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Cicerone ocasional Imprimir E-Mail
por Jorge Herralde   
03 / 2007

(Brabander Editores y el Ayuntamiento de Barcelona emprendieron la publicación de un libro colectivo, BCN 24h, coordinado por Marta Lorés, profusamente ilustrado y con un hilo conductor: las andanzas por la ciudad de Julie, una joven turista imaginaria, durante un día, acompañada cada hora por un cicerone distinto. Yo la "recojo"  a la seis de la tarde, después de estar con Jorge Bucay, y a las siete Alfredo Bryce Echenique toma el testigo).

***

ImageCuando recojo a Julie tiene una mirada algo extraviada. Imagino una posible secuencia de sus últimos encuentros. Primero la Vila-Matas’s Experience: frases desconcertantes, seguidas de hoscos mutismos, gestualidad facial cero, mirada penetrante, quizá alucinada, más frases desconcertantes, alguna risotada de difícil explicación, en fin Vila-Matas Gran Reserva. Luego, fase de relajación en el jacuzzi verbal de Jorge Bucay, autoayuda y tal. Después de esa ducha escocesa, le propongo pedagogía cultural de los enclaves de la calle Verdi, con su reguero de interminables bares y restaurantes atestados de público juvenil.

Empezamos a subir y nos encontramos, a la derecha, con la librería Taifa, de José Batlló, apasionado y obstinado poeta, editor de la magnífica colección El Bardo, entre otras aventuras aún menos rentables, y ahora librero, flanqueando a su hija. Una librería imprescindible en el barrio, que organiza numerosos actos culturales, un foco de resistencia. Le comento a Julie una anécdota, célebre entre connaisseurs. A altas horas de la noche, Batlló, con bastantes copas, intentaba aparatosa y trabajosamente abrir la librería cuando fue detenido por la policía, que lo confundió con un ladrón: el modelo vestimentario del amigo Batlló tiende más al casual vertiente homeless que al frac.

Y más arriba, también a mano derecha, aparece la entrada a las salas Verdi, una bendición quíntuple para el cinéfilo barcelonés, con dedicación programática a las cinematografías europeas y de países exóticos, que funcionan sin parar, tarde y noche, hasta las sesiones golfas de madrugada. Le cuento momentos estelares, en especial el gran impacto del estreno de El sol del membrillo de Víctor Erice, tan emocionante, y tan emocionados todos, Antonio López, el pintor de los membrillos, Víctor, el equipo, los amigos, los espectadores: en la sala un silencio religioso, salpicado de carcajadas en las breves secuencias humorísticas de la película. Le digo a Julie que debe procurarse sin falta, en DVD, las obras completas de Víctor Erice, que tampoco le ocuparán tanto tiempo ni espacio: por desdicha, sólo tres películas. Naturalmente, en la conversación aparece nuestra esquizofrenia respecto a Estados Unidos: profunda admiración por su cultura cinematográfica, literaria, musical, pictórica, y a la vez el rechazo de su ignorante y detestable política exterior.

No muy lejos, le digo, a la izquierda, en la calle Montseny, se encuentra la sede fundacional del Teatre Lliure, con nombres imprescindibles como Fabià Puigserver, su principal impulsor, Lluís Pasqual, Anna Lizaran, donde durante décadas pudo verse el mejor teatro de nuestro país.

Pero no nos desviamos y girando a la derecha por la calle de l’Or, nos encontramos con la amplia plaza de la Virreina y sus animadas tertulias, y bajando (a la derecha de nuevo) por la calle Torrijos están las cuatro salas Verdi Park, todas ellas, como sus hermanas mayores, las Verdi, emitiendo películas en rigurosa versión original. Le comento mi último momento estelar: Dogville de Lars von Trier, con la inconmensurable y rarísima Nicole Kidman. Miro a Julie un momento: ¿voy a decirle que se le parece un poco? Decido no pasarme en la campaña de cortesía municipal.

Pero antes de las Verdi Park y después de otros bares y restaurantes y terrazas, se impone entrar en un memorable lieu de mémoire (comida y copas y billares y cultura), el café Salambó. Al frente, junto con otro amigo, está Pedro Zarraluki, excelente narrador barcelonés, y también figura como socia del local la agente literaria Carmen Balcells, la celebérrima Mamá Grande (le explico el personaje de forma sucinta, no tenemos días por delante). Le cuento que han creado el Premio de Novela Salambó, con la particularidad de que lo otorgan sólo novelistas. Me pregunta, pragmática: “¿Y aciertan más que otros jurados?” Pregunta complicada, me salgo por la tangente, le digo que no contestaré, pero que a cambio intentaré traducirle dos expresiones populares: “Doctores tiene la Iglesia” y “Ni sí, ni no, sino todo lo contrario”.

Al terminar nuestro encuentro, Julie guarda la libreta en la que ha ido tomando nota aplicadamente de mis comentarios, y dice con voz un tanto insegura: “Ha sido muy interesante”, y se despide.

 

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  Comentarios (2)
el poderoso Herralde
Escrito por Rossana, el 27-03-2007 12:10
Pero bueno! ¿hay algo que haga mal este señor? tiene un ojo ncreíble para elegir a los escritores que ficha para Anagrama y además escribe de esta manera deliciosa. Felicidades por el cuento, si es que lees esto, Jorge Herralde
Encantador
Escrito por Marisa Céspedes, el 15-03-2007 15:48
Que un personaje como lo es Jorge Herralde, además de editor, escriba, siempre es un regocijo; más el poderlo encontrar en la red. Gracias Palabras Malditas. Gracias Jorge Herralde.
 
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