| Pierre Radisic: el obsesivo de la piel |
|
|
| por Paul Medrano | ||||||||||
| 06 / 2007 | ||||||||||
|
Nuestro erotismo nos convierte en seres únicos, al igual que nuestras huellas digitales, afirmó en 1988 esa leyenda del lente erótico llamado Jeanloup Sieff. Una gran verdad sin duda, porque si existe un terreno en verdad íntimo, ese es y será el placer.
Pierre Radisic, fotógrafo nacido en 1952 en Bélgica, gustaba tomarse fotografía mientras tenía sexo con su novia Anne Bernard. Según cuenta ella: "Pierre hacía fotos cuando hacíamos el amor, siempre con las ganas de llevarlas más lejos que la expresividad de nuestros cuerpos. Una suerte de periódico íntimo comenzó a constituirse. Este aparato minúsculo era testigo de nuestras volutas repetidas. Hay que decir también que en esa la época mil kilómetros nos separaban; yo habitaba Montpellier y él en Bruselas". Al regresar a su casa, Radisic miraba cada una de las imágenes captadas por su cámara. Hacía una selección y guardaba algunas. "El amor es un juego que se presta bien a la instantaneidad de la fotografía. Quizá por el deseo de suspender un sentimiento vivido, de prolongar el orgasmo un poco más, retrasar el momento de la calma momentánea de los cuerpos. La cámara, lejos de ser un ojo exterior y un mirón, se hacía continuidad de nuestros brazos y piernas", asegura Bernard. Cierto día, Pierre revisaba su colección de fotografías y se dio cuenta que algunas imágenes se complementaban con otras y éstas, a su vez, con algunas más. Un conjunto de seis fotografías, de pronto se convertían en una sola. Una especie de rompecabezas involuntario. Al seguirse sobre esa misma línea, se dio cuenta lo mismo pasaba con otras de las placas, entonces supo que se trataba de algo más que fotos de sexo. Se trataba de Porno Escapes, una serie íntima que a estas alturas es más pública que la vida de la reina Isabel. En esta serie existe un informe orgánico, geométrico, metafórico, concreto o abstracto del acto sexual. El límite es nuestra imaginación y el nivel de lectura. Es una especie de revoltura de goces, con caldo de sudor y orín. Es el erotismo de una pareja que quiso compartir sus orgasmos con el mundo. "Es una intención deliberada de dejar el surrealismo aventajar en formas compuestas, seres híbridos, comprimidos o dislocados. Porque no hay límite sí que quiere absorber un sexo, desgarrar un vientre o lamer el mismo tiempo pies, boca, nalgas, pechos, miembros. Todo puede mirarse y agarrarse", asegura la protagonista de esta hermosa serie gráfica. Porno Escapes fue el resultado de un intenso trabajo de varios años en los cuales Radisic tomó como temas fotográficos la piel, sus cicatrices y huecos. Esta serie (que actualmente puede admirarse en la dirección www.exporevue.com/artistes/fr/radisic/radisic.html) fue expuesta en varios puntos de Europa y fue bien acogida por el público. Publicó un libro de fotografía. Comenzaron a surgir adeptos y también detractores. Los primeros afirman destacan la estética y el erotismo plagado en cada milímetro de su obra. Mientras que sus contrarios, sólo la consideran pornografía. Mas como dijera un humorista, la pornografía es el erotismo para otros y así lo demostró quien obtuviera en 1982 el Premio Nacional de Fotografía en Bélgica. Durante algunos meses, Radisic investigó y estudió las 89 constelaciones de los hemisferios meridionales y norte. Luego, las ubicó en cuerpos desnudos de mujeres jóvenes. Es decir, en esta nueva empresa de Radisic, la osa menor está compuesta por lunares, marcas y pliegues en la espalda, pecho, nalgas o piernas de las modelos. Así creo la serie Cuerpos celestes, la cual puede apreciarse en 65 dípticos en positivo y negativo. Los primeros presentan los fragmentos de cuerpos dispuestos de tal modo que coinciden con las estrellas de una constelación. La edición negativa muestra las líneas trazadas por un punto a la otra con la ayuda de un ordenador, y, es la bóveda celeste, a la que luego se intercala un cuerpo. Con esta obra, Radisic calló algunas críticas y ganó más adeptos, lo que lo obligó a subir a la Internet ambas series, de las cuales se habla en todos los idiomas y a lo largo y ancho del planeta. Dicha obra puede ser apreciada en el sitio: www.thinkingprints.be/radisic/ En pleno siglo 21, la frontera entre erotismo y pornografía es demasiado difusa. Difícil de demarcar y motivo de muchas polémicas entre expertos. La muerte y la vulgaridad son lo único que no puede explicarse, decía Oscar Wilde, frase que es como un exhorto a no preocuparnos por discernir esos misterios, sino todo lo contrario, disfrutarlos. A final de cuentas, cualquier representación del cuerpo humana, fotográfica o pictórica, responde a un innato voyeurismo hacia un momento especial y a la instintiva necesidad por conservarlo. "'Nunca volverá a ser así', nos dice cada imagen, 'pero lo ha sido', nos responde al mismo tiempo", afirma Jeanloup Sieffa.
Marcar como favorito (27) | Cite este artículo en su sitio | Views: 2342
|
||||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|






Comentarios (4)
muy sexual y sensual 


