PalMal376.jpg
“MUERTE PARCIAL”, de Juan Villoro Imprimir E-Mail
por Celia Gómez Ramos   
03 / 2008

El primer cuadro muestra a una mujer y tres hombres ensangrentados, acomodados en sillas, en posiciones incómodas. Uno más, cayó con su silla al suelo; la sangre de este último, también es perceptible. Todos parecen muertos. Una voz en off dice: “El que se mueve, no sale en la foto”.

Bruno (Fernando Becerril), Ernesto Velarde (Juan Carlos Remolina), Sandra (María Inés Pintado), Roy (Ricardo Palacio Reynaud) y Samuel (Raymundo Pastor), tienen un fatal accidente de montañismo (corrige Sandra a Samuel, porque en México no hay Alpes, para hacer alpinismo). Repentinamente ya no se sabe si vivieron o murieron, porque habitan una vida que se desconoce si está en otra parte o en este mundo. Hablan como muertos. Diálogos bien hilvanados que desconciertan, en el actor que –como hace 450 años Shakespeare hizo decir a Hamlet: “subyuga su alma a su propio antojo”.

Bruno fue un famoso cronista deportivo que “envejeció en vivo”, narrando los partidos; Ernesto Velarde un político priísta ya casi acabado políticamente, ávido de “datos sucios, que limpian a quien los entrega”; Sandra…, mujer que si se suelta la cola de caballo, deja de comprender el lenguaje, porque se desconcentra, pero pone genialmente el toque erótico a la pieza teatral de 11 escenas; Roy, un joven veterinario que ha querido salir de la pobreza y de la pestilencia que considera aquélla prodiga, porque siente que huele a “trapo sucio” y Samuel, un vendedor de terrenos que no se libera de la culpa de no haber contestado el teléfono cuando le llamó su esposa para decirle que acababa de tener un accidente, en el que falleció la hija de ambos.

Sandra y Samuel mantienen un diálogo provocativo, con escenas de intimidad, que no arroja luz si se da en el infierno, en el paraíso o en la tierra, pero que llega a un punto culminante cuando Sandra le dice rudamente a Samuel, ----rompiendo sus propias barreras para entrar en comunión con él----: “Entraste en una mujer y perdiste el cielo”. El escritor juega con estas escenas al manejar magistralmente la homosexualidad íntima entre Roy y Bruno. Cada uno muestra sus miedos, sus fallas en su vida anterior…, y tampoco viven un purgatorio, o quizá sí, ese tránsito a otra vida. Algunos saldrán ilesos y otros, no lograrán atravesar el río.

…Borrar el pasado sea una tentación quizá permanente en los seres humanos, sobre todo en aquellos que tienen tiempo de pensar y que no viven al día, esa gente         que ha tenido tiempo para querer cambiar, incluso de entorno y de existencia, para aquella gente que no se perdona algunos errores, para aquella gente que quisiera revivir.

Y ya que falta medio año para los días nacionales de nuestros muertos, he aquí “Muerte Parcial”, la obra de teatro de Juan Villoro, cuya primera temporada terminó el 9 de marzo, no obstante les recomiendo la busquen próximamente, lectores malditos, porque quien no haya leído algo de Juan Villoro, lo debe hacer, y quien ya lo haya hecho, seguro compartirá conmigo el deleite de un trabajo impecable y reconocerá en esta puesta en escena, el universo del autor, en 90 minutos de expectación, ni más ni menos. Necesitamos que una editorial nos regale el guión.

Aunque resulta complejo manejar con lucidez y con soltura los distintos géneros, llámese periodísticos, literarios, Villoro muestra su talento al conocer perfectamente los tiempos y la tensión de la progresión dramática en la obra. Con diálogos agudos, inteligentes, haciendo gala de su conocimiento de la crónica deportiva, el autor es capaz de hacer ver pelotas de futbol en dos cabezas rodantes. Se apaga el televisor, después de escucharse que encontraron las cabezas de unos tipos, y Bruno narra con vehemencia, como llegar con ellas a gol.

Regina Quiñones, tuvo la genialidad de pedirle a Villoro que hiciera el guión de una obra que ella habría de dirigir. Como me dijo González Iñárritu, si una película tiene problema, la culpa siempre será del director, y aquí, transportándolo a otro medio, pero hablando de dirección, Regina eligió todo bien desde el principio.

De ocho montañistas, sólo cuatro se salvaron, ¿quién cortó la cuerda? Y de esa salvación, ¿Cuántos se dieron la oportunidad de ser otros?, pero ¿y porqué en la obra son cinco los personajes? ¿Será Asesinato, sinónimo de Artesanía?, tal vez ni en la más imaginable de las acepciones. La madeja se enreda aun más cuando Villoro nos regala su saber, respecto a la toma de decisiones políticas, su personaje –el político- no tiene desperdicio, no sólo los diálogos sino la magnífica actuación de Remolina. La regla escrita debe de respetarse, porque la regla no escrita es la del poderoso, expone su personaje.

Y, ¿qué se volvería Juan Villoro si “Muerte Parcial” le diera esa posibilidad?, probablemente, y como ya no es tiempo de ser futbolista, sería médico de conciencia.

*****

 

Escribir Comentario
Nombre:
E-mail
Título:
Comentario:



Código:* Code
Enviarme un email cuando haya nuevos comentarios en este artículo


Marcar como favorito (15) | Cite este artículo en su sitio | Views: 570

  Sea el primero en comentar el artículo
 
< Anterior   Siguiente >
Este sitio es apoyado por: