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Hace unos meses se estrenó la segunda temporada de La chica FX. ¿Qué diablos es La chica FX se preguntarán ustedes? Pues bien, vayamos por partes. FX es el nuevo canal de Fox Latinoamérica dedicado exclusivamente al público masculino, una especie de revista PLAYBOY llevada al formato televisivo, o sea mucho culo, mucha teta, mucho sexo y poca neurona. A veces, lo que funciona en un formato fracasa rotundamente al trasladarse a otro, y creo, estamos ante uno de esos casos. No me refiero específicamente al canal en sí, que no me resulta tan banal después de todo, sino al programa estrella de su grilla, el mencionado Chica FX. ¿De qué va la cosa? Pues es una especie de concurso (¿?) donde varias niñas hermosas de diferentes países latinoamericanos se desviven por agradar y lograr los favores de un grupo de jurados descerebrados, hombres todos, que las someten a toda clase de pruebas insípidas y sin sentido: disfrazarse de mucamas o enfermeras, entregarse a luchas de barro, mojarse las camisetas, toquetearse unas con otras y demás despropósitos, todo ante la mirada absorta de estos tipos que las observan como si se tratara de ganado o de muñecas inflables en oferta. ¿Esa es la forma en que se trata a una mujer? ¿Esa es la manera de honrar algo tan hermoso y complejo como lo es la sexualidad femenina? La respuesta es no, un no rotundo. En La chica FX no se busca exaltar a la mujer como un ser sexual, sino cosificarla, degradarla y bajarla al nivel de los hombres que consumen el programa. Y las concursantes parecen aceptar gustosas las reglas del juego. En la primera temporada, vista a principios de 2007, un grupete de 3 o 4 tipos impresentables se sentaban en sendas silletas plegables en el patio de una gran mansión y observaban con cara de bobos como las chicas, semidesnudas, chapoteaban en agua jabonosa mientras lavaban una camioneta. ¿Tópico predilecto de las fantasías masculinas? Puede ser, pero la ordinariez de la escena producía algo muy parecido a la vergüenza, propia y ajena. Y ahí estaban las chicas, en esa primera temporada, disfrazándose, embarrándose, dándose “piquitos” y contestando preguntas capciosas de los supuestos jurados, preguntas tales como ¿Qué parte del cuerpo te gusta tocar? ¿Qué te gusta que te toquen? ¿Que serías capaz de hacer para transformarte en una chica FX? Las chicas, aparentemente, eran capaces de cualquier cosa, a juzgar por lo que el programa mostraba. Solo soporté un par de emisiones, fragmentadas, de esa primera temporada. En esta segunda redoblaron la apuesta. Con una escenografía fastuosa, con el argentino Pablo Granados y el mexicano Burro Van Rankin oficiando de anfitriones, y un nuevo grupo de niñas disputándose el trono FX, el programa parece haber cambiado; pero solo superficialmente, el contenido sigue siendo el mismo. También cambiaron los jurados, ya no hay un grupete de tipos impresentables sino dos hombres y una mujer. Sí, una mujer. Uno es Daniel Datola, periodista y “autor” argentino, aunque nadie sepa a ciencia cierta autor de qué. El otro es un joven yuppie editor de una revista para hombres (H), y por último, la única chica del jurado, la ¿modelo? ¿Vedette? Evangelina Carrozo, la misma que se paseó semidesnuda frente a los presidentes levantando una pancarta de GREENPEACE en contra de la instalación de las papeleras sobre el río Uruguay. Y ahí se acaba su currículum. Por lo demás, al ver el programa, uno se encuentra frente a un show erótico de pacotilla, una supuesta competencia donde las chicas deben bailar agarradas a un caño o participar en escenas sexuales prefabricadas, y, por si esto fuera poco, soportar los chistes (malos) de Pablo y Burro, los orgullosos conductores. En una emisión del programa se emitieron videos eróticos de las concursantes. La idea era que grupos de dos chicas reprodujeran posiciones del Kama Sutra lésbico, con todo lo que eso conlleva. Los videos, con estética soft de película clase b, hay que decirlo, resultaron bastante atractivos, al menos durante los primeros minutos, pero luego se tornaron repetitivos, exasperantes. Y ahí se presenta el problema del ciclo, su falla vital. El sexo y el erotismo, explicito o no, debe desarrollarse dentro de cierto contexto argumental, debe haber una historia, personajes, situaciones, de esa manera se erige una obra erótica, un cuento, una novela, o, en el caso del medio audiovisual, una serie o una película. El poner a dos chicas a manosearse y exhibirse sin mayores motivaciones puede funcionar muy bien y resultar excitante dentro de un medio gráfico, como por ejemplo una revista, pero presentado en TV, francamente, resulta aburrido y monótono. Incluso en algo tan elemental como es una película porno los actos sexuales suceden dentro de un contexto determinado, que, aunque débil y escaso de importancia, existe, está. El poner a dos chicas en pantalla a manosearse porque sí, a la larga resulta contraproducente.
Esa es la falla de La chica FX: de tan sensual resulta monótono, de tan erótico termina por deserotizar, y el espectador amante del buen erotismo termina por aburrirse. Esa exhibición empalagosa de pechos y culos y labios y cuerpos transpirados enfundados en lencería, esa profusión de preguntitas tontas sobre sexo y juegos amorosos y técnicas amatorias terminan convirtiendo al erotismo en una parodia de si mismo, casi una mala comedia picaresca. Y eso sin considerar el inevitable toque de grosería y estupidez que aportan los conductores, los jurados de turno y el público que observa el espectáculo desde las tribunas, que gritan y aúllan al ver los culos y tetas de las participantes como si estuvieran mirando un partido de futbol. En cada nuevo programa se emite un nuevo video de las concursantes, ávidas por alzarse con el preciado título de Chica FX. Así como el Kama Sutra lésbico tuvo su justo lugar, así también el denominado sexo gourmet (¿?) cantó presente. En esta oportunidad cada una de las chicas debía elegir un ingrediente gastronómico; una eligió el hielo, otra el vino blanco, otra el vino tinto, otra el champagne, otra el chocolate, y así sucesivamente. Y otra vez los videos prefabricados, donde cada chica juguetea con el ingrediente elegido. Siempre semidesnudas, claro. Así, desfilan por la pantalla chicas embardunadas con chocolate, o tirándose vino por el cuerpo, o mojándose la entrepierna con champaña extra brut, o lamiendo hielitos con la punta de la lengua. Y todo así. La nada más absoluta. Mientras tanto, los conductores vociferan toda clase de procacidades y chanzas de la peor calaña. Por ejemplo, en una de la últimas emisiones, luego de proyectarse un video que mostraba a dos chicas en una triste parodia de escena lésbica, el jurado estrella del show, el “autor” Daniel Datola, se pone de pie al grito de “¡se me paró, se me paró!” mientras golpea su bragueta, todo ante la mirada cómplice de Granados y Van Rankin, que festejan la ocurrencia como dos amigotes borrachos. En esa misma emisión, Datola vuelve a atacar, preguntando a las protagonistas del video en cuestión si sintieron algo al acariciarse frente a una cámara, a lo que las niñas (insoportables a esta altura) responden con un falso e histérico “¡hay no!”. Risitas a granel. Lo que Datola y los productores de La chica FX no entienden es que uno de los órganos más importantes del erotismo es el cerebro, y que una escena erótica, sea lésbica o no, debe ir acompañada de cierta coherencia narrativa. Pongamos como ejemplo las series de PLAYBOY, donde los actos sexuales actuados están a la orden del día. Allí se ve lesbianismo, sexo oral, variaciones eróticas de todo tipo, pero siempre dentro del marco de una historia, de una temática, de una estética. En la pantalla chica o grande el sexo gratuito resulta inútil. Marquemos algunas diferencias: una cosa es el erotismo gráfico, las fotografías terriblemente sensuales de PLAYBOY o de cualquier magazine para caballeros, el arte contundente y repulsivo de las revistas pornográficas, y otra muy distinta es el erotismo plástico y descafeinado de un grupo de chicas que se muestran en bolas como si fueran reses en una exposición de ganadería. Así, al finalizar el programa, el espectador (al menos el de cierto nivel neuronal) se queda con una sensación amarga, como si le hubiesen estado tomando el pelo. Finalmente, como en toda competencia, una sola de las muchachas se quedará con el título de Chica FX, pero, a esta altura de las cosas, eso interesa bien poco. 
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Cometario sobre el programa Chica FX2 Escrito por Luis Badell, el 05-04-2008 19:25 He seguido su programa para ver las escojencia de la Chica FX2 y estoy desilucionado como ha sacado del concurso la modelos que realmete tienen un bonito cuerpo,son educadas ,inteligentes y otros atributos y han dejado las mas poco agraciadas y que no tienen atributos de belleza e inteligencia comparables....realmente ya no me gusta mas el programa y me parece que es una parodia de mal gusto y con un jurado parcialozado hacia Mexico y Argentina che.... |
gracias.. Escrito por emanuel, el 26-03-2008 16:11 gracias mariana, muchas gracias por opinar..un abrazo.. |
Escrito por MARIANA, el 22-03-2008 21:19 estoy totalmente de acuerdo contigo, que buena reflexión. | |