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Raúl y una noche de acción Imprimir E-Mail
por Antonio Andrade   
06 / 2007

CAPITULO VII

 

Raúl y una noche de acción 

 

Pues bien, llamé a Raúl (un muy buen amigo mío, del cual no les había hablado porque aún no había llegado el momento) para irnos a pachanguear, y adivinen a donde fuimos a parar, ¡claro!, al mismísimo, único y siempre entretenido, ciniestro, la película expuesta era Natural born killers del maestro Tarantino, que para los incultos que no dominan los idiomas quiere decir, Asesinos por naturaleza, la cual me mantuvo al filo de la butaca, ¡sangre por aquí, sangre por allá, sangre por todos lados! Al salir del cine nos dirigimos directo y sin escalas al billar (mi madre dice que es de vagos, pero no es cierto, ya que en ese juego, uno puede aplicar todo lo aprendido en las clases de matemáticas, sobre todo, eso de los ángulos), y como era de esperarse, le gané al buen Raulitros tres juegos de cuatro.

Raúl me comento que al día siguiente habría un concierto de La cuca (un excelente grupo rocanrolero Mexicano) ¡de pelos! exclamé, entonces nos vemos mañana ¿no?

El concierto se llevó a cabo en el Toreo (el cual ya no se puede ver desde Plaza Satélite, gracias a la espesa capa de smog que cubre mi hermoso y adorado D. Fectuoso) estuvimos bailando slam -baile agresivo propio de las masas juveniles eufóricas, en el cual, uno solo se dedica a girar y girar golpeando a cualquier otro ser que se interponga en su camino. A poco no es la onda poderte agarrar a moquetazos con quien se te atraviese si temor a represalias, ps ¿a poco no?-, un largo tiempo, gritando, cantando y sobre todas las cosas, fumando, porque eso sí, Raúl y yo, ya éramos todos unos escuincles bien fumadores, (obviamente nuestras madres no sabían nada al respecto, así que te suplico de la manera más atenta mi estimadísimo lector que no nos eches de cabeza ¿ok?), al terminar el concierto, abordamos el auto de Raúl ya que a él sí le dan permiso para manejar, y nos disponíamos a ir hacia mi casa (que también es la de ustedes) por unas sodas cuando, una patrulla nos interceptó, y Raúl bien preocupado me dijo, “no mames guey, olvidé mi permiso en la casa” ¡puta!, ahora sí que la había hecho este cabrón, sin el permiso iríamos a dar derechito al tambo, ¡y ahora que hacemos guey!, le grité, “no te desesperes, déjamelo a mi”, me dijo en un tono sutil y tranquilizador, casi paternal. El poli se apeó de su unidad y se dirigió a nuestro auto, “buenas noches jóvenes, ¿me permiten su permiso para conducir por favor? (como si los polis realmente hablaran así ¿no? Ja)” Raúl se bajó del auto y se dirigió al polizonte, “disculpe oficial, sucede que vamos en una diligencia importantísima, ya que mi tía esta enferma del estómago y la pobre nos encargó que le lleváramos sus pastillas, el coche no es nuestro, ¡no!, sino de ella, quien en un gesto de enorme amabilidad y un poquitín de urgencia nos lo prestó para que fuéramos por sus ya mencionados medicamentos, así que, mi apreciable oficial, quisiera yo apelar a su notorio sentido común, y suplicarle de la manera más atenta que nos deje ir, claro está que, si accede, gustoso le daré una propina por sus servicios, quedo agradecido de antemano y sólo me resta aguardar por su sensato veredicto (ahora podrán comprender porque Raúl era mi mejor amigo ¿no?, ¿observaron la elocuente y maquiavélica manera de envolver a aquel hombrecillo azul?), el policía, anonadado, sólo dio la media vuelta moviendo la cabeza y dejando ver su notorio desconcierto y excesiva falta de conocimientos del lenguaje –así son todos, a la fecha no he conocido a un solo policarpio que pueda hilar arriba de tres palabras y que el resultado se parezca a algo coherente- abordó su patrulla y nos hizo la seña de que nos fuéramos, yo quedé boquiabierto por lo antes dicho por Raúl, quien, al abordar el auto, lo encendió, y comenzó a conducirlo, al cabo de unos minutos y de tres o cuatro canciones en la radio, Raúl me miró, y con los ojos entreabiertos me dijo, “no entendí ni una sola de mis palabras cabrón, pero a fin de cuentas logré que el perro nos dejara ir”, ¡claro! si era más que obvio, el mundo desde sus comienzos, ha sido poblado por gente inculta y burda de pensamiento y sólo los intelectuales estudiosos de las letras y afamados lectores, sabemos por donde clavar nuestros mejores golpes de inteligencia, para así lograr la rendición inmediata del oponente, y todo el camino de regreso se convirtió en un concierto de risotadas, burlas y aplausos por el gran triunfo de esa noche.

Al llegar a mi casa, sacamos del refri unas deliciosas pecsis bien frías, muertas, heladas, elásticas, helodias, o como ustedes le quieran decir a las cosas extremadamente frías, que rico sabor tienen las pecsis a tan altas horas de la noche, y ¿sabes?... te deja un sabor en la boca así como a coca, pero no es coca ¿ves?, ps ¿a poco no?, pues no señores ¡no! es peisi cola, el refresco que va a la vanguardia, el cual, mi madre no toma, porque dice que las pesis sólo las consumen los nacos najayotones, ¿pasas tu a creer semejante disloque mental de mi pobre y siemprebella jefecita?

Nunca me había fijado en lo maravilloso que era ir al colegio en microbús, y no en el auto de mi sacrosanta fábrica con motor integrado, que gran diferencia era aquello, podía ir baboseando hacia cualquier parte, y en especial, podía observar todos y cada uno de los movimientos de los siempre graciosos seres humanos (a los cuales yo seguía estudiando afanosamente para que, llegado el momento, y basándome en mis profundísimos estudios, le dejaría caer a la raza humana, borregada, arrastrados y anexas, un maravillosos libro, (el cual, todavía no ha sido bautizado), en el cual expresaría mis opiniones y conclusiones, acerca de su reducida, estrecha, abstracta, sobria, incolora y ridícula forma de vivir), aparte de que no iba aguantando los fabulosos interrogatorios de mi madre, acerca de mis calificaciones, las cuales eran motivo de elogio nacional, y de mi comportamiento y forma de vestir, los cuales, eran motivo de luto nacional.

 

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  Comentarios (5)
Escrito por MARTINA, el 01-10-2007 15:48
Ah ja jaj a... ahora si le cerraron la trompa al cocodrilo ja jaj a... gracias Omar... lero lero!!!! ja jaj a...
Sobre la pelicula
Escrito por Omar, el 26-09-2007 22:11
Solo para comentar que la pelicula fue escrita por Quentin Tarantino y fue dirigida por Oliver Stone.
Pa lectores
Escrito por Martina, el 22-08-2007 02:42
Pues yo no se de estas cosas pero realmente puedo decir que no importa de quien es la película (errores TODOS tenemos) y además, no estoy de acuerdo con eso de la falsa arrogancia, cualquiera que se haya detenido a leer todos los capítulos de esta participación podrá notar (¿podrá?) que es parte del corte sarcástico y característico del personaje... en fin...
Escrito por Ivan, el 04-08-2007 15:33
No salio completo el titulo, pero me referia a q la pelicula es de Oliver Stone y no de Tarantino... :cry
Solo que Natural Born Killers es de Oliv
Escrito por Ivan, el 04-08-2007 15:32
"la película expuesta era Natural born killers del maestro Tarantino, que para los incultos que no dominan los idiomas quiere decir, Asesinos por naturaleza". 
 
Más cuidado con esa falsa arrogancia que solo denota ignorancia, a partir de ese enunciado deje de leer tu relato, pero bueno, es bueno participar y esforzarse dejando de lado 
esas "poses" de "culto" :sigh :(
 
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