| Conjuraciones Y Blasfemias |
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| por Tere Caro | ||||||||||||
| 10 / 2007 | ||||||||||||
Tere Caro. Filósofa de la Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia. Su tesis de grado "La objetividad como pretensión en La Crítica de la Razón Pura de Kant" obtuvo la calificación de Summa Cum Laude. Tiene una maestría (M.A.) en Literatura Alemana de la Universidad de Maryland, Estados Unidos y un doctorado (Ph.D.) en Literatura Latinamericana de la Universidad Eötvös Loránd (Elte), de Budapest, Hungría. Su tesis doctoral "La lógica de La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo" obtuvo la calificación de Summa Cum Laude. Profesora universitaria.Ha publicado libros de poesía, Arabescos en la nada , (Budapest) traducido al húngaro por la poeta Eva Tóth, Conjuraciones y Blasfemias (Bogotá), Silencios y Destellos (San Juan de Costa Rica), Vestigios (Bogotá). Co-fundadora de la revista de poesía Ulrika. Ha participado en lecturas de poesía y coloquios en Austria, Hungría, Estados Unidos, Colombia, México y Costa Rica.
Del libro Conjuraciones Y BlasfemiasQue el alma se haga carne y entre tu cuerpo esta boca hereje que desmiente dioses y gusanos arda para siempre
Yo digo carne y digo Dios placer elemental y líquida verdad digo hombre y digo luz promiscuo dolor sin esperanza de hombres, pájaros y flores
Yo digo Dios y vuelvo a respirar
Creo en el dios fugaz que me conmueve en el hombre bello en la penumbra en las tardes suicidas en el eco de un mundo suspendido en la cómplice lluvia sorpresiva y en el vino en la penumbra.
Creo en mi boca en sus dioses y misterios.
Dicen que se vuelve a la escena del crimen, por las mil nuevas calles a la mismísima calle.
Al exacto lugar y entre sombras y voces allí se celebra mil veces el crimen del pan y del vino
Dicen que el rito fugaz es eterno que siempre vuelven la sangre y los cuerpos a la cruz y a su hoguera
Dicen que un dios olvidado pregona la vida y que vuelve a la escena del crimen por las mil nuevas calles…
Del libro in memoriam SECRETA EUCARISTÍA
La palabra esa criatura de abismo esa siega del silencio vibra sibilina
El hombre llega a verbo abrevadero
La palabra esa mariposa escondida en el aire con la vibración de la lluvia
Ardua tarea la del aire
La palabra ese escollo de la nada esa menesterosa urdimbre vuela y se aleja a su territorio
Qué difícil contenerla
A tientas y sin voz atizo el fuego Espérame allí Espérame en un tiempo sin huellas ardientes en la arena
Espérame allí en su universo de arena sin recodos en el lugar exacto
Como quien se va de viaje confío en el instante la hora Como quien dispone de esperanza y consuelo empiezo con ojos y voz la mañana
En vano ordeno el mundo el hogar En vano tengo un nombre un oficio En vano respiro como todos
En vano eterna En vano el mundo El alma el silencio
En un día mi casa se deshizo En un día, el sol, la luna todas las palabras
Nada nos pertenece ni el nombre ni el futuro ni el reflejo de la tarde en la madera ni el vientre que arrogante concibe alberga y pare
Nada acaso la despedida acaso la palabra
La ceniza no es el tacto ni la hoguera
no es el nombre ni la joven ni su aciago final
La ceniza es ceniza
es el hijo el padre el espíritu entre la madre que mastica el mundo el amén
Del libro Silencios y DestellosEl laberinto espera Solo regresarás y aun confuso y triste evocarás de nuevo el terrible laberinto y su guardián temible hermano mío evocará tu huida y mi abandono
¡Irresoluto!
Yo Ariagne la sagrada la luminosa Aridela tu Ariadna de nuevo con el hilo y la corona luminosa he de salvarte
Nada ha cambiado ¿acaso tú?
El laberinto espera: Volveré a lamentar mi error eternamente
Secreto
Raíces: Raíces son los dedos y el destino de los dedos raíces que succionan nutrientes y nutrientes húmedo humus, cuando el humor lo quiere.
De nuevo el agua sabe a agua y el aire se respira y yo regreso a casa es medio día y todos tienen tanto que contarme
Concebir parir amamantar contar historias inventar el mundo en cada juego:
Elementales primitivos placeres líquidos arabescos en la nada.
Del libro Vestigios
Fantasmas Insistentes
Fragmentos de calles jirones de ciudades con sus metros y estaciones habitan la memoria y sus senderos, e insistentes y precisos construyen misteriosas geografías apenas conocidas por aquellos que fuimos y por las que, fantasmas insistentes, -aquellos que fuimos- aún transitan.
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Tere Caro. Filósofa de la Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia. Su tesis de grado "La objetividad como pretensión en La Crítica de la Razón Pura de Kant" obtuvo la calificación de Summa Cum Laude. Tiene una maestría (M.A.) en Literatura Alemana de la Universidad de Maryland, Estados Unidos y un doctorado (Ph.D.) en Literatura Latinamericana de la Universidad Eötvös Loránd (Elte), de Budapest, Hungría. Su tesis doctoral "La lógica de La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo" obtuvo la calificación de Summa Cum Laude. Profesora universitaria.Ha publicado libros de poesía, Arabescos en la nada , (Budapest) traducido al húngaro por la poeta Eva Tóth, Conjuraciones y Blasfemias (Bogotá), Silencios y Destellos (San Juan de Costa Rica), Vestigios (Bogotá). Co-fundadora de la revista de poesía Ulrika. Ha participado en lecturas de poesía y coloquios en Austria, Hungría, Estados Unidos, Colombia, México y Costa Rica.


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