| Romance Maldito |
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| por Jorge Carmi | ||||||||
| 08 / 2007 | ||||||||
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Rodaba por internet. Era su vagabundeo diario. Chocó con el portal “Palabras malditas”. Quiso dejarse seducir por la magia tenebrosa del título. Amaba las palabras. Eran para él, miel deleitosa; lo absorbían las propias y las ajenas. Las suyas las recorría masturbador; desparramadas sus yemas sobre su piel se deslizaban sensuales orillando grietas secretas; acariciadoras como arañas, morían yemas y caricias en su ariete, en toque, rítmico y lento. Las palabras de otro, las recorría muy furtivamente; era amante de una noche, después llevaba posiciones y susurros eróticos, aprendidos, a su propia cama… a su bagaje de escritor. Amaba la magia de las palabras. De quien fuese, hasta que, exactamente, hoy... No entendía que lío tenía el portal con la “Palabra” para herirla tan cruelmente; Un autor la lleva esculpida a fuego en su interioridad.
Ingresó enrabiado. Lo perturbó el diseño. Concentró su ira en el ícono “Infierno” “Allá se agazapa el enemigo” maldijo con la ira en alza. En la portada. La mujer sensual con una calavera en la mano, -Una grotesca burla al Hamlet- lo decidió a polemizar en el ícono “Contacto”, de esa WEB que amenazaba no dejar títere [Perdón, escritor] con cabeza´ Un clic lo situó dentro de contactos. Había tres opciones: Desechó el ícono “Weones”. Tampoco intimaría con “Artes visuales” quizás con que pornografía lo acosarían. Restaba el ícono “Sexi-Editora”. Lo atrajo; él escribía cuento erótico. Oprimió el botón, e ingresó al Chat.
-Hola ¿Que deseas de esta editora…? “Que desfachatez” pero le siguió el juego. -Hola –contestó errático- quiero participar. -primero tus antecedentes. -Mi cuento es el antecedente. Es como Giotto y el círculo. –Abundó.
Siguió así un quebrar lanzas sin trizar escudos. El pretendiente a la página ignoraba e ignoraría, por designio de los de arriba, que desde el inicio de PALMAL fue tal la avalancha de internautas adictos a la WEB -que bordeaba los límites de lo prohibido y jugaba con la ironía y el humor negro- que no bastó una Editora. Se diseñó una máquina [denominada entre los editores: autómata] de quinta generación; la que contestaba con soltura, elegancia y condimentado su discurso con la sensualidad e ironía propios de la esencia de PALMAL.
Repuesto del rudo cruce de palabras, el hombre retrucó con una retahíla de frases descargando rabia contenida. Recibió respuestas amistosas, distantes de su rudo trato; se enredó en el juego de la máquina. En adelante -para los afuerinos-: “La sexi-editora”
-Perdona mis palabras apresuradas, no dicen de mí sino de un humor pasajero. Soy novato y solicito, pleno de humildad, de la más humilde; me recibas un relato -Gracias 'humilde escritor', por tu interés en colaborar. Envíame un relato. -Será “Caín y Judas”. Lo escribí en una humorada, es una mirada personal a los Evangelios apócrifos.
Dos meses después le publicaron el artículo de marras. Ariel entusiasmado envió dos microrelatos; cayeron fuera de las exigentes normas de publicación. Meloso, preguntó si habrían ido al tacho; pudridero, al no retorno.
- Ariel, no se que es tacho, pero lo supongo. No hay colaboración permanente en cuento, a menos que abras un espacio como columnista. Serías bienvenido como colaborador permanente, tú dirás. La Editora - Querida y desconocida editora: Me seduces, pero me abstendré castamente hasta sentirme más cómodo.
-No había qué desesperarse, hemos colgado tu cuento "encuentro fugaz” La Editora Sabes exasperar a un hombre. Me tuviste al límite. Fue un goce sufrir. Gracias. Ariel -Al contrario Ariel. Tal vez me inspire, para que mi alter ego escriba algo sobre sadismo, La Editora
Ariel recibió al tiempo, en su correo: “Palabras Malditas continúa evolucionando. Y tenemos planes perversos para nuestros lectores. Participa” Envalentonado, aventuró: Hace un milenio me dijiste ambiguamente que no me publicarías en mucho tiempo cuestiones eróticas. ¿Será ya el mucho tiempo? Si ya es así… Participaré malditamente en tu deliciosa y ligeramente perversa página. Y envió un relato erótico. Sin esperar aprobación.
A la semana. Recibió un escueto mensaje: “Por ahora no enviar relatos eróticos” Su humor era ahora menos airado. No se amargó:
-Querida Editora: Entiendo. Estoy fuera del negocio “Cuento erótico” La ley es la ley -Cierto. Como en el oeste. A los dos días ingresó con arrestos nuevos y un desafío: -Shakespeare escribió sobre erotismo y nadie dijo “No va más” -Eran tiempos lentos. Hoy su más inspirado drama erótico si sobrepasa las mil quinientas palabras es rechazado con ímpetu. El cibernauta de hoy, lee en pantalla y lo que no se resuelve en dos o tres páginas “Chao pescao” Tampoco aceptamos los melindres de un Chejov para llegar al grano. Es interesante, sí, lo escueto de Poe, [No hablo de las tres letras de su apellido] pero escapa a mi percepción si escribió sobre erotismo. -En la lujuria y el amor, el actuar lento, es la esencia del placer. -Estás en otra. Hoy el sexo y el escribir es “Hola, chao” -Me apoyan los genios del ayer. -Sí. “Del ayer”
Meditaba, la perplejidad del hombre, en las aceradas palabras de la dama. -En la intimidad de tu cama; ¿Actúas tal como en tu rol de Sexi-editora? No lo creería, percibo tu fondo dulce. Ahora estás en tu personaje. En la intimidad, lo sé, eres otra; un ramo de azahares presto a ser inhalado e impregnado de sensualidad, eres un revolverse en sábanas aromatizadas con tu piel amante. -Solo rescato de la antigüedad, una selección de las posiciones del Kamasutra.. Y de la erótica china, quizás un par de cuentos del siglo décimo.
Las palabras, siempre las palabras, erotizaban al hombre, que leía, pero no tocaba ni era recibido. Quería ver, oler, palpar. Que impotencia. Vibraba en un naciente amor por la esquiva mujer. Traspasado por la saeta del obsoleto Cupido escribió encendidas palabras. Silencio al otro lado. Insistió… Recibió un escueto y “maquinal”: Vd. se ha excedido ya sobre las palabras que se le han autorizado y no ha concretado nada. Su opción única actual es en el foro. Firmado: “ [ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla ]” Tuvo su última oportunidad de descifrar quien era “Realmente” su interlocutora. El enamoramiento enlodó su mirar. No supo leer el único error de la máquina. En su retiro, el hombre meditó, razonó y vertió estas palabras en su corazón romántico: “La dama tiene un humor negro exquisito y de altos decibeles. No percibí en un principio que el nombre del Portal está diseñado para que escritores de mi sensibilidad, que pastamos alejados del rebaño, ingresemos en indignación a la página. Y he aquí que nos sale al paso esta dama lanza en ristre y quebranta nuestro escudo con sutileza, humor y acabado arte. Grabado está en su escudo: “Gladiador, no hagas amigo de gladiador”. En el lance quedé malherido de amor literario y del otro. Sus palabras, siempre las amadas palabras… Me hirieron mortalmente. Terminé por entender. El objetivo del Portal es que a través del retruécano, el escritor que ingrese al Portal, termine amando más que antes la divina palabra: vía el humor, el sarcasmo al meterse en el meollo de la idea de sus creadores. Es lo que sucedió conmigo. Y fui más allá, me enamoré de la Sexi-Editora. Una mujer deleitosa, humana, cálida y con la voluptuosidad a flor de piel. Sensible, muy distante de tanta editora por ahí que son solo mente automatizada y fría”. ________
*Jorge Carmi es chileno. Publicado en el PROYECTO SHEREZADE 2006: “Ratones, ambos”. Autodidacta en la “Escribiduría”. Lector empedernido. Sumergido en el vertiginoso tráfago empresarial. De modo tal que “Inmereció” ser “Escrito” e inscrito en una línea del libro “El mapa de la extrema riqueza” del economista Fernando Dashe. Escribir ha sido su terapia y movilidad, desde que le cayó encima una paraplejia no solicitada. Así y desde allí encontró respuestas.
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