampoco lo sabrá pues, pasó el tiempo atenta al artículo extraño sobre la moda para las mujeres de Lubliana, víctimas de la guerra. +++ -- ¿Sabes dónde queda Lubliana? No contestó, porque bajó la braga rosa, apretándola con lujuria. Ella miraba al techo recordando sus clases de geografía universal, cuando la maestra le decía “a ver princesa, pasa al mapa, señala donde está Lubliana”. Recordaba ese momento pero no recordaba donde quedaba Lubliana. -- El terrible fetiche. El hombre muerto-pálido se levantó decidido, se desnudó mostrando su excitación, abrazó la braga de princesa puta, se la puso con cuidado de no rasgarla (las bragas de las princesas son tan delicadas) caminó hacia el espejo, al mirarse eyaculó tranquilo, sonriente, mientras ella se enderezaba diciendo. -- Eslovenia.
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Comentarios (11)
Exelente!!


