| Los que sienten miedo y los que no sienten miedo |
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| por Víctor Sosa | ||||||||
| 01 / 2008 | ||||||||
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Víctor Sosa (Uruguay, 1956) es poeta, ensayista, crítico de arte, de literatura, y pintor. Colaboró como crítico en la revista Vuelta, en el suplemento cultural de La Jornada y mantuvo la columna Rostros & rastros del siglo XX en el diario Milenio.
LOS QUE SIENTEN MIEDO Y LOS QUE NO SIENTEN MIEDO(un estudio sobre el verdadero comportamiento de los animales)
1.1
una rata siente miedo una cucaracha no siente miedo un búho siente miedo una escolopendra no siente miedo un canguro siente miedo una mariquita (o cochinilla de san Antón) no siente miedo una abubilla siente miedo un caracol no siente miedo un dromedario siente miedo un abejorro no siente miedo un mono araña siente miedo una salamandra no siente miedo una langosta siente miedo un nautilo no siente miedo un impala siente miedo un erizo de hondura no siente miedo un tordo (o zorzal) siente miedo un espirógrafo (o palmerita) no siente miedo una ranita ladradora (o ranita arbórea de Georgia) siente miedo un coral no siente miedo un avestruz siente miedo una anémona dalia no siente miedo una víbora de Gabón siente miedo un paramecio no siente miedo un hipopótamo siente miedo un escarabajo molinero no siente miedo un perrillo de las praderas siente miedo un comején (o termes) no siente miedo un chajá de cuello negro siente miedo una ladilla no siente miedo un martín pescador (del Congo) siente miedo una hormiga-león no siente miedo un sapo cornudo siente miedo una gorgonia (o abanico de mar) no siente miedo un lince ártico siente miedo un bogavante no siente miedo un capibara siente miedo una pulga de agua no siente miedo un topillo rojo siente miedo una mantis religiosa no siente miedo un koala siente miedo una crisopa adulta no siente miedo una gamuza de los Alpes siente miedo un zapatero no siente miedo una cabra blanca de las Montañas Rocosas siente miedo un cohombro no siente miedo un emú siente miedo un cangrejo ermitaño no siente miedo un pájaro bobo de Adelia siente miedo una tenia (o solitaria inerme) no siente miedo
1.2
la sardina siente miedo la bellota de mar no siente miedo el laúd (o tortuga marina de dorso de cuero) siente miedo el piojo no siente miedo el oso tibetano siente miedo la silfa de tórax rojo no siente miedo la garza cangrejera siente miedo el saltamontes listado no siente miedo el crótalo atroz siente miedo la agachadiza real no siente miedo el cocodrilo de Siam siente miedo la sanguijuela marina verrugosa no siente miedo el pangolín rabilargo siente miedo la cintia no siente miedo el sifaca de diadema siente miedo la ostra perlera no siente miedo el mococo (o maki de cola anillada) siente miedo la eunice gigante no siente miedo el tití siente miedo el gorgojo no siente miedo el gibón de patillas blancas siente miedo la babosa no siente miedo el cachalote siente miedo el anquilostoma de los mineros no siente miedo la daboia o víbora de Russell siente miedo la esna (o caballito de acero) no siente miedo el gallo (o pez de san Pedro) siente miedo el arador de la sarna no siente miedo el monstruo de Gila siente miedo el insecto-palo de Tonkin no siente miedo la musola dentuda siente miedo el mosquito de trompetilla no siente miedo la foca común (o becerro marino) siente miedo la hidra de agua dulce no siente miedo el holocentro espinoso siente miedo el escorpión filósofo no siente miedo la cacatúa de moño amarillo siente miedo la vorticela no siente miedo el megalaima de pecho carmesí siente miedo la quisquilla no siente miedo el lirón enano siente miedo el belostoma grande no siente miedo el aye-aye siente miedo la emperatriz del paraíso no siente miedo el potto siente miedo la sagita no siente miedo el anubis siente miedo el alacrán cebollero no siente miedo la salangana siente miedo la escolopendra no siente miedo
1.3
un hoco de cabeza rizada siente miedo una salpa democrática no siente miedo un camaleón de hocico de tenedor siente miedo un esporozoario no siente miedo una curruca zarcera siente miedo una copa de Neptuno no siente miedo una boa arco iris siente miedo un samolice no siente miedo un sollo narigudo siente miedo una escupiña grabada no siente miedo un chanchete siente miedo una sanguijuela del torpedo no siente miedo una cigüeña episcopal siente miedo un cardador no siente miedo una garduña siente miedo una solitaria del equinococo no siente miedo una gineta de Nubia siente miedo una terebela de roca no siente miedo una babirusa siente miedo una esfinge de la calavera no siente miedo una tonina siente miedo un podalirio no siente miedo un lagarto árabe de cabeza de sapo siente miedo una chinche no siente miedo un mocasín de agua siente miedo un zarapito real no siente miedo un inambú adornado siente miedo un grillo de visera no siente miedo un raad (o pez gato eléctrico) siente miedo una migala no siente miedo un sapo partero siente miedo un opilión cavernícola no siente miedo una focha cornuda de Bonaparte siente miedo un centollo no siente miedo un galápago leproso siente miedo un ciervo volador no siente miedo una surucucú siente miedo un cangrejo bayoneta no siente miedo un hidrofaisán siente miedo una libélula de cuatro manchas no siente miedo una chunga (o chuña) siente miedo un escopetero no siente miedo un conejillo fajado siente miedo un caballito del diablo no siente miedo un sisón siente miedo una comátula (o lirio del mar) no siente miedo una tararira siente miedo un sastre no siente miedo un carpincho siente miedo un mejillón rubio no siente miedo
1.4
el damán etíope siente miedo el guante de mar no siente miedo la vaca loca (encefalopatía espongiforme) siente miedo el pólipo no siente miedo el oápiti siente miedo el gran avispón no siente miedo el urogallo siente miedo el agriolimax (o babosa de los árboles) no siente miedo la liebre variable siente miedo el espectro diabólico no siente miedo el alionín siente miedo la notonecta no siente miedo el ucumarí (u oso de anteojos) siente miedo la ranatra no siente miedo la tembladora ocelada siente miedo la filoxera de la vid no siente miedo el lepidosirena siente miedo el quelmes del abeto rojo no siente miedo el clamidosaurio de King siente miedo el piojo del elefante de la India no siente miedo la musaraña de cola cuadrada siente miedo la mosca tsé-tsé no siente miedo el martinete siente miedo la limonera anaranjada no siente miedo el rayador siente miedo la chupaleche no siente miedo el taclobo siente miedo la urania de Madagascar no siente miedo la yarará amarilla siente miedo la gamba gabacha del Levante no siente miedo el unau siente miedo la abigarrada del olmo no siente miedo el gura (o paloma coronada Reina Victoria) siente miedo la isabelina no siente miedo el tatú siente miedo el emperador hércules no siente miedo el torillo (o codorniz botón listada) siente miedo la duela del hígado no siente miedo la moscareta de garganta azul siente miedo el cinturón de Venus no siente miedo el degollado siente miedo la medusa de Obelia no siente miedo el lagarto sin patas de Gerónimo siente miedo la naranja de mar no siente miedo el cálao siente miedo la librea disuasiva no siente miedo el campañol siente miedo el poligordio no siente miedo el aguzanieves siente miedo la hidractina erizada no siente miedo
Sólo quisiéramos citar con amor
Deleuze & Guattari
Así es, Milena. ¿Qué hay de su conocimiento del género humano, Milena?
Había en casa una cocinera (una mujer baja, enteca, de nariz puntiaguda y mejillas hundidas, de tez amarilla, pero con un carácter firme, decidido y dominador) que me llevaba todas las mañanas a la escuela. Vivíamos en la casa que separa el gran Ring del pequeño. Así pues, primero pasábamos por el Ring, luego por la Teingasse y después entrábamos por una especie de arcada en la Fleischmarktgasse hasta llegar al Mercado que estaba al otro lado. Hacíamos el mismo camino todas las mañanas, durante una año entero. Siempre que salíamos de la casa, la cocinera me amenazaba con contarle al maestro lo mal que me había portado. Por supuesto, yo era incapaz de portarme mal. Reconozco, sin embargo, que era testarudo, inútil, melancólico y antipático, cualidades poco recomendables para ser conocidas por el maestro. Como yo lo sabía, temía que la cocinera cumpliera sus amenazas. Pero como el camino me parecía enormemente largo (de esta apreciación infantil, ya que ningún camino es enormemente largo, iría surgiendo poco a poco mi pusilanimidad y mi lúgubre seriedad), pensaba que durante él podrían ocurrir aún muchas cosas, confiando, por lo menos hasta el Altstädter Ring, en que la cocinera, que en casa era una persona respetable, no se atrevería a hablar con el maestro, persona universalmente respetable. Como yo insinuara esto, la cocinera, con el acostumbrado laconismo que revelaban sus labios finos y enérgicos, me contestaba que sí pensaba hablar con el maestro, de manera que no debía hacerme ilusiones. Cuando ya estábamos cerca de la entrada a la Fleischmarkgasse (que todavía no tenía para mí ninguna resonancia histórica; a propósito, ¿en qué calle vivías tú cuando eras niña?), la amenaza persistía. Por si no era poco que la escuela fuera ya un lugar siniestro, la cocinera se empeñaba en ponerlo peor aún. A mis súplicas, negaba con la cabeza, y cuanto más suplicaba, más importante me parecía el motivo y mayor el peligro. Yo me paraba en la calle y le rogaba que me perdonara. Ella tiraba de mí. Yo amenazaba con vengarme diciéndoselo a mis padres, y ella se reía, todopoderosa. Yo me agarraba a las puertas de las tiendas, a los mojones de las esquinas y, tirándole del vestido, me negaba a reanudar la marcha hasta que no me perdonara; mas la mujer (para quien la situación no resultaba muy cómoda) seguía arrastrándome y asegurándome que ya tenía otra cosa más que contar al maestro. A todo esto daban las ocho en Jacobskirche. Se oía sonar la campana de la escuela. Se veía correr a los niños, y también nosotros teníamos que correr. Yo tenía miedo de llegar tarde, acosado además por la duda de si lo diría o no lo diría. La verdad es que no lo dijo nunca, pero la posibilidad siempre existía, una posibilidad que ella se encargaba de agrandar: “Ayer no dije nada, pero hoy desde luego que se lo diré”, logrando que no se disipase nunca. Y a veces – imagínatelo, Milena – la mujer se ponía a patalear, enfadada conmigo, mientras una carbonera nos miraba.
así es Milena ¿Qué hay de su conocimiento del género humano, Milena? ¿en qué calle vivías tú cuando eras niña? ya que ningún camino es enormemente largo / testarudo / inútil /melancólico / antipático así es / es así ¿de su conocimiento del género, Milena?
mi pusilanimidad y mi lúgubre seriedad / por supuesto, yo era incapaz de portarme mal / ¿qué hay Milena?
¿es así o no es así?
¿sólo los gordos pueden ser felices?
M i l e n a sí, alfombrada / leña mañana ahora rubia y verde zorzal que ante mis ojos se sonroja / germanita tetona que habla sánscrito en sueños / mamut albino en Cárpatos calientes / se me lía la voz cuando te nombro: mi lena, milagrito, moquito acatarrado de mercurio ambarcito boreal goteando amebas / tisiquilla tatuada en Thomas Mann tan austrohúngara como adicta a las artes de orinarte sobre las prestigiosas azucenas (que en tales poses no te vea el presbítero) / tócame ventosa con tus tarsos hembra del pulpo que habitas en el polo tócame ahí / prohíjame / ama manta a tu Tántalo que ante tu chorro vadeo Estigia y Hades /
Milena Milenita menstrúame en el gulasch de tu compota / haz de mí un gran menhir y desde tus alcázares derrúmbalo / tritúrame al tuntún áptera mantis oh madre mesozoica que me guías desde esa briosa España in illo témpore (Eliade, salud) hasta este popurrí de ponchos quechuas
Así es, mi Milena tintorera de muslos aceitosos surcando en tobogán los altos cielos / si no hay más Dios sin duda que tu Alá hazme entonces, al menos, un favor / a c é r c a t e (sin asesores, sin derechohabientes) acércate / reclínate un poquito y abre allí el epigastrio hasta que de tu ombligo salte el loto y del loto el revólver y del revólver la gran muralla china (chinchillas resbalando por tu piel) y de ahí un look de Dior y un tal tupé de Marlene en esos rulos que toda la loza de Ruán no alcanzaría para engastar en cuenco el tanto semen maculándote la muselina del tutú
así es, Milena almidonada / potranquita que crujes con tus patas de ceiba / no sé si en Bonampak o en la Sixtina pero antes que nacieras ya Giotto te pintó / o si no Giotto entonces Perugino o la toscana pluma de Petrarca o en el exilio en Ravena Alighieri o un Klee que no te vio pero intu yó tu frágil pantuflita madreperla mecida como panda en su bambú
tigrilla ¿te das cuenta?
si te preguntan por el género humano NO RESPONDAS / ni pío al KOMINTERN ni pío al papa
n o n a g e n a r i a dame tus arrugas tu incienso de burdel tu gripe aftosa t u t a n k a m ó n d e s n u d a adeene de nada es t u m a t e r i a
coprófaga pagada por Merlín / apostada a la salida de los videojuegos belgas vírgenes rubias secuestrabas engatusándolas con esa jerigonza del zahorí /
¿quÉ criminal hipálage, Milena te llevó a zaherir hasta el insano zamarreo a tales inocentes criaturas / eh? ¿nada dices ahora?
Cuando te quemaron fue por eso canonizada o no canonizada / fue por eso
Milenka te llamaban los verdugos / más por maledicencia que por analfabetos manumisos / o más por zanguangos que por rango que de milicianos no tenían / Milenka ¡cómo amarrada al olmo bien ardías! ora al averno el ojo ora a lo eterno / ¿orabas? no lo sé / tal vez en esa recitación tú te reías del oro y de Gardel y de los moros del cuerpo cruel que era catapulta hacia el Cielo/ una celebración de saetas cada flama / cada jirón quemado de epider mis un manto de Verónica / cada cónica uña de tus pies en grados Celsius eran salamandras
yo, Milena, ayunaba en ramadán
detentaba en cada fotón (fractal al fin de Mandelbrot) la totalidad de tu martirio / el caó tico determinismo de tu accionar tan berebere
por más que el tiempo pase, no te entiendo / mohines me hacías de gitana abanderada en ese rojo mameluco metalúrgico que te quedaba como sandalia de pescador a Cenicienta (por poner un ejemplo) mi entras ilusa salías de la universidad con un tomo de Schopenhauer en la mano / inventando a falta de otra voluntad la raquítica representación de un mundo in sano /
¡emigrar, Milenita, emigrar! pequeñita en tu troika y tan burguesa pavoneándote en Flandes del brazo de los duques / después ferrocarriles y vapores / Panamá y perdularios en siniestras tabernas contoneándote aún en tu sesentona celulitis sobre las sifilíticas rodillas de tristes viudos rubios o sajones / olías mal, Milena, y en una de esas noches un senegalés te sacó un ojo /
lo recuerdo / lo recuerdo ahora / lo re cuerdo, Milena (mi tuerta tarahumarita de la Sierra) y mientras lo recuerde no lo podré olvidar /
reina al fin para mí / torre reclinada en grises ciénagas / qué me importaban tus olores de refocilada lavandera / tus cirróticas pústulas paupérrimas / tus herpes epigástricos / tu tan con tagiosa salmonelosis incurable / bacilo mío Milena /enfermera del Mal / eras como una aguda bronquitis sobre el mundo / eras geológicas que hendidas entre tu piel yo te leía / iris en arco o Argos tu pupila / ¿la discípula pupa de la ninfa o una andina Ute Lemper de bombín?
ni Zoroastro sabría descifrarte /
¿ acaso como una vez creí eras acacia? ¿ o Alicia cual Narciso en el espejo ? ¿ o aquélla que ya sabemos de Magdala ? ¿ o tal vez Valentina Tereshkova que en el cosmos bailó como Pavlova ?
todo lo que sobre ti se diga (como Eckhart dijo de Dios) será mentira
(Lázaro)
dame de beber / pidió a la hembra el hombre de Judea hijo del Hombre / el tan saciado insatisfecho mozo de largas trenzas circuncisas / dame de beber que yo te daré el agua viva el polen de un peyote tempestuoso / la gardenia que cante / da me mu jer tu fe / créeme, mujer le dice a la de Samaria el nazareno / y ella sin ver le cree / y ELLA inseminada por el Verbo (Señor, dame esa agua, pa ra que no tenga yo sed, ni ven ga aquí a sacarla)
bebe el agua que brota en vida eterna /
ah / qué pena por el Cristo y por la gleba que el arado levanta / qué pena por el mendrugo y el verdugo por la viga y el ojo pena por el árbol y qué pena por ese esforzado leñador / qué grande pena activa la sonaja del mundo el cenzontle que silba hacia el suicida encimado en la dinamita terminal / qué fina pena asoma en cada gesto o cara o esqueleto o metatarso inútil o homúnculo onanista oligofrénico o Teresita de Ávila en claustro misionera / vean como brota la sangre en manos pías vean / réprobos el petirrojo petirrojo petirrojo (Familia túrdidos.) encaramado en el neceser de la nebulosa planetaria
ENCICL. Las nebulosas difusas están formadas, sobre todo, por hidrógeno neutro por lo que reciben el nombre de regiones H I. Se manifiestan básicamente por una emisión intensa de radiación radioeléctrica de 21 cm de longitud de onda. En la cercanía de las estrellas de alta temperatura, fuentes poderosas de radiación ultravioleta, la excitación del gas interestelar genera las nebulosas brillantes, constituidas sobre todo por hidrógeno ionizado, de ahí llamadas regiones H II. La formación de nuevas estrellas, que se produce durante centenares de años luz, tiene lugar en el seno de nebulosas complejas y densas, llamadas nubes moleculares ya que contienen numerosas moléculas (y no sólo átomos o iones). Por el contrario, algunas nebulosas se asocian con el estadio final de la evolución estelar; es el caso de las nebulosas planetarias (así llamadas debido a que su aspecto, cuando se las observa con instrumentos pequeños, recuerda al de los planetas), envolturas gaseosas esféricas expulsadas por estrellas que se han vuelto inestables y se diluyen progresivamente en el espacio, y el de los restos de supernovas, envolturas expulsadas en el momento de producirse la explosión cataclísmica de estrellas masivas. Por último, las nebulosas oscuras están compuestas básicamente por polvo, que absorbe la luz de los astros situados atrás, y destacan como sombras chinescas sobre el fondo estrellado del cielo.
vean / síel dedo en el dintel de los nenúfares nebulizados residuos de las supernovas en la expansión del querubín alógeno / vean / insensatos ausculten con los picos de los tarsos escarben bajo el riel hasta que el helio chille / hasta que el tableteo del tambor invente abecedario
H A S T A
que el azafrán de los filósofos trasude su amarillo en la verdad // ¿la VERDAD? : el jilguero / la leche antitetánica que emana de las tetitas tibias de esos pájaros / eso
ES la VERDAD
:
(oropéndola hembra; herrerillo común; grajilla; gaviota rei dora; gallo lira; curruca mosquitera; cuco gris; cernícalo; alondra; albatros aullador; vencejo; tarabilla; supunoma; somormujo; pinzón real; pico picapinos; mirlo; martinete; marabú; lagópodo; ibis sagrado; hoacín; harpía; halcón peregrino; guácharo; grulla común; guacamayo (voz arauca); golondrina común y sus crías; gaviota cocinera; frailecillo; focha; estornino; EMÚ (incapaz de volar); eíder macho ; cotorra; cormorán grande; cigüeña blanca o común; charrán; cálao; cacatúa de cresta amarilla; bengalí de la India; becada; aboceta; ave lira; arrendajo; añuma; ánade; aguzanieves; zopilote (náhuatl tzopílotl, de tzotl, inmun dicia, y piloa, col gar) ;
vean neandertales esa verdad en las alturas que ni Zaratustra imaginó / vean bosquimanos ansiosos / seniles tragafuegos de velorio / abovedados tíos del vermú vean (qué pena si no ven) la sillita del santo acuclillado en el bejuco barajando a base de muñón la tanta nada /
( Y NO HAY DOLOR AHÍ )
ENTRE TANTO ÁTOMO VELOZ NADA un NO SER BRACEA en el Sentido que se ESCAPASE INFILTRA COMO Lázaro en la D e s c o m p o s i c i ó n / y la Resurrección de la MATERIA
(no hay dolor)
hay curvilíneo aire que al tan aletargado ase y despierta /sacú deme / dice / el facineroso vendaje tumefacto / el ta citurno marcapaso hacia esos Hades de saltimbanquis Borgias y de Césares / restitúyeme a la sal de aquel (Atacama entre otros) fértil páramo que / sobre la NADA quiero / promontorio, pasiflora en la sangre o balalaica entre el pulgar y el índice del pie /
QUIERO
(LE DICE Lázaro AL Sin NOMBRE) / (en cuanto anda el putrefacto Quiere) / posee y es claro que posee / la automotriz MIRADA eL Tacto sobre el Cactus que lo Hiere / la resur gente ROSA EN LAS NARINAS AHORA restaurada
QUIERO
(ESO ES LO QUE SE LE OYE EN CADA PASO) / quiere abrazar la carne de su estirpe / engendrar / en gendrar -COMO un poseso- Hijos / co pular con los peces más profundos sobre los ALTOS ANDES de los CÓNDORES / Lázaro es un Ícaro feliz / un abrasivo sedoso de la vida / un lelo asalariado de la GRACIA / UN querendón involuntario que postvive raquítico entre las hortalizas de Judea /
QUIERO
repite hasta la remuerte farisea el ven dado insepulto y todos somos, en ese levantarse en ese andar, presuntos Lázaros / ( porque QUERER ES DOLER )
*Debido a la naturaleza del poema, hemos intentado respetar lo mejor posible la idea gráfica del autor, sin embargo no lo hemos podido representar en su totalidad, aquí se presenta sólo un fragmento de la obra.
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