| Cuerpo pa' qué te quiero… Si tengo alas pa' desear |
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| por Celia Gómez Ramos | ||||||
| 05 / 2007 | ||||||
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Y continuó: “…Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo. No obstante, el deseo —sea del tipo que sea— y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana. Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía, para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas”, con esta perorata inicia Alicia, la del país de las maravillas, en la obra de teatro cabaret Cuerpo pa´ qué te quiero… Si tengo alas pa´ desear. Esa unión de palabras, es el significado que tiene la enciclopedia en línea, Wikipedia, respecto al deseo. Alicia manifiesta su aburrimiento ante su hermana, y también le pregunta el significado de la palabra Virgen… Así es como se da esa relación terrible, en la que la hermana prefiere evadirse y no permitir las intromisiones o discursos de Alicia en su vida, porque le generan únicamente problemas y cuestionamientos que normalmente no se hace, pues sólo lee revistas del corazón. Esta obra de teatro, que todo mayo continuará exhibiéndose en el teatro bar El Vicio, anteriormente El Hábito, los sábados a las 19:00 horas, amalgama una divertida sátira, música, videos que retoman el pensamiento de jóvenes y mayores en torno a los temas como la virginidad y el deseo, y un buen trabajo escénico, sin grandes instalaciones. Mientras te bebes una copa desde tu asiento, puedes disfrutar de tres Alicias con personalidades distintas. La Alicia infantil, la tumba hombres (sensual y con cara de inocente) y la que parece huevo sin sal, larguirucha… Todas ellas en busca del conejo, que osó llevarse la cadena con la imagen de una virgen (cadena y virgen, palabras que nos remiten a ese espacio cerrado del que los personajes no debieron salir, y lo hicieron. Ahora están más que asustadas). El juicio marca el climax de la obra, una fina sátira, en la que Lourdes Meraz (la Reina de Corazones), acompañada por Ariela Cordero, Julia Arnaut, Luz Elena Aranda, Alejandro Arce y Eduardo Castañeda, divierte al público con una gran interpretación musical y caracterización del personaje. La obra es una genial burla a los conservadurismos… En el momento en que el deseo se pone de manifiesto, las palabras sobran, aunque no olvidemos que Lewis Caroll fue tachado como pederasta. Vaya novedad en esta época.
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