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Gremlins & Critters: Aquellos aterradores monstruitos que devoraron los 80 Imprimir E-Mail
por Emanuel Mordacini   
09 / 2007

ImageLos que somos veinteañeros largos y andamos casi tocando los 30, seguramente recordamos con nostalgia a esos monstruitos graciosos y voraces que supieron invadir los cines del mundo allá por los dorados años 80. Sì, me refiero a ellos. ¿Los recuerdan? Como no hacerlo, es imposible olvidarlos. Fueron en su momento un fenómeno inabarcable, carcajadas y pesadillas gustosas de nuestra infancia. En mi caso personal confieso que de niño fui fanático de estas criaturas indefinibles, y confieso también que lo sigo siendo. ¿Cómo olvidar a Gizmo, esa tierna bola de peluche que traía en sus entrañas el germen de la destrucción misma? ¿Cómo no rememorar con una punzada nostálgica a esos horribles extraterrestres peludos de ojos rojos y bocas surcadas de dientes? Sí, adivinaron, me refiero a ellos, los Gremlins y los Critters, alucinados bichos que hicieron las delicias de todos los fanáticos del cine fantástico hace casi dos décadas, cuando todavía no se hablaba de efectos especiales computarizados, DVD’s y cosas por el estilo, y todo parecía ser más fácil y más puro. GREMLINS y CRITTERS fueron películas que revolucionaron el cine a su manera, creando una moda que desaparecería paulatinamente durante los primeros años de la década del 90, pero que marcaría a toda una generación de fanáticos. Estos seres devoraron (literal y metafóricamente) las pantallas y se convirtieron en un icono de los 80, y fuimos muchos los que de niños nos regocijamos morbosamente ante sus deliciosas y atroces correrías. De modo que,  en un denodado afán de homenajear al niño que fui, fresco y rebosante de historias y mundos fantásticos, he aquí una pequeña crónica destinada a desempolvar recuerdos.

Todo comenzó en el año 1984, cuando se estrenó comercialmente la película GREMLINS.  Producida por Steven Spielberg y dirigida por Joe Dante, la cinta fue un impensado suceso de taquilla. La historia era simple: Randy Peltzer, un inventor de éxito dudoso, de visita por el Chinatown neoyorquino, compra en una tienda un regalo para su hijo Billy. Se trata de  un pequeño y en apariencia inofensivo animalejo denominado mogwai (“espíritu maligno” en cantonés). Quien posea al mogwai deberá respetar ciertas reglas:

Nunca debe exponérselo a la luz solar, lo que lo mataría

El mogwai nunca debe mojarse.

Nunca, jamás, se debe alimentar al mogwai después de la medianoche.

ImageDe regreso a Kingston Falls, Rand entrega el regalo a su hijo Billy, quien le pone como nombre Gizmo. Todo marcha viento en popa hasta que, por un descuido, un amigo de Billy moja sin querer a Gizmo, y de el brotan unas bolas de pelo que terminan convirtiéndose en otros mogwais similares, pero mucho más agresivos. Así, luego de varias idas y venidas, los bichitos se las arreglan para engañar a Billy, quien acaba por alimentarlos minutos después de la medianoche. Entonces se desata el infierno; los mogwais mutan en unos horribles e histéricos seres de aspecto de reptil llamados Gremlins, y comienza lo mejor de la película. Los Gremlins destruyen todo lo que se les cruza por delante y será cuestión de luchar para sobrevivir. La película fue criticada en su momento debido a la violencia de algunas de sus escenas, lo que no impidió que se la calificara finalmente como “apta para todo publico”. GREMLINS tuvo su segunda parte en el año 1990, la cual, a mi juicio, fue de regular a mala. Pero volvamos a los 80. El suceso del film dio inicio a la moda ochentera de las “películas con monstruitos voraces”; bichos de todas clases y colores que llegaban a la tierra para arrasar con todo y con todos. La más conocida de las películas post-Gremlins fue CRITTERS. Considerados los parientes pobres de los Gremlins, producidos por la entonces independiente NEW LINE CINEMA, se trataba de unas bolas de pelos carnívoras provenientes del espacio exterior que, como no podía ser de otra forma, llegaban a la tierra para devorárselo todo. A caballo del éxito arrasador de GREMLINS, en 1986 se estrena CRITTERS. El argumento es mucho más básico y sencillo que el de la cinta de Joe Dante: 8 Critters escapan del asteroide prisión Sector 17 a bordo de una nave y terminan por caer en un campo cerca de Kansas. Por su parte, desde la prisión estelar envían a dos cazarecompensas espaciales para que persigan a los Critters y los aniquilen antes de que se reproduzcan. Estos cazarecompensas no poseían un rostro definido, ya que podían adquirir el aspecto de cualquier humano o cosa. Aunque, hay que decirlo, el verdadero protagonista “de carne y hueso” de la película era el hijo del matrimonio dueño de la granja cerca del campo donde se estrellan los Critters, un muchachito pelirrojo con cara de estúpido que parecía una parodia de Marty McFly, el personaje de Michael Fox en VOLVER AL FUTURO. Dirigida por Stephen Herek, la película fue un éxito de culto entre los amantes del cine fantástico y de ciencia ficción, y terminó de consolidar el subgénero “película de monstruitos”, que empezó a gozar de vida propia. En 1988 se estrenó su secuela, CRITTERS 2, que resultó ser tan buena y entrañable como el film original. Allí, unos Critters bebés rompen el cascarón (se reproducían por huevos) y comienzan a hacer de las suyas en el bucólico poblado de Grives Bend, devorando humanos a mansalva en escenas repletas de humor y sangre. Dirigida por Mick Garris, un especialista en cine bizarro y de terror, la cinta es un verdadero festín para fanáticos, con montones de Critters enchastrados de sangre engullendo miembros humanos y los consabidos héroes involuntarios (otra vez los cazarecompensas, y el muchachito con cara de idiota) intentando detener la matanza. Imperdible la parte en que los Critters destrozan una hamburguesería, y una mención especial para la escena en que uno de los cazarecompensas mutantes se transforma en una bellísima rubia de PLAYBOY. Todo muy ingenuo, con ese delicioso y salvaje espíritu historietil que hoy parece definitivamente perdido. Hubo otros dos films, CRITTERS 3 y  CRITTERS 4, que resultaron reverendos fiascos. Una curiosidad; Leonardo Di Caprio niño, en su primer trabajo actoral, pronunciando la frase “hey, son unos bichos muy feos” en la tercera parte de la saga critteriana. Corría el año 1991, y nadie se lo imaginaba aún como actor fetiche de Martin Scorsese.

ImageLos Gremlins y los Critters hicieron furor en la irrecuperable década del 80, pero así como ambas películas se hallaban íntimamente ligadas por similitudes inevitables, así también poseían deferencias conceptuales importantes; mientras los Gremlins ostentaban la inconfundible impronta Spielberg, con toda la magia, originalidad y hasta crueldad que el director/productor suele plasmarle a sus productos, los Critters se constituyeron como herederos directos del cine bizarro de los años 40 y 50, ese cine de platos voladores sostenidos por piolines y monstruos en traje de goma, ese cine que propinó litros de sangre y descuartizamientos por doquier y que se transformó en objeto de culto para generaciones enteras. Podemos decir, entonces, que los Critters fueron el equivalente “clase b” de los Gremlins.

Hoy, en tiempos en que el cine y la tecnología parecen ser una misma cosa, y los efectos especiales generados por computadora son los protagonistas excluyentes. Hoy, después de que la NEW LINE CINEMA se vendiera a la WARNER transformándose en una megacompañía hacedora de tanques tales como EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, resulta ingenuo pensar que los Gremlins y los Critters  puedan regresar. Y de hacerlo, seguramente los resultados serían desastrosos. La vieja y entrañable esencia bizarra se perdería para siempre. Es mejor recordar aquellos buenos viejos tiempos y rememorar esas películas con la inocencia y la ingenuidad de los años infantiles, por tal motivo, me sentaré en mi sillón favorito y dejaré que la magia bizarra e inigualable de los Critters haga lo suyo, porque, otra confesión, ellos son mis predilectos. Intentaré mantenerme con vida y en un solo pedazo. Hay junto a mí un lugar desocupado para quien desee acompañarme. Algo me dice que estos aterradores y adorables monstruitos siguen vivos en alguna parte. 

 

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  Comentarios (3)
:P
Escrito por Nelly, el 22-09-2007 09:07
Seguro??? Pero si los Gremlins cuando se mojaban se transformaban en malos! En una peli uno caía al inodoro y era cuando salía disparado como malísimo jajaja. En cualquier caso, no conozco a los Ghoulies ;b
gracias!!!!
Escrito por Emanuel, el 20-09-2007 18:08
gracias nelly, y si alguna vez lees esto te comento que se me hace que los bichos a los que haces referencia son los GHOULIES, que fueron otra raza de monstruitos nacidos a partir de GREMLINS,y salían de los inodoros. Estos seres no fueron muy conocidos. Pero, digas lo que digas, a mi me perdonas..!pero como los CRITTERS no hay ninguno!! :grin
Muy bueno
Escrito por Nelly, el 20-09-2007 14:34
Me ha encantado tu artículo ;) . Y por cierto, no solo los cercanos a los 30 os acordáis de ellos, yo estoy cercanísima a los 20 y recuerdo haberla visto en la TV varias veces, ademais, a mí que me pilló en plena infancia hizo que me encaprichara con un peluche Gizmo, a una amiga mía, le hizo replatearse que cada vez que tirara de la cadena del inodoro, algo podría salir de él, así que huía. Era muy gracioso, en fin, a seguir escribiendo!
 
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