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El Goce Temprano Imprimir E-Mail
por Placid Ydil Grindylow   
04 / 2007

Ella era una chica desarrollada (prematura), de esas que a sus doce ya casi revientan de lo sabrosas que están. Se les ve que pronto sus semillas germinarán frutos, porque son de cosecha temprana, de las que no aguantan mucho antes de dar(las) de que hablar.

Él era un tipo retrazado (para algunas cosas), nunca había sido considerado como un buen estudiante, ni siquiera como uno mediocre, era simplemente un chico de los que no crees que llegarán a ser otra cosa que un problema constante para sus padres y amigos.

Se conocieron en una escuela. En la preparatoria, donde los barros y las ansias sexuales se hacen presentes. Donde las falditas te recuerdan que las conejitas de Playboy carecen de algo: de la inocencia de las colegialas que son tus amigas las Boíles, que apenas descubren que la florecita entre sus piernas sirve también para otra cosas aparte de adorno y se suben la falda y actúan coquetas, llenándose de maquillaje que pocas veces les combina. Y te das cuenta que tus amiguitas son nuevas (algunas), que aún conservan su sello de garantía.

Él jugaba al mete y saca entre sus sueños. Ella solía tocarse por las noches. Él les decía a sus amigos que no servía para otra cosa que para coger, que sería actor porno porque lucía un gran cetro entre sus piernas, por su potencia, por su pasión… Ella decía que jamás antes de casarse, que sólo de blanco y con el velo intacto, puro y sacro cubriéndole el abismo del placer donde solía meter un dedo inquieto y húmedo, el dedo del descubrimiento, el investigador, el explorador ansioso… Él era virgen, ella también. Él tenía 18, ella 16.

Y un día, en esas fiestas donde el alcohol quema y la casa de tu primo, amigo o del compañero desconocido ofrece un espacio íntimo o al menos un poco oscuro… se dieron cita. Ella con su corta falda y su blusa blanca abotonada apenas, luciendo los tirantes de un sostén blanco y unos pechos grandes y abultados, él con un suéter que no es de la escuela y los pantalones de vestir, haciendo gala de sus pulseras, de su perforación en la lengua, de su peinado Astro Boy. Él la besa y ella responde. Por ahí ya se habían mandado los típicos mensajes de “me gustas y quiero verte”, ya los chismes corrían: la sabrosa y el perro, la mamí y el papi se adoran, lo demás es sólo la confirmación de todo.

Se besan. Las copas hacen lo suyo. La habitación está a unos pasos. Con el mareo y el humo del cigarro, las ansias y la creciente curiosidad, el raciocinio queda eliminado, ya que importan las pláticas de sexualidad y los regaños de los padres, lo único que importa es lo que se siente.

En la pared se aman, arden los besos en el cuello… las manos que ahora juegan con los senos y los apremian, el descubrimiento de la piel suave y virginal, lo añorado: la vista del cuerpo ajeno que moldeado por la ropa incita, que una vez desnudo, enloquece.

Se tumban en la cama. Él se acomoda entre sus piernas y le alza la falda. Ella tiembla ante lo inevitable, siente como la ropa interior se baja y una mano toca la espesa mata de vello púbico que cubre su sexo humedecido… el éxtasis y los jadeos se hacen presentes, nadie le enseñó nunca como responder, nadie le indicó como debía ser su grito, pero ahí está, en el momento justo en el que el cetro entra, hinchado y potente, la boca se abre y la flor se deshoja. Una, dos, tres, cuatro veces… hasta que la fiebre haya pasado.

El descanso llega, y una boca masculina sorbe de un pezón el sosiego del deseo consumido.

 

II 

Ella era una callada, dulce y tímida, características que no le aseguraban el puesto de presidenta municipal, tampoco de tlacoyera o cobradora en los micros, vendedora de metro era un puesto al que ella dudosamente podía aspirar. Solía pintarse las uñas, una de cada color y verse al espejo el menor tiempo posible, pues se consideraba un ser feo y antipático. La señora autoestima no había sido considerada con ella, pues habíale abandonado en aquella etapa en la que todo ser quisiera tenerla: la adolescencia.

Su cuerpo delgado al punto no le brindaba la suficiente grasa como para llenar aquellas zonas que tanto incitan al sexo contrario, era una especie de sombra, siempre huyendo de las miradas y del contacto de los cuerpos.

Su padre solía golpearla. Solía decirle que no era otra cosa más que un engendro estúpido y feo. Y ella solía creerlo.

Del sexo sabía lo que su cuerpo le pedía, esas sensaciones en el bajo vientre, la humedad que delata los ensueños de una noche, las fantasías de un romance que termina con la entrega. Toda la inocencia vertida en el engolosinamiento de un secreto pudoroso: la masturbación.

Y ella estaba ahí escondida en el clóset de la habitación en que “la mamí y el papi” se habían echado, donde los seres habían tenido su primer acercamiento amoroso, donde se habían gozado sin pudor las partes. Escuchando cada gemido que parecía más que hacer vibrar sus oídos, trastornarla toda, abriéndose paso sus manos entre su falda y su ropa interior, bailando al ritmo de los gemidos ajenos, logrando al final un orgasmo propio, vacilante, extasiada, redescubierta… ansiando salir del clóset y protagonizar su propia historia.

 

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  Comentarios (15)
Extraordinario relato
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 23-12-2008 11:47
Tengo poco de ser un lector de este sitio y el día de hoy me acabo de encontrar con tu relato, me dejó sin palabras, es excelente, saludos desde Gdl.
Divino
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 26-07-2008 17:58
No se cuandos de tus relatos he leido ya, lo cierto es que ste es el segundo que te comento porque me ha fascinado el giro del final. Casi siempre esto pasa en la vida, no? vemos la vida de los otros y esperamos con paciencia a ser protagonistas y no solo especatadores.
Escrito por Placid Ydil, el 09-05-2007 08:58
Emanuel el texto de las modelos fue leído por mi unas 3 veces y es uno de mis favoritos, a pesar de ello nunca posteé una opinión, pues considero que más allá de los comentarios lo mejor se queda en el deguste de las letras, en esa necesidad de leerlo todo y no querer que termine. 
También creo que lo mejor es que me lean! eso es un goce exquisito, pues de nada serviría tener un espacio aquí si mis textos no propiciaran su lectura. 
Estaré al pendiente de tus letras amigo y gracias por tus palabras. Sé que lograremos ser unos buenos escritores en un futuro.
mas comentarios al margen
Escrito por Emanuel, el 04-05-2007 09:45
gracias placid, y otra cosa; con respecto a los que decias que quieres que los lectores te amen, es esa la meta de cualquier escritor y es, digamos dificil, que siempre se logre ese efecto en el lector. A mi me pasa. suele suceder que muchas veces las preferencias del escritor no coincide con las del lector, por ej: el relato de las modelos al que tu has hecho referencia es mi relato preferido, y es el que menos comentarios ha recibido, asi que muchas veces la relación lector/escritor se torna bastante dificil. Nosotros, los escritores, solo tenemos que seguir lo que dicta nuestro corazón. tu has hecho unexelente trabajo placid, no abandones tu entusiasmo, y sigue dandonos esos relatos fantasticos a los que nos tienes acostumbrados... un abrazo...
Escrito por Placid Ydil, el 01-05-2007 19:44
Gracias! por ahora solo está el escrito en mi cabeza, me gusta jugar con él de esa forma, y espero que llegue el momento de plasmarlo. 
También me siento muy feliz porque ya tengo modelo para mi nuevo texto  
:roll  
Espero que les guste! 
Por cierto Emmanuel tus textos son deliciosos,sobre todo el de las chicas modelos, dios!
Escrito por Mr. Talleyrand, el 30-04-2007 16:49
Pues bien... amo tus textos. ;)  
La verdad es que me resultò un tanto extraño el viraje tan marcado en tu estilo, pero eso no quiere decir que sean malos. Por supuesto, ya los has comentado, y no hay nada mejor que un autor comente sus propias obras. Lo ùnico que me resta decir es que soy partidario de los experimentos (pero què le vamos a hacer, siempre hay asombro ante los cambios evidentes) y recordarte, como antes te habìa dicho, que la tuya es verdadera literatura, porque llega al fondo del ser de otros y cristaliza sus emociones y pensamientos... al menos eso pasa cuando te leo.  
Espero ansioso tu pròximo escrito y esa idea que tanto te ha divertido.
Escrito por Raul, el 26-04-2007 21:29
Son varias veces en las que te he leido, realmente lo digo y lo dire siempre usted tiene talento y llegara lejos. 
 
Ese corazon que tiene es muy bello. 
Usted es una mujer hermosa :)
comentario..
Escrito por Emanuel, el 26-04-2007 09:35
placid, como compañero tuyo de la sección infierno me veo en la obligación de darte mi opinion, tus textos son exelentes, aun en el tono algo explicito que has usado, y es justamente ese tono lo que los hace irresistibles, en literatura al abordar el erotismo vale todo a mi entender,lo explicito mueve zonas del cuerpo y de la mente que tal vez no se muevan usando un lenguaje mas sútil, yo tambien busco experimentar el lenguaje erotico desde lo explicito, es un recurso perfectamente lícito y de el se pueden extraer obras maravillosas, como lo son tus dos relatos. Adelante placid, sigue asi..
Escrito por Placid Ydil, el 25-04-2007 22:58
Mi querido Mr. Talleyrand,precisamente trato de experimentar un poco con mis letras, ¿fue demasiado drástico acaso? 
Debo confesarte que realmente a mí no me gustaron los textos, he quedado muy insatisfecha y demasiado dolida en mi grandísimo ego, pues admito con un tono bastante plañidero, que me he quedado corta "donde empezaba lo bueno" y demasiado larga en "donde debía cortarle". 
 
Por ahora trabajo con ahínco en un nuevo texto con una idea sugerente que me ha divertido mucho. 
 
Estoy digustada, no quiero que le gusten a la gente, quiero que los amen!! :(  
 
Así que tendré que esforzarme y dar lo mejor de mí. 
 
Eso.. me encantará.
Escrito por Mr. Talleyrand, el 25-04-2007 16:23
Bueno, pues son muy diferentes a tus anteriores relatos... Por supuesto que son buenos, pero en esta ocasiòn no echaste mano del suave lenguaje metafòrico que te caracteriza... ¿estàs experimentando algo nuevo? ¿O quizà...?¡Me gustaron! 
:?
Escrito por Carlos, el 22-04-2007 16:18
en espera de leer mas escritos de su autoria! ya tienes un lector mas
Conde
Escrito por SilveR, el 20-04-2007 23:30
¡Divertidísimo tu escrito! 
En verdad que la exploración... de cambios de estilo... te sienta bien en ocasiones. Qué rica la adolescencia, no la propia, pero qué tal la ajena. El título es más que adecuado. 
 
Te recomiendo adentrarte más en los terrenos de lo sugerente. Crea imágenes que se interpreten, más que imágenes que se deban seguir al pie de la letra. 
 
Anyway, me encantó tu flor...ido escrito. 
Te amo.
muy erotica
Escrito por Alejandro, el 20-04-2007 23:16
no me basta suponer que hablo con una señorita muy sensual 8)
Gracias!
Escrito por Placid_Ydil, el 20-04-2007 22:58
Mi estimado lector te agradezco mucho tus palabras alentadoras! 
Gracias por leerme! :)
muy bueno.
Escrito por Emanuel, el 20-04-2007 09:28
me encantaron tus dos relatos, exelentes, perturbadores y provocativos, para embriagarse y dejarse llevar, felicitaciones...
 
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