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Sobre religión o “el opio de los sesos” Imprimir E-Mail
por Antonio Andrade   
09 / 2007

CAPITULO VIII

 

Gran día fue hoy en el centro del saber y el conocimiento obligatorios, ya que, después de muchos meses de angustiosa espera, hoy, tuvimos la clase de educación sexual, un espacio para jóvenes con la cabeza llena de preguntas (sin respuesta obviamente), tres largas y educativas horas, respaldadas por los enormes conocimientos de doctores y estudiosos del KAMASUTRA corregido, aumentado e ilustrado.

El ambiente estaba tenso, tanta que hasta se podía respirar, -así como el smog de la ciudad de México, no te ha pasado que a veces al tratar de respirar profundamente sientes como si hubieras inhalado ceniza caliente?, pues así de tenso estaba el ambiente ese día en el aula pero sin la carraspera vomitiva- mis poros transpiraban lentamente (como cuando el lavadero tiene fuga en las llaves) El maestro se dirigió a nosotros con voz suave, casi paternal “muchachos, abran por favor sus libros de Biología en la página 69” no mames... de pronto nuestros libros de texto gratuito (los cuales, siempre de los siempres y desde que tengo uso de razón escolar, han sido los mas deplorables libros que haya yo conocido, ya sabes con las mismas imágenes, los mismos textos y con el papel de la mas baja calidad, aunque eso es bueno porque es reciclable, ps a poco no?)  se convirtieron en toda una revista pornográfica, y en lo que a mí respecta, este fue el único día en que todos fuimos a la escuela sin que se nos obligara.

 

Todo iba bien, los expositores exponían, los oyentes oían, y yo, pasaba a mi cuaderno todos los apuntes que  me fuera posible atrapar (lógicamente, solo anoté los puntos más importantes de la charla, para ponerlas en practica mas adelante, ya saben, cuando mi sacrosanta, estupefaciéntica, afrodisíaca, cachonda, ensabanable, yoledable, antojabilísima y linda esposa y un servidor, llegáramos al lecho conyugal), todo iba bien (repito), hasta que el sacerdote, san crispín como lo bauticé al termino de la plática, comenzó a hablar del sexo como una cosa divina, como un acto de amor, como algo espiritual, todos los compañeros y compatriotas del salón, comenzaron a poner cara de aburrimiento, otros de depresión, otros mas de guácala y hubo otros que hasta se durmieron, yo puse un poco de atención, pero no en el tema que exponía el padrecito, no, sino en sus movimientos, expresiones, forma de hablar (ya saben, así como si estuviera transmitiendo realmente la palabra del señor, si haz visto a los cuates estos que aparecen en los programas gringos, si, los que son predicadores y haz visto como le hablan a la gente como si de verdad dios hubiera bajado y les hubiera pedido de favor que le echaran una manita, ja... “oye manito, ayúdame no?, fijate que estoy re apurado y necesito que transmitas mi palabra a todo aquel que la quiera escuchar, ja) y sobre todo en la vacuidad de sus conceptos, perfectamente bien disfrazada con el conocimiento de la religión, el cual, debo reconocer, era tan extenso que, cualquier santurrón se hubiera quedado con el ojo cuadrado y el hocico bien abiertote ante su imponente enciclopedia religiosa cerebral, no manches, San crispín se sabía los versículos, los capítulos, los currículos, los funiculos, -ja... no es cierto, esos últimos dos no, pero los primeros si eh?- al pié de la letra, o sea, me dije a mi mismo, este guey si ha estudiado su materia no? Ps a poco no?

 

En el momento en que el sacerdote culminó su exposición, una maravillosa iluminación que no era precisamente de índole divino, invadió mi cerebro, llego como un flashaso fue un pequeñísimo, lapso de lucidez juvenil, por fin, mis estudios habían dado frutos y mi silencio había dado a luz la sapiencia, a huevo, lo había logrado, ahora lo tenía todo claro, dios, hombres, fe, metas, borregada, machismo, rezos, abstinencia, mediocridad etcétera, etcétera y muchos mas etcéteras. Comprendí porqué la gente creé en dios, buda, krishna, el espíritu santo, los santos (as), y la virgen, y sobre todo, el porque de que existan tantas religiones, católicos, alcohólicos, catódicos, cristianos, testigos de geova, mormones, masones, judíos, budistas, satánicos, santeros, brujos y el porque del comportamiento de la gente fanática.

 

Me di a la tarea de buscar ayuda en una iglesia de ciudad satélite (para ser exactos, en la de circuito Economistas), ahí conocí al máximo expositor de la hipocresía y la contradicción religiosa, al tres veces chintalalala Miguel, él era un ruquito que presumía de ser ejemplo de la juventud, y profesaba su religión de la manera más chusca que jamás había yo visto, “imagínate”, decía, “dios dice que debemos hacer el bien y ayudar a los necesitados, así como aceptar a las personas sin importar sus creencias religiosas”, “o sea”, decía, “por ser dios el padre de toda la humanidad, todos somos hermanos y debemos respetarnos los unos a los otros” mientras el se dedicaba a hacerle la vida de cuadritos a estas personas para correrlas de aquel deprimente coro eclesiástico, levantaba falsos a las personas, las injuriaba (y esto ya es un pedo legal no?), y como podrán imaginarse, yo fui uno de sus predilectos para la práctica de estas incoherencias de la palabra ya que al cabo de casi tres meses de estar en aquel coro, ya era yo todo un adicto a las más variadas drogas del planeta, -según el, el puñado de viejas sin vida madresdefamilia de uno que otro intento de cantante del coro que, para colmo de males, lo seguían, lo amaban y respetaban de una manera enfermiza, algo así como a un Hitler, o un Chapulín colorado pero con pantalones no, ja- y disculparás mi entretenido lector, que me dirija a ti y solo a ti y que incluso te distraiga de esta tu lectura, pero es que no hay madre no crees? No es posible que un señor acomplejado dirija a un grupo de jóvenes, por mucho amor que les tenga, debe darse cuenta cuando ya su liderazgo se ha tornado nocivo, cuando su influencia comienza a ser negativa, figúrate, este hijo de puta tuvo el descaro de hablar conmigo en cierta ocasión, entre otras cosas me dijo que no me preocupara, que los chismes habrían de terminar por que el iba a hablar con las desas Guacamayas que me atacaban, si hasta me abrazo, me dio un beso en la mejilla y me dijo “pues si yo te quiero mucho” puta, que padre es sentirse apoyado no?, te sientes acá como que parte de algo y de alguien, pero en fin, a la semana siguiente, este hijo de Ali-baba y sus 40 ladrones (o de su puta madre, como quieras tu adjetivarle) inició la campaña en pro de la expulsión de mi persona no solo de su coro, no, sino de la iglesia en términos generales, puedes creer semejante acto de amor y comunión con y en dios?, en fin, dije una vez más y me senté a ver como los mismos sacerdotes me defendían y como ese guey se la pelaba, ja, y si, se la pelo, ps a poco no papá!

 

Al termino de este vomitivo estudio de la religión, y de estos tres largos meses en el coro de las carmelitas dos caras, me dediqué durante todos los descansos del colegio a elaborar mi nueva teoría acerca de las religiones y sus consecuencias no solo en los grupos internos, sino en todos los ámbitos.


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  Comentarios (1)
Que Buen Texto!
Escrito por Victor Castro, el 25-11-2007 19:05
Pues en mi opinio general  
me gusto mucho la forma de expresion que utiliza el autor  
digamos que da a entender algo pero de alguna manera algo comica con sarcasmo, pero bueno, felicidades  
fue muy de mi agrado
 
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