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No abras la puerta Imprimir E-Mail
por Moon Rider   
10 / 2003

 

La noche anterior había estado trabajando hasta tarde, serían cerca de las 3:00 am y me encontraba inquieto, por lo que puse algo de música y me serví un vodka tonic, para agregarle al cansancio un poco de mareo y dormir placidamente.
El sueño no resultó ser lo esperado. Pudo tratarse de un asalto del subconsciente a causa de tantas imágenes de la guerra transmitidas por televisión, o un autentico aviso de más allá.
El caso es que me soñé como un prisionero de guerra, sometido por varios soldados y acostado en el pavimento. Había más personas en mi situación, pero ninguna familiar. Uno a uno fue ejecutado con un tiro a la cabeza. Llegó mi turno. No hubo dolor ni angustia. Estaba tirado boca abajo en el suelo y sentí el agujero de la bala, sentí de una manera fuera de lo común el modo en que la sangre salía de la herida junto a un montón de masa encefálica. No estaba muerto, había sobrevivido, tenía un agujero en la cabeza y me desangraba lentamente, pero estaba "ileso".

Algunas horas después ya estaba en la oficina cuando sonó el timbre de la puerta. Reconocí a dos personas que habían venido el día anterior para un trabajo y las hice pasar. Estábamos conversando tranquilamente cuando tuve que excusarme para ir al baño. En el baño hice lo que tenía que hacer y hasta me lavé las manos. Cuando abrí la puerta lo primero que vi fue a uno de ellos cortando el cartucho de su arma y después apuntándome a la cabeza. Yo sonreí, no supe que más hacer. Me empujó dentro del baño y me obligó a tenderme boca abajo en el piso. Aun no lograba recuperarme del sueño que había tenido y ahora me encontraba en una situación similar.

Con la cabeza a un lado de inodoro me vino a la mente la pregunta que seguramente muchos se han hecho en circunstancias parecidas: ¿Así es como va a terminar mi película entonces? La respuesta me llegó como un balazo: ¡Ni madres, no puedo morir, aún no terminó de escribir mi (gran) novela! En una fracción de segundo tuve tiempo suficiente para inventarme un manual de supervivencia de asaltos a mano armada:


1. Mantener la calma.

2. Controla el esfínter, sería de pésimo gusto que cuando encontraran tu cuerpo, además de estar desangrado, te encontraran cagado además.

3. Recuerda que eres ateo, y que no se vale pedir ayuda a un Dios en el que jamás creíste, hay que ser congruentes hasta la muerte.

4. Resignarse, ¿qué otra cosa puede hacer uno si le apuntan con un arma mientras se está amarrado y tirado en el suelo?

5. Este es el momento de poner en práctica todo lo que has leído y aprendido en las películas, algún conocimiento de sicología criminal debes tener, ¿o no?

6. Trata de establecer una comunicación con tus verdugos. Descubre si son profesionales, si están nerviosos, o si solamente es un hobbie.

7. Si estando en esa posición te viene a la mente la idea de que además los tipos gustan de violar a sus victimas, aléjala lo antes posible, no vaya a ser que estés en lo cierto. Mejor piensa en algo bonito.

Lo que siguió después fue más o menos así:

-Tranquilo cabrón, ya mero terminamos -dijo el tipo que me apuntaba con el arma.
-¿Cómo voy a estar tranquilo si traes una pistola?
-No es una, traemos dos -dijo en tono de "venimos más armados que los marines".
-¿Lo ves? Nada más no te vayas a manchar.
-Cálmate, ¿a poco te he pegado? (este es un buen punto a su favor)
-No cabrón, pero no me apuntes, no se te vaya a salir un tiro -una verdadera preocupación que pasaba por mi mente en ese entonces.
-Calmado... sabemos lo que hacemos.
-Ok. Llévate lo que quieras.
-No, si no vengo a robar -ajá, claro-, este es un encargo muy especial.
-¿Qué encargo?
-Nos dijeron que te pasaste de verga con un compadre, y aquí estamos.
-¿Quién te manda? -el niño al que le pegabas en la primaria se convirtió después de tantos años en jefe de una red mafiosa y finalmente esta aquí para vengarse... ¿o será aquella chica a la que deje plantado? ¿el marido de aquella mujer con quien la pasaba tan bien por las mañanas hace algunos años? ¿uno de tantos cabrones a los que humillaste en el chat por mera diversión? No mames, cálmate, esta es una táctica clásica, pero síguele la corriente, hazle creer que estás paranoico.
-No mames, suéltame... vamos a platicar al respecto.
-No somos ojetes -para nada-, sólo queremos ver si eres la persona a quien buscamos.
-Ok, ok, ok... nada más te digo que te apures porque no tardan en llegar más clientes, esto se llena a esta hora. Además de mi primo, y mi hermano no tarda en llegar con sus dos perros pastor alemán que sacó a pasear y...
-No te piensas callar, verdad?
-... (no digas nada, parece que está encabronado porque no encontró suficiente que robar, estos tipos sueñan con encontrar un portafolio lleno de dólares sin marcar bajo la cama).

Después de un rato durante el cuál me sorprendí de mi capacidad auditiva, alguien abriendo cajones, subiendo escaleras, abriendo un portafolio, caminando de un lado a otro, dijo:

-Nada más te digo una cosa... muchos han quedado en el camino por pasarse de listos -ah, que buena frase, parece que la copió de alguna novela negra.
-No hay bronca, te lo aseguro.
...

Y después de aguzar el oído un rato...

-¿Quién esta ahí?
...

Me levante como puede, lo más rápido posible. Me maldecí por no haber practicado nada de bondage con mi pareja, esas cosas pueden resultar útiles en situaciones así. Alguien tocó al timbre y me arrastre como pude hasta el interfón, descolgué y oprimí el timbre. Un cliente, conocido por suerte, entró a la oficina y me vio parado ahí con las manos atrás.

-¿Qué tal, cómo estás?
-¡De la verga!
-¿Cómo?
-¡Desátame, me acaban de asaltar!
-¡No manches!
-Ahí está el cutter

Un momento después descubrí que faltaba una laptop, la cámara de video digital con la cual haría cortometrajes que ganarían decenas de premios, una lana y mi preciado muñeco de "The Crow" en la vitrina. Comencé a sentir una punzada en el hígado, pero me mentalice rápidamente: estaba vivo, que era ganancia, había perdido una buena cantidad de dinero, pero no pasó nada irremediable. Además no iba a permitir que me convirtieran en diabético a causa de un susto. Entonces recordé que puedes perderlo todo, excepto el sentido del humor.


La gente suele decir que después de una situación difícil siempre queda algo bueno, y tienen razón, al menos encontré inspiración para escribir el articulo que acaba de leer.

 

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  Comentarios (1)
esta buenisimo
Escrito por victor, el 29-10-2007 17:24
esto amigo mio es realmente "verdad" puesto que si alguna vez piensas dialogar con un tipo asi te pone unos chingadazos si tienes suerte,y si no te ajugera las pinches viceras pero pienso que es una buena historia
 
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