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Trabajar de cara al público es de lo peor, cualquiera que lo haga sabrá por qué lo digo. Cada fin de semana dejo a un lado mis fantasías, me pongo el uniforme castramental y ala, a disfrutar del viaje. Son días largos, fríos y secos ¡Pero, nunca pierdo la esperanza de encontrarme un cliente agradable que me alegre la jornada! Como buena moza recién llegada de “la pelu”, asesoro a señoronas importantes sin habilidades sobresalientes para la combinación, que en su sociedad se requieren. Juego con los niños, me río de los muchachos acompaña-novias, perdidos en el universo de las compras femeninas… Es divertido. Me complace observar al género humano. Aunque no os hagáis ilusiones, el 90% de la gente que acude a este gran centro comercial (cuyo nombre de momento no desvelaré) es prepotente y antipática, lo cual me convierte en su esclava, perchero e incluso a veces, muro de las lamentaciones. Un asco… que me da fuerzas… y así sigo, adelante, luchando… emperrada en conquistar un hueco en lo mío. Vislumbré el cambio una inexplicable tarde de rebajas. La tienda revuelta, mis compañeras estresadas, los clientes revolucionados y yo cerca del probador, martirizada, viendo como una niña se zampaba una caja entera de galletas de chocolate sin ni siquiera ofrecerme las migas. Recuerdo que miré el reloj y cerré los ojos, “todavía tres horas… ¿Qué? ¿Perdone?”. Una mamá, de delicadas facciones y ansias de que su chiquilla no creciera, me pidió consejo, quería saber si la camiseta que probaba la niña era demasiado provocativa para su edad. Me pilló por sorpresa y le contesté que no. Quizá fue cosa del destino. No tardamos mucho en criticar la nueva colección de primavera-verano (parece que hasta la Pantera Rosa ha decidido vestirse a lo “flower power” gracias a Inditex) y de ahí, pasamos a compartir una pequeña historia, cargada de sueños, casualidad y futuro. Me contó que su principal ilusión era estudiar diseño de joyas, pero que una tarde, cuando iba en el autobús de camino a casa, escuchó una conversación entre dos muchachas que modificaría su destino, su futuro. Las chicas comentaban animadas que la licenciatura en farmacia era de lo más entretenido, fácil y eficaz a la hora de buscar salidas laborales. Esa conversación, tan sosa y sencilla, hizo que cambiara de idea. Dejó a un lado sus sueños, sus amigos y su familia, y se vino a Santiago, a estudiar farmacia. Increíble… Sólo por una conversación entre dos niñas. Muchos años después, es madre, licenciada en farmacia y sin otra ocupación que sus labores domésticos. Paradójicamente, la mayor de sus hijas quiere ingresar en la escuela del Mestre Mateo, para estudiar diseño y joyería. ¿Curioso verdad? Que caprichoso es el sino… Coloreamos en un dibujo durante dos años todo lo que imaginamos, vivimos sin preocupación seis años pensando que pronto seremos mayores, aguantamos el maltrato de nuestros compañeros otros cuatro años porque el futuro está por llegar, decidimos qué queremos ser de mayor, en 24 meses. Nos mentimos, cambiamos de idea. Estudiamos cinco años una carrera que nos ofrece dinero, prestigio e infelicidad. Trabajamos, nos jubilamos, nos arrepentimos y descansamos en paz. Así es la vida, así es nuestra vida de triste. Bueno, ahora debería ponerme filosófica y espolvorear ideas fugaces del estilo “¿cual es nuestro fin en el mundo?”, pero no lo haré, soy demasiado joven, aún no me corresponde. Le hago caso a mi ilustrador en arte clásico y gozo de nuevos olores, en toscos ambientes; “porque el verdadero estudiante no es el que va a clase, sino el que se sienta en el bar, junto sus compañeros más afines, charla sobre política y se abandona a sus instintos”. ¿A qué suena interesante? ¿O debería decir tentador? ¿Envidia? Ojala que mi conocida, la mamá farmacéutica, hubiese escuchado a maestros como los míos. Y yo… me seguiré quejando, porque asumo la suerte que poseo al estudiar algo que adoro, porque tengo examen de arquitectura y me quedo dormida pensando que ya repasaré mañana temprano. Porque soy incapaz de dejarme llevar, arriesgarme, y soñar.
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La realidad Escrito por adrianceteperez, el 19-09-2007 10:02 El otro día un miembro de mi familia entró en el negocio y pudo comprobar por dentro como era todo.Lo más gracioso fue cuando se fue un cliente y el con cara de avergonzado me dijo que hacía igual.Estar dentro o estar fuera hace que adoptes un rol diferente.Si estás dentro, intentas despachar cuanto antes al cliente para volver a la tranquilidad.Si estás fuera eres un pesado,insoportable,egoísta y un poco coñazo. El problema esque las dos partes suelen chocar,y no es fácil. Trabajar atendiendo al público ha hecho que conozca a la gente,que sepa lo que quieren,lo que ven e incluso en ocasiones lo que piensan. Creo que tu artículo está muy acertado,porque cuando tienes mucho contacto con los seres humanos a nivel profesional acabas sabiendo como piensa esa persona,como es. En cuanto al argumento de Raven decir que no todo es blanco o negro,en ocasiones en gris.con esto quiero decir que a lomejor la mujer sopesó los pros y los contras de una carrera y de otra y se decidió por la equivocada,pero creo que el destino no está escrito,y somos nosotros quienes dia a dia escribimos una página más en nuestro libro abierto que es la vida.Me resisto a pensar que tenemos el futuro escrito,sino la vida simplemente sería muerte,y me gustan los placeres de mi existencia,así que prefiero seguir disfrutándolos. |
Jajaja Escrito por Nelly, el 18-09-2007 14:07 Gracias Enrique, tu comentario me ha hecho sonreir xD, gracias por leerme, aunque este sea de los peores que he escrito ;b. Y por cierto, no soy dependienta, pero por ahí andas...  |
excelente Escrito por enrique, el 28-05-2007 12:59 Me encanta la visión que nos aportas, desde el "otro lado del mostrador". Yo mismo, gran aficionado a las compras en rebajas, acostumbro a pasear los centros de moda buscando "trapitos" para mí y para mi novia, al tiempo que gusto de observar el universo de personas que rebuscan entre las piezas de tela, a la caza de un momento de ilusión fugaz, mientras se prueban el objeto del deseo. Te diré que muchas veces me he detenido en una discreta observación de quienes estáis detrás de los mostradores, preguntándome sobre todos los secretos de la psicología humana que conoceréis, desde vuestra atalaya privilegiada. Es la primera vez que tengo el gusto de leer un comentario como el tuyo, y me ha encantado comprobar que bajo la estilizada apariencia de una dependendienta, se esconde también un alma curiosa y observadora del tránsito de compradores compulsivos que nos agolpamos a la espera de pasar nuestras tarjetas de crédito por el TPV. Me encanta recibir una sonrisa de complicidad en los breves instantes que preceden a la firma del cargo, sabiéndome observado por una mirada experta como la tuya. No dejes de escribir. Tienes un futuro brillante por delante. Un fuerte abrazo de un paisano de Orense, enamorado del universo Inditex y de sus dependientas eficicentes |
Escrito por Nelly, el 17-04-2007 13:56 Muchas gracias por tu comentario, una vez más  |
Escrito por Raven, el 24-03-2007 17:36 Permite reflexionar sobre un punto de tu comentario en el que creo que premeditadamente no t hs detenido demasiado, el vacio de objetivos al que la vida actual nos aboca. Nos presentas aqui a una madre que en un tiempo soño diseñar joyas pero que acabo haciendo farmacia por que era... "entretenido, facil y eficaz a la ora de encontrar trabajo". Al escuchar esta hhistoria no he podido evitar pensar una vez mas en cuantas personas al igual que esta señora han sido devorados por ese omnipotente dios que llamamos destino. Joder de verdad que nuestras vidad estan tan orriblemente vacias?. Me vienen a la mente aora unas palabras k kreo son del señor Coelho y k eran algo asi como k cuando dejamos de soñar el destino se adueña de nuestras vidas... k cierto es, simpre me sorprendio la debilidad del genero humano (al que me askeo de pertenecer) pero sobre todo la que se refleja en este punto en particular, en como los humanos por comodidad, ventajas o lo que cojones sea traiciona todos sus sueños y espectativas vitales por un espectro de felicidad que no es mas que una ilusion narcotica, que lo adormece hasta el dia de su muerte en el que con horror se da cuenta de que su vida larga o corta feliz o infeliz ha pasado y el ha sido un mero espectador de ella. Vaya mierda. Al marjen de esto permiteme felicitarte por tu articulo tan interesante como siempre | |