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Mad Bush 2: Misiles sobre Bagdad Imprimir E-Mail
por Moon Rider   
10 / 2003

God money I will do anything for you,
God Money, just tell me what you want me to do…
Head like a hole, black as your soul,
I rather die than give you control…
Bow down before the one you serve,
you are going to get what you deserve

Trent Reznor - Head like a hole

Por alguna extraña razón no puedo dejar de pensar últimamente en Mad Max 2, The Road Warrior. En aquella película de 1981, estelarizada por Mel Gibson, tribus post apocalípticas se enfrentan en cruentas batallas motorizadas en el desierto peleando por el control de un deposito de petróleo.

Quiero pensar un momento en una historia de ficción que pudiera haber generado el universo en el que se desarrolla dicha película, quién sabe, quizá si tengo una buena idea original podría venderle el guión a alguna productora:

Para generar el Apocalipsis se necesitaría un choque brutal entre todas las naciones, y para ello sólo hace falta un detonador que inicie el caos en efecto dominó. Elijamos dos países para comenzar: USA e Irak. países de culturas opuestas y en diferentes continentes. Uno de ellos tiene el ejercito más poderoso del mundo, con suficiente cantidad de armamento de destrucción masiva como para generar el Apocalipsis y un gobierno cuya ambición no tiene limites. Irak por tener una de las reservas petroleras más grande del planeta, sólo comparable con el fanatismo religioso que practican.

Una característica que comparten estos países es el tener en el poder a gobernantes necios y dementes. En este punto recuerdo otra buena película de la cual George W. Bush podría ser personaje: The Dead Zone, dirigida por David Cronenberg en donde el protagonista es dueño de un poder que le permite ver el futuro del individuo a quién toca. Después de saludar de mano al candidato presidencial de USA, este hombre decide asesinar al futuro presidente ya que ve en él una amenaza superior a la que fuese Hitler. Pero esa es otra historia.

La guerra inicia cuando el gobierno de USA decide invadir Irak bajo el pretexto de liberar al pueblo de esa nación de un tirano. Nada fuera de lo común comparado con otras producciones de Hollywood de la misma temática en la que suelen verse a sí mismos como héroes, libertadores y campeones de la democracia, sin embargo, como esta historia ficticia tiene como meta generar el Apocalipsis, diremos que los intereses reales son económicos y estratégicos, como en cualquier otra guerra real. Estados Unidos pretende apoderarse del petróleo de Irak y establecer un control absoluto, militar, económico y político en Medio Oriente.

A pesar de sus intentos por maquillar los motivos de la guerra, el mundo ha dejado de ser tan ingenuo como para creerlo y apoyarlo. Todo lo contrario, la opinión publica del planeta, inclusive dentro de los mismos Estados Unidos, está en contra. Al presidente eso le vale madres (¿dónde queda la democracia?), tiene el poder y lo piensa usar para amedrentar a propios y extraños, demostrar de una vez por todas quién es el que gobierna el mundo.

La guerra, que en un principio parecería ser corta y efectiva, se complica debido a la resistencia que enfrenta el ejercito por los propios ciudadanos de Irak, y aunque no hay ejercito capaz de hacer frente a la amenaza estadounidense, todo parece indicar que el único camino de seguir combatiendo será mediante el terrorismo. Si bien terminar con el terrorismo de una vez por todas era una de las razones para tal invasión, todo resultó contraproducente. Otras naciones se involucraron en el conflicto, Arabia Saudita, Irán, Afganistán, Israel. Cada ciudadano se convirtió de la noche a la mañana en un terrorista en potencia, no sólo en la zona de conflicto, sino en el centro mismo de Estados Unidos de América.

El mundo presenciará el principio del fin a través de las pantallas de televisión, una lluvia de mísiles sobre Bagdad. Cuerpos calcinados, soldados mutilados, prisioneros de guerra. Los pacifistas cambiarán las pancartas por bombas molotov, la violencia irracional se extenderá como una plaga, el racismo aumentará. Un musulmán, un hindú o un latinoamericano serán sinónimos de terrorista.

La guerra se extenderá en todas direcciones y nadie podrá detenerla, pues no será un combate dirigido a un objetivo en particular, sino una rebelión contra los motores que controlan la política y economía global. Las manifestaciones violentas se multiplicaran, serán destruidas las embajadas americanas en el mundo entero. La gente se rebelará ante sus propios gobiernos. La economía quedará destruida, marcando así el principio de la caída del Imperio Americano. Finalmente, dentro de todo el caos global, y en un abrir y cerrar de ojos, el Apocalipsis habrá llegado con el estruendo de las armas de destrucción masiva que tanto se han invocado.

Afortunadamente todo esto no es más que una historia de ficción para trabajar en un guión cinematográfico. El mundo no puede ser tan estúpido como para permitir que situaciones así puedan poner en riesgo a la humanidad, ¿cierto? Al final sólo quedarán piedras, pero eso no será gran problema, pues alguien con suficiente creatividad podrá construir en poco tiempo una espada, después un arco y en unos cuantos años más tendremos lanzas, catapultas y ballestas.

En este punto estaremos listos para lanzarnos a luchar por ese pequeño yacimiento petrolero en el mundo de Mad Max.

 

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