Vivamos a pleno, pensé para mis adentros, mañana podemos irnos todos a la mierda. Al principio no le di mucha atención; se trataba (se sigue tratando)…
El amor es una ruleta rusa, nadie elije ni puede elegir de quién va a enamorarse. Simplemente sucede. También es cierto que hay distintos tipos de enamoramientos; tenemos los enamoramientos corrientes y posibles, los normales, los que pueden estar aguardándote a la vuelta de la esquina, esos enamoramientos pasionales y fulminantes que son una flecha al corazón y un electroshock a la cabeza, que te hacen mejor hombre y más imbécil al mismo tiempo, que te doblegan, que te hacen desear y extrañar lo groseramente posible. Cualquier ser humano puede sentir (y por que no, sufrir) esta clase de enamoramientos. Son concretables en el más literal sentido de la palabra. Puede tratarse de tu vecina, de la vecina de tu amigo, de la vecina de la vecina de tu amigo, la hija del carnicero, alguna estudiante de facultad, alguna psicóloga rubia y de ojos verdes. Aunque el metejón nunca se concrete en un romance propiamente dicho, ella estuvo ahí, y pudo haber sido. También hay otra clase de enamoramientos; los platónicos e idealizados, los que te hacen desear y amar y extrañar lo groseramente imposible, y por esa razón te obligan a sufrir el doble, el triple, el cuádruple. Son amores que invitan a la resignación porque sabemos (si, lo sabemos) que nunca jamás podrán ser posibles, salvo que alguna improbable travesura del destino nos ponga en el camino correcto. Me refiero, lisa y llanamente, a los amores imposibles, esos metejones locos que estrujan algunas almas enajenadas. Y para sentir (y sufrir) estos amores hay que tener, señoras y señores, cierta grandeza de espíritu, y yo, yo he descubierto casualmente al objeto de mi aprecio, y sufro por ello. Pero ¡vamos!, que esto no es más que el germen de una empresa mucho más amplia que se propondrá hacer posible lo imposible. Pero vayamos por partes. La historia, si es que así puede llamarse, comenzó una templada mañana de un día que no recuerdo. Sin empleo en vista y sin ganas de salir a buscarlo, me encontraba yo sentado, control remoto en mano, frente al televisor que vomitaba impávido su rutinaria bulla matinal. Apoltronado en mi mullido sillón, pasando de canal en canal como una abeja pasa de flor en flor, los rayos catódicos sobre mis retinas cansadas, eran como una embrujo legendario, un sol artificial destornillándome los ojos. Etnias multiculturales convivían en ese aparato; canales venezolanos, canales chilenos, paraguayos, uruguayos, peruanos, y los infaltables canales argentinos. Muchos, muchos y de la mas variada calaña. Programas de variedades, de cocina, de medicina, de cuidados a ancianos prostáticos y a niños con síndrome de Down. Así, pasando de canal en canal, llegué a México, mas precisamente a la legendaria Televisa, al clásico y siempre alegre ¡alegre! Canal de las estrellas. Eran los once de la mañana hora argentina, y el programa se llamaba (se sigue llamando) HOY. Sí, HOY. Un nombre seco, si los hay, certero como un disparo al pecho y errático como un vagabundo ciego. Sí, HOY, una forma corta y elegante de decir: “señoras y señores, HOY, HOY es el día…” Vivamos a pleno, pensé para mis adentros, mañana podemos irnos todos a la mierda. Al principio no le di mucha atención; se trataba (se sigue tratando) del típico programa de variedades y música y risas e interés general (¿?) que abundan tanto en México como en Argentina o en las Filipinas. Un programa intrascendente en el buen sentido, todo pum para arriba. Allí, en HOY, todos parecían estar muy contentos y muy relajados y muy fiesteros, en un delicioso y casi irreal estado de decadencia neuronal; el mundo podía estar cayéndose a pedazos pero en HOY todos estaban de fiesta y con la sonrisa de oreja a oreja, como habitantes gustosos de un planeta ideal. Los conductores eran 5: un muchacho buenmozote y 4 señoritas muy lindas. Me llamó especialmente la atención una de ellas, de cabello castaño y piel muy bronceada, silueta curvilínea y pechos redondos y firmes, boca carnosa y mirada a la vez mansa y chispeante. Había algo, ALGO, que hacía especial a esta dama, algo de lo que las demás chicas del programa carecían, o parecían carecer. Que mujer tan interesante y hermosa, pensé. Vinieron los comerciales, cambié de canal y ahí quedó el asunto. Al otro día, y sin ningún motivo especial, retomé mis jornadas televisivas, y volví a caer en el Canal de las estrellas. Eran casi las 12 hora argentina. Nuevamente todo pum para arriba. ¡Que hermosa es la vida por Dios! Risas, cachondeos varios, música estridente, bailes aeróbicos, neuronas por ninguna parte, HOY de nuevo en acción, contagiando a sus asiduos televidentes con sus pegadizas ganas de vivir. Otra vez los 5 conductores, y otra vez ella. ELLA. Verla era una fiesta, una fiesta aún más desaforada que la propuesta del mismísimo programa. Su pelo flotando al compás de la música, sus pechos asomándose por el escote y bamboleándose en cada movimiento, su figura infartante, su desenfado a la vez perverso e inocente, su erotismo involuntario, potente como una descarga eléctrica. Bien podría haber sido un personaje de alguno de mis cuentos, bella y anormalmente femenina, el equivalente humano a una chica Manara. Me gustó, me siguió gustando. Todas las mañanas me daba una vuelta por el Canal de las estrellas solo para verla, para admirarla, México debe sentirse orgulloso de tener mujeres así, pensé. Entonces me propuse averiguar mas; ella, la conductora de HOY, tenía una cara, una voz y un cuerpo, le faltaba un nombre y un apellido. Al comenzar el programa pasaban los nombres de los conductores, pero… ¿Cómo saber cual era el de ELLA? Pues bien, recurriría a la omnipotente internet. Google puede resultar a veces una verdadera bendición. Al fin supe todo, o casi todo, sobre ELLA. Su nombre: Vielka Valenzuela. Su edad: 30 y pico de años. Y lo más curioso e importante; resultó no ser mexicana sino venezolana, una caribeña de pura cepa. ¡Eureka! Allí la tenemos. Desde entonces al día de hoy, Vielka se transformó en una obsesión para mi, mi mujer ideal y mi ideal de mujer. Al menos físicamente. Y aquí me tienen, escribiendo sobre ella. Tengo sus fotos en mi cuarto, sus programas grabados en vhs, su biografía por todos lados. ¡Ah, Vielka!, quien pudiera tocarte, besarte, o tan solo contemplarte. Se me viene al pensamiento un relato de Julio Cortázar llamado QUEREMOS TANTO A GLENDA. En ese cuento, el fanatismo vuelto amor incondicional de un hombre para con la actriz Glenda Garson hace que la vida del protagonista gire en torno a ella, a Glenda, y que junto a otros enamorados y fanáticos se erijan sociedades destinadas a alabar y exaltar esa figura querida e imperecedera. Entonces yo he de hacer lo mismo, he de imitar ese acto tan noble y delirante. Insto, a todos los hombres y mujeres que amen a Vielka Valenzuela, a formar una especie de cofradía, una organización sin fines de lucro que haya de dedicarse exclusivamente a ELLA. ELLA. ELLA. Invito a todos; los latinos y los de afuera, franceses, africanos o estadounidenses, unamos nuestras fuerzas y ayudemos a la inmaculada y bellísima Vielka a no caer, a no corromperse, y mucho menos a opacarse. ¿Cómo será Vielka intelectualmente? ¿Será inteligente? ¿Qué autores leerá, que películas serán sus favoritas? ¿Cuáles serán sus canciones y músicos predilectos? La organización podría llamarse ASOCIACION PRO-VIELKA, o bien SOCIEDAD DEFENSORA DE VIELKA VALENZUELA, eso poco importa, no importan las definiciones sino los actos. Hemos de velar por Vielka y evitar que las garras del consumismo barato la arrastren al abismo. Seremos sus vigías, sus ángeles de la guarda. Levantaremos sus fotografías en altares de oro y plata donde la adoraremos sin mengua, porque ELLA es lo que es: una diosa, la diosa Vielka. Y, una vez que la organización esté lo suficientemente consolidada, seremos audaces e iremos más allá. La cuidaremos no solo en el aspecto profesional sino también en el personal. Si la amada e imposible y amoralmente bella Vielka Valenzuela no puede ser nuestra, al menos que la ligue alguien decente. Será un trabajo arduo, hemos de organizar una compleja, intrincada red de espionaje, seremos como James Bond, pero subdesarrollados. Evaluaremos cada acción de los novios de Vielka o de sus posibles pretendientes, cada beso, cada regalo. Tendremos espías por todas partes. Y si un determinado novio o posible pretendiente es lo suficientemente estúpido como para hacerla sufrir, lo castigaremos, nos comunicaremos entre los integrantes de la cofradía PRO-VIELKA vía e-mail y definiremos el castigo o la penitencia más pertinente al caso. Aquel que haga llorar a Vielka no merece otra cosa que las llamas eternas del infierno. ¡Y así será! ¡O al menos trabajaremos duro para que así sea! Pero claro, por el momento soy el único que ama a Vielka con el fervor necesario para llevar adelante tal empresa, pero tengo la tenue esperanza que, al leer esto, otra gente se sume. No solo hombres, sino también mujeres. Todos, absolutamente todos están invitados. Bastará escribir a una dirección de mail que pronto me encargaré de divulgar y entonces sí, no habrá quien nos detenga. Y si acaso, con el correr de los meses, o incluso de los años, vemos que pese a nuestros esfuerzos Vielka se corrompe, o se une a algún imbécil ajeno a los designios de la cofradía, o simplemente se pierde en la conducción de programas de TV patéticos y vomitivos, hemos de tomar la decisión más temible, más innombrada e innombrable, le demostraremos nuestro amor incondicional haciéndola desaparecer y creando su leyenda. Porque, como dijo el gran Cortázar al final de su cuento: NO SE BAJA VIVO DE UNA CRUZ. 
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Vielka es dominicana!! Escrito por Vanessa, el 12-03-2008 17:16 Estas muy equivocado con decir que Vielka es venezolana, porque ella es puramente de la Republica Dominicana. |
Escrito por katy de venezuela, el 18-01-2008 20:43 lastima que vielka no esta en el nuevo hoy.de todas maneras no se perdio de nada bueno iva adesperdiciar su carisma en un programa tan malo auxilio!!!!!!!!!! urge rescatar la produccion de hoy y los antiguos conductores |
Escrito por kurtliv, el 06-12-2007 12:30 demonios, creo que ya la perdimos |
Escrito por RaMséSLV, el 05-12-2007 19:49 Yo creo que Vielka se perderá en "la conducción de programas de TV patéticos y vimitivos", ésos que son tan lamentablemente exitosos en nuestro país. Pero tal vez tu pasión por ella y tu gusto por la escritura la lleven más allá de semejantes trivialidades... ¿o empezaste a construir su leyenda desde este escrito? ¿Y qué? De todos modos, es divertido tener amores platónicos... je, je. | |