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Los que sienten miedo y los que no sienten miedo Imprimir E-Mail
por Víctor Sosa   
01 / 2008

Víctor Sosa (Uruguay, 1956) es poeta, ensayista, crítico de arte, de literatura, y pintor.
Tiene publicados los libros Sujeto Omitido (poesía, edición de autor, 1983), Sunyata (poesía, Praxis, 1992), Gerundio (Margen de Poesía, UAM, 1996), La flecha y el bumerang (ensayo, Aldus, 1997), El Oriente en la poética de Octavio Paz (ensayo, Secretaría de Cultura de Puebla, 2000), Decir es Abisinia (poesía, Universidad Iberoamericana, 2001), El impulso, inflexiones sobre la creación (Praxis, 2001),
Derivas del arte contemporáneo en México (ensayos, Praxis, 2003), Los animales furiosos (poesía, Aldus, 2003), Mansión Mabuse (poesía tsé-tsé, 2004), La saga del Sordo (poesía, Praxis, 2006), Sunyata & outros poemas (poesía, Lumme, Sao Paulo, 2006, edición bilingüe).
 
Está incluido en la antología Jardim de camaleoes, a poesía neobarroca na América Latina (Iluminuras, Sao Paulo, Brasil, 2004). 

Colaboró como crítico en la revista Vuelta, en el suplemento cultural de La Jornada y mantuvo la columna Rostros & rastros del siglo XX en el diario Milenio.
Forma parte del consejo editorial de la revista brasileña et cétera y de la revista electrónica zunái.
 
Recibió el Premio Nacional Luis Cardoza y Aragón para Crítica de Arte, 1998 y el Premio Nacional de Poesía Pancho Nácar, 2000.
Es profesor de Literatura y Arte en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad La Salle de la Ciudad de México.

 

 

 

LOS QUE SIENTEN MIEDO Y LOS QUE NO SIENTEN MIEDO

(un estudio sobre el verdadero comportamiento de los animales)

 

1.1

 

una rata siente miedo una cucaracha no siente miedo

un búho siente miedo una escolopendra no siente miedo

un canguro siente miedo una mariquita (o cochinilla de san Antón) no siente miedo

una abubilla siente miedo un caracol no siente miedo

un dromedario siente miedo un abejorro no siente miedo

un mono araña siente miedo una salamandra no siente miedo

una langosta siente miedo un nautilo no siente miedo

un impala siente miedo un erizo de hondura no siente miedo

un tordo (o zorzal) siente miedo un espirógrafo (o palmerita) no siente miedo

una ranita ladradora (o ranita arbórea de Georgia) siente miedo un coral no siente miedo

un avestruz siente miedo una anémona dalia no siente miedo

una víbora de Gabón siente miedo un paramecio no siente miedo

un hipopótamo siente miedo un escarabajo molinero no siente miedo 

un perrillo de las praderas siente miedo un comején (o termes) no siente miedo

un chajá de cuello negro siente miedo una ladilla no siente miedo

un martín pescador (del Congo) siente miedo una hormiga-león no siente miedo

un sapo cornudo siente miedo una gorgonia (o abanico de mar) no siente miedo

un lince ártico siente miedo un bogavante no siente miedo

un capibara siente miedo una pulga de agua no siente miedo

un topillo rojo siente miedo una mantis religiosa no siente miedo

un koala siente miedo una crisopa adulta no siente miedo

una gamuza de los Alpes siente miedo un zapatero no siente miedo

una cabra blanca de las Montañas Rocosas siente miedo un cohombro no siente miedo

un emú siente miedo un cangrejo ermitaño no siente miedo

un pájaro bobo de Adelia siente miedo una tenia (o solitaria inerme) no siente miedo

 

1.2

 

la sardina siente miedo la bellota de mar no siente miedo

el laúd (o tortuga marina de dorso de cuero) siente miedo el piojo no siente miedo

el oso tibetano siente miedo la silfa de tórax rojo no siente miedo

la garza cangrejera siente miedo el saltamontes listado no siente miedo

el crótalo atroz siente miedo la agachadiza real no siente miedo

el cocodrilo de Siam siente miedo la sanguijuela marina verrugosa no siente miedo

el pangolín rabilargo siente miedo la cintia no siente miedo

el sifaca de diadema siente miedo la ostra perlera no siente miedo

el mococo (o maki de cola anillada) siente miedo la eunice gigante no siente miedo

el tití siente miedo el gorgojo no siente miedo

el gibón de patillas blancas siente miedo la babosa no siente miedo

el cachalote siente miedo el anquilostoma de los mineros no siente miedo

la daboia o víbora de Russell siente miedo la esna (o caballito de acero) no siente miedo

el gallo (o pez de san Pedro) siente miedo el arador de la sarna no siente miedo

el monstruo de Gila siente miedo el insecto-palo de Tonkin no siente miedo

la musola dentuda siente miedo el mosquito de trompetilla no siente miedo

la foca común (o becerro marino) siente miedo la hidra de agua dulce no siente miedo

el holocentro espinoso siente miedo el escorpión filósofo no siente miedo

la cacatúa de moño amarillo siente miedo la vorticela no siente miedo

el megalaima de pecho carmesí siente miedo la quisquilla no siente miedo

el lirón enano siente miedo el belostoma grande no siente miedo

el aye-aye siente miedo la emperatriz del paraíso no siente miedo

el potto siente miedo la sagita no siente miedo

el anubis siente miedo el alacrán cebollero no siente miedo

la salangana siente miedo la escolopendra no siente miedo

 

1.3

 

un hoco de cabeza rizada siente miedo una salpa democrática no siente miedo

un camaleón de hocico de tenedor siente miedo un esporozoario no siente miedo

una curruca zarcera siente miedo una copa de Neptuno no siente miedo

una boa arco iris siente miedo un samolice no siente miedo

un sollo narigudo siente miedo una escupiña grabada no siente miedo

un chanchete siente miedo una sanguijuela del torpedo no siente miedo

una cigüeña episcopal siente miedo un cardador no siente miedo

una garduña siente miedo una solitaria del equinococo no siente miedo

una gineta de Nubia siente miedo una terebela de roca no siente miedo

una babirusa siente miedo una esfinge de la calavera no siente miedo

una tonina siente miedo un podalirio no siente miedo

un lagarto árabe de cabeza de sapo siente miedo una chinche no siente miedo

un mocasín de agua siente miedo un zarapito real no siente miedo

un inambú adornado siente miedo un grillo de visera no siente miedo

un raad (o pez gato eléctrico) siente miedo una migala no siente miedo

un sapo partero siente miedo un opilión cavernícola no siente miedo

una focha cornuda de Bonaparte siente miedo un centollo no siente miedo

un galápago leproso siente miedo un ciervo volador no siente miedo 

una surucucú siente miedo un cangrejo bayoneta no siente miedo

un hidrofaisán siente miedo una libélula de cuatro manchas no siente miedo

una chunga (o chuña) siente miedo un escopetero no siente miedo

un conejillo fajado siente miedo un caballito del diablo no siente miedo

un sisón siente miedo una comátula (o lirio del mar) no siente miedo

una tararira siente miedo un sastre no siente miedo

un carpincho siente miedo un mejillón rubio no siente miedo

 

1.4

 

el damán etíope siente miedo el guante de mar no siente miedo

la vaca loca (encefalopatía espongiforme) siente miedo el pólipo no siente miedo

el oápiti siente miedo el gran avispón no siente miedo    

el urogallo siente miedo el agriolimax (o babosa de los árboles) no siente miedo

la liebre variable siente miedo el espectro diabólico no siente miedo

el alionín siente miedo la notonecta no siente miedo

el ucumarí (u oso de anteojos) siente miedo la ranatra no siente miedo

la tembladora ocelada siente miedo la filoxera de la vid no siente miedo

el lepidosirena siente miedo el quelmes del abeto rojo no siente miedo

el clamidosaurio de King siente miedo el piojo del elefante de la India no siente miedo

la musaraña de cola cuadrada siente miedo la mosca tsé-tsé no siente miedo

el martinete siente miedo la limonera anaranjada no siente miedo

el rayador siente miedo la chupaleche no siente miedo

el taclobo siente miedo la urania de Madagascar no siente miedo

la yarará amarilla siente miedo la gamba gabacha del Levante no siente miedo

el unau siente miedo la abigarrada del olmo no siente miedo  

el gura (o paloma coronada Reina Victoria) siente miedo la isabelina no siente miedo

el tatú siente miedo el emperador hércules no siente miedo

el torillo (o codorniz botón listada) siente miedo la duela del hígado no siente miedo

la moscareta de garganta azul siente miedo el cinturón de Venus no siente miedo 

el degollado siente miedo la medusa de Obelia no siente miedo

el lagarto sin patas de Gerónimo siente miedo la naranja de mar no siente miedo 

el cálao siente miedo la librea disuasiva no siente miedo

el campañol siente miedo el poligordio no siente miedo

el aguzanieves siente miedo la hidractina erizada no siente miedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo quisiéramos citar con amor

 

Deleuze & Guattari

 

 

 

Así es, Milena. ¿Qué hay de su conocimiento del género humano, Milena?

 

Había en casa una cocinera (una mujer baja, enteca, de nariz puntiaguda y mejillas hundidas, de tez amarilla, pero con un carácter firme, decidido y dominador) que me llevaba todas las mañanas a la escuela. Vivíamos en la casa que separa el gran Ring del pequeño. Así pues, primero pasábamos por el Ring,  luego por la Teingasse y después entrábamos por una especie de arcada en la Fleischmarktgasse hasta llegar al Mercado que estaba al otro lado. Hacíamos el mismo camino todas las mañanas, durante una año entero. Siempre que salíamos de la casa, la cocinera me amenazaba con contarle al maestro lo mal que me había portado. Por supuesto, yo era incapaz de portarme mal. Reconozco, sin embargo, que era testarudo, inútil, melancólico y antipático, cualidades poco recomendables para ser conocidas por el maestro. Como yo lo sabía, temía que la cocinera cumpliera sus amenazas. Pero como el camino me parecía enormemente largo (de esta apreciación infantil, ya que ningún camino es enormemente largo, iría surgiendo poco a poco mi pusilanimidad y mi lúgubre seriedad), pensaba que durante él podrían ocurrir aún muchas cosas, confiando, por lo menos hasta el Altstädter Ring, en que la cocinera, que en casa era una persona respetable, no se atrevería a hablar con el maestro, persona universalmente respetable. Como yo insinuara esto, la cocinera, con el acostumbrado laconismo que revelaban sus labios finos y enérgicos, me contestaba que sí pensaba hablar con el maestro, de manera que no debía hacerme ilusiones. Cuando ya estábamos cerca de la entrada a la Fleischmarkgasse (que todavía no tenía para mí ninguna resonancia histórica; a propósito, ¿en qué calle vivías tú cuando eras niña?), la amenaza persistía. Por si no era poco que la escuela fuera ya un lugar siniestro, la cocinera se empeñaba en ponerlo peor aún. A mis súplicas, negaba con la cabeza, y cuanto más suplicaba, más importante me parecía el motivo y mayor el peligro. Yo me paraba en la calle y le rogaba que me perdonara. Ella tiraba de mí. Yo amenazaba con vengarme diciéndoselo a mis padres, y ella se reía, todopoderosa. Yo me agarraba a las puertas de las tiendas, a los mojones de las esquinas y, tirándole del vestido, me negaba a reanudar la marcha hasta que no me perdonara; mas la mujer (para quien la situación no resultaba muy cómoda) seguía arrastrándome y asegurándome que ya tenía otra cosa más que contar al maestro. A todo esto daban las ocho en Jacobskirche. Se oía sonar la campana de la escuela. Se veía correr a los niños, y también nosotros teníamos que correr. Yo tenía miedo de llegar tarde, acosado además por la duda de si lo diría o no lo diría. La verdad es que no lo dijo nunca, pero la posibilidad siempre existía, una posibilidad que ella se encargaba de agrandar: “Ayer no dije nada, pero hoy desde luego que se lo diré”, logrando que no se disipase nunca. Y a veces – imagínatelo, Milena – la mujer se ponía a patalear, enfadada conmigo, mientras una carbonera nos miraba.        

 

 

 

 

 

así es

Milena   

¿Qué hay de su conocimiento del género humano,

Milena?  

¿en qué calle vivías tú cuando eras niña?

ya que ningún camino es enormemente largo

/ testarudo / inútil /melancólico / antipático

así es / es así

¿de su conocimiento del género,

Milena?  

 

mi pusilanimidad y mi lúgubre seriedad / por

supuesto, yo era incapaz de portarme mal /

¿qué hay

Milena?

  

¿es así o no es así?

 

¿sólo los gordos pueden ser felices?

 

 

M i l e n a

sí, alfombrada /

leña mañana ahora rubia y verde

zorzal que ante mis ojos se sonroja /

 germanita tetona que habla sánscrito en sueños

/ mamut albino en Cárpatos calientes

/ se me lía la voz cuando te nombro: mi

lena, milagrito, moquito acatarrado de mercurio

ambarcito boreal goteando amebas /

tisiquilla tatuada en Thomas Mann

tan austrohúngara como adicta a las artes

de orinarte sobre las prestigiosas azucenas

(que en tales poses no te vea el presbítero)

/

tócame ventosa con tus tarsos

hembra del pulpo que habitas en el polo

tócame ahí / prohíjame / ama

manta a tu Tántalo que

ante tu chorro vadeo Estigia y Hades /

 

Milena

Milenita

menstrúame en el gulasch de tu compota / haz de

mí un gran menhir y desde tus alcázares derrúmbalo  

/ tritúrame al tuntún áptera mantis

oh madre mesozoica que me guías

desde esa briosa  España

in illo témpore

 (Eliade, salud)

hasta este popurrí de ponchos quechuas

 

Así es, mi Milena

tintorera de muslos aceitosos

surcando en tobogán los altos cielos

/ si no hay más Dios sin duda que tu Alá

hazme entonces, al menos, un favor /

a c é r c a t e

 (sin asesores, sin derechohabientes)

acércate / reclínate un poquito

y abre allí el epigastrio hasta

que de tu ombligo salte el loto

y del loto el revólver y del

revólver la gran muralla china

(chinchillas resbalando por tu piel)

y de ahí un look de Dior y un tal

tupé de Marlene en esos rulos

    que toda la loza de Ruán no alcanzaría

para engastar en cuenco el tanto semen

maculándote la muselina del tutú

 

así es, Milena almidonada /

potranquita que crujes con tus patas de ceiba /

no sé si en Bonampak o en la Sixtina

pero antes que nacieras ya Giotto te pintó /

o si no Giotto entonces Perugino

o la toscana pluma de Petrarca

o en el exilio en Ravena Alighieri

o un Klee que no te vio pero intu

yó tu frágil pantuflita madreperla

mecida como panda en su bambú

 

tigrilla

¿te das cuenta?

 

si te preguntan por el género humano

NO RESPONDAS /

ni pío al

 KOMINTERN

ni pío al

papa

 

n o n a g e n a r i a

dame    tus    arrugas

tu incienso de burdel

tu      gripe      aftosa

t u t a n k a m ó n 

d  e  s  n  u  d  a

adeene de nada es

t u  m a t e r i a

 

 

coprófaga pagada por Merlín /

apostada a la salida de los videojuegos

belgas vírgenes rubias secuestrabas

engatusándolas con esa jerigonza del zahorí /

 

¿quÉ criminal hipálage, Milena

te llevó a zaherir hasta el insano

zamarreo a tales inocentes criaturas 

/ eh? ¿nada

dices ahora?

 

Cuando te quemaron fue por eso

canonizada o no canonizada /

fue por eso

 

Milenka

 te llamaban los verdugos /

más por maledicencia que por analfabetos manumisos

/ o más por zanguangos que por rango

que de milicianos no tenían /

Milenka

¡cómo amarrada al olmo bien ardías!

ora al averno el ojo ora a lo eterno

/ ¿orabas?

no lo sé /

tal vez en esa recitación tú te reías

del oro y de Gardel y de los moros

del cuerpo cruel que era

catapulta

hacia el Cielo/

una celebración de

saetas cada flama / cada

jirón quemado de epider

mis un manto de Verónica

/ cada cónica uña de tus pies

en grados Celsius eran salamandras

  

yo, Milena, ayunaba en ramadán

 

detentaba en cada fotón (fractal

al fin de Mandelbrot) la totalidad

de tu martirio / el caó

tico determinismo de tu accionar tan berebere

 

por más que el tiempo pase, no te entiendo

/ mohines me hacías de gitana

abanderada en ese rojo mameluco metalúrgico

que te quedaba como sandalia de pescador

a Cenicienta (por poner un ejemplo) mi  

entras ilusa salías de la universidad

 con un tomo de Schopenhauer

en la mano / inventando a falta

de otra voluntad la raquítica

representación de un

mundo in

sano /

 

 

 

¡emigrar, Milenita, emigrar!

pequeñita en tu troika y tan burguesa

 pavoneándote en Flandes del brazo de los duques

/ después

ferrocarriles y vapores /

Panamá y perdularios en siniestras tabernas

contoneándote aún en tu sesentona celulitis sobre las

sifilíticas rodillas de tristes viudos rubios o sajones /

olías mal, Milena, y en una de esas noches

un senegalés te sacó un ojo /

 

lo recuerdo / lo recuerdo ahora / lo re

cuerdo, Milena (mi tuerta tarahumarita de la Sierra)

y mientras lo recuerde no lo podré olvidar /

 

 reina al fin para mí /

 torre reclinada en grises ciénagas /

qué me importaban tus olores de refocilada lavandera /

tus cirróticas pústulas paupérrimas / tus

herpes epigástricos / tu tan con

 tagiosa salmonelosis incurable /

bacilo mío Milena /enfermera del Mal /

eras como una aguda bronquitis sobre el mundo

/ eras geológicas que hendidas entre tu piel yo

te leía / iris en arco o Argos tu pupila

/ ¿la discípula pupa de la ninfa

o una andina Ute Lemper de bombín?

 

ni Zoroastro sabría descifrarte /

 

¿ acaso como una vez creí eras acacia?

¿ o Alicia cual Narciso en el espejo ? 

¿ o aquélla que ya sabemos de Magdala ?

¿ o tal vez Valentina Tereshkova

que en el cosmos bailó como Pavlova ?

 

todo lo que sobre ti se diga  (como

Eckhart dijo de Dios) será mentira

 

 

 


 

 

 

 

 

(Lázaro)

 

dame de beber / pidió a la hembra

el hombre de Judea hijo del Hombre /

el tan saciado insatisfecho mozo

de largas trenzas circuncisas /

dame de beber que yo te daré el agua viva

el polen de un peyote tempestuoso /

la gardenia que cante / da

me mu

jer tu

fe

/ créeme, mujer

le dice a la de Samaria el nazareno

/ y ella sin ver le cree /

y ELLA inseminada por el

Verbo (Señor, dame esa agua, pa

ra que no tenga yo sed, ni ven

ga aquí a sacarla)

 

bebe el agua que brota en vida eterna /

 

 ah / qué pena

por el Cristo y por la gleba

que el arado levanta / qué

pena

por el mendrugo y el verdugo

por la viga y el ojo

pena por el árbol y qué

pena

por ese esforzado leñador / qué

grande pena

activa la sonaja del mundo

el cenzontle que silba hacia el suicida

encimado en la dinamita terminal /

qué fina pena asoma

en cada gesto o cara o esqueleto

o metatarso inútil o

homúnculo onanista oligofrénico

o

Teresita de Ávila en claustro misionera /

vean

como brota la sangre en manos pías

vean / réprobos

el petirrojo petirrojo petirrojo

(Familia túrdidos.)

encaramado en el neceser de la

nebulosa planetaria

 

 

ENCICL. Las nebulosas difusas están formadas, sobre todo, por hidrógeno neutro por lo que reciben el nombre de regiones H I. Se manifiestan básicamente por una emisión intensa de radiación radioeléctrica de 21 cm de longitud de onda. En la cercanía de las estrellas de alta temperatura, fuentes poderosas de radiación ultravioleta, la excitación del gas interestelar genera las nebulosas brillantes, constituidas sobre todo por hidrógeno ionizado, de ahí llamadas regiones H II. La formación de nuevas estrellas, que se produce durante centenares de años luz, tiene lugar en el seno de nebulosas complejas y densas, llamadas nubes moleculares ya que contienen numerosas moléculas (y no sólo átomos o iones). Por el contrario, algunas nebulosas se asocian con el estadio final de la evolución estelar; es el caso de las nebulosas planetarias (así llamadas debido a que su aspecto, cuando se las observa con instrumentos pequeños, recuerda al de los planetas), envolturas gaseosas esféricas expulsadas por estrellas que se han vuelto inestables y se diluyen progresivamente en el espacio, y el de los restos de supernovas, envolturas expulsadas en el momento de producirse la explosión cataclísmica de estrellas masivas. Por último, las nebulosas oscuras están compuestas básicamente por polvo, que absorbe la luz de los astros situados atrás, y destacan como sombras chinescas sobre el fondo estrellado del cielo.  

 

 

 

vean / sí

el dedo en el dintel de los nenúfares

nebulizados residuos de las supernovas

en la expansión del querubín alógeno /

vean / insensatos

ausculten

con los picos de los tarsos

    escarben bajo el riel

hasta que el helio chille / hasta

que el tableteo del tambor

invente abecedario

 

H  A  S  T  A

 

que el azafrán de los filósofos

trasude su amarillo en la verdad //

¿la VERDAD? : el jilguero /

la leche antitetánica que emana de

las tetitas tibias de esos pájaros / eso

 

ES la VERDAD

 

:

 

 

(oropéndola hembra; herrerillo común; grajilla; gaviota rei

dora; gallo lira; curruca mosquitera; cuco gris; cernícalo;

alondra; albatros aullador; vencejo; tarabilla; supunoma;

somormujo; pinzón real; pico picapinos; mirlo;

martinete; marabú; lagópodo; ibis sagrado; hoacín;

harpía; halcón peregrino; guácharo;

grulla común; guacamayo (voz arauca);

golondrina común y sus crías; gaviota

cocinera; frailecillo; focha; estornino;

EMÚ (incapaz de volar); eíder macho

; cotorra; cormorán grande;

cigüeña blanca o común;

charrán; cálao; cacatúa de cresta

amarilla; bengalí de la India;

becada; aboceta; ave lira;

arrendajo; añuma; ánade;

aguzanieves;

zopilote

(náhuatl tzopílotl,

 de tzotl, inmun

dicia, y piloa,

col

gar)

;

 

 

 

 

 

 

 

 

vean neandertales esa verdad en

las alturas que ni Zaratustra imaginó /

vean

bosquimanos ansiosos / seniles tragafuegos

de velorio / abovedados tíos del vermú

vean  

(qué pena si no ven)

la sillita del santo acuclillado en el bejuco

barajando a base de muñón la tanta nada /

 

( Y NO HAY DOLOR AHÍ )

 

ENTRE TANTO ÁTOMO VELOZ NADA un NO SER

BRACEA en el Sentido que se ESCAPA

SE INFILTRA COMO Lázaro en la

D e s c o m p o s i c i ó n / y

la Resurrección de la MATERIA

 

(no hay dolor)

 

hay curvilíneo aire que al tan aletargado

ase y despierta /sacú

deme / dice / el facineroso

vendaje tumefacto / el ta

citurno marcapaso hacia esos Hades

de saltimbanquis Borgias y de Césares /

restitúyeme a la sal de aquel (Atacama

entre otros) fértil páramo que / sobre la NADA

quiero / promontorio, pasiflora

en la sangre o balalaica entre el pulgar y el

índice del pie /

 

QUIERO

 

(LE DICE Lázaro AL Sin NOMBRE) /

(en cuanto anda el putrefacto Quiere) / posee

 y es claro que posee / la automotriz MIRADA

eL Tacto sobre el Cactus que lo Hiere / la resur

gente ROSA EN LAS NARINAS AHORA restaurada

 

QUIERO

 

(ESO ES LO QUE SE LE OYE EN CADA PASO)

/ quiere abrazar la carne de su estirpe / engendrar / en

gendrar -COMO un poseso- Hijos / co

pular con los peces más profundos sobre los

ALTOS ANDES de los CÓNDORES /

Lázaro es un Ícaro feliz

   /  un abrasivo sedoso de la vida /

un lelo asalariado de la GRACIA / UN

querendón involuntario que postvive

raquítico entre las hortalizas de Judea /

 

QUIERO

 

repite hasta la remuerte farisea el ven

dado

insepulto

y todos somos, en ese levantarse en

ese andar, presuntos Lázaros /

 ( porque QUERER ES DOLER )

 

*Debido a la naturaleza del poema, hemos intentado respetar lo mejor posible la idea gráfica del autor, sin embargo no lo hemos podido representar en su totalidad, aquí se presenta sólo un fragmento de la obra. 

 

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  Comentarios (2)
el que corresponda
Escrito por Fabian, el 31-01-2008 20:59
aparte de lo afortunado y no de lo afortundamante, pienso creo que ningun poema es malo ni bueno sin embargo para mi existen gustos y el antonimo de este, al primer poema yo no le dedicaria ni la palabra gusto, disculpen mi atrevimiento pero es un recuento de animales e insectos en los que simplemente autoritariamente se impoene la accion de...H tiene miedo pero W no...es casi lo mismo, creo o quiero entender el echo de querer mostrar el amplio conocimiento de seres vivos insectos animales y demás (o quizas el demostrar lo util que fue la enciclopedia que compro o encontro en algun rincón; "Lazaro" me gusta el estilo me gusta en este y otros el echo de mostrar imagenes consecutivas pero cortadas poco a poco asi lo siento yo en fin, creo que es algo explotable...esta fue mi sincera y humilde opinion.
Escrito por ZebraZurda, el 24-01-2008 10:16
Afortunadamente
 
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