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Bariloche Imprimir E-Mail
por Celia Gómez Ramos   
03 / 2008

Bariloche
Andrés Neuman
Edit. Anagrama, 2008

 

Un hombre se da cuenta de que algo extraño le ocurre, cuando: Su compañero de trabajo, baja a recoger la basura, y él, como operador del camión, permanece al volante, y se percata que en la acera contraria, un par de hombres están robando un automóvil. Permanece silente, sin advertir a su pareja ni avisar a la policía, cuyas oficinas estaban únicamente unas cuadras adelante, aún recordando perfectamente las placas del vehículo. Ni qué hablar de comentarle después a su compañero.

Y cuando, en esa misma jornada, también esperando que su compañero termine de subir la basura al camión, ve a una jovencita transitar la calle y segundos después, un varón mayor sale a su alcance y la aborda de espaldas, haciendo que ella camine muy erguida. Primero la lleva unos pasos más para el sentido que ella caminaba, y en seguida dan media vuelta, y vuelven sobre sus pasos.

Demetrio Rota es ese hombre, aquel que desempeña el trabajo que muchos no quisieran tener, mucho menos hacer; pero sin el que cualquier ciudad sería inhabitable. Se dedica a limpiar la ciudad, es recogedor de basura, convive con “esta fémina”, una tercera parte de su día.

El Negro, un hombre robusto y bigotón, es su compañero de labor. Ellos comienzan por la madrugada y aproximadamente al medio día han terminado. Acuden diariamente por su camión, a un sitio en el que existen muchos automotores más, que se encuentran en mal estado, y se supondría deberían de reparar, pero no se hace de forma diligente, no obstante el autor destaca que en Bariloche los servicios de limpia son privados.

Mientras El Negro tiene una familia, Demetrio Rota no la tiene, aunque no la necesita, pues sostiene una relación de largo tiempo con la esposa de su compañero de trabajo. Un día, después de cinco años, El Negro le cuenta a Demetrio que su esposa le fue infiel, pues descubrió que cambiaba sábanas al día siguiente de que había puesto limpias. Demetrio no se inmuta, la mujer incluso quiere dejar a El Negro y quedarse con Demetrio, pero éste no da color, prefiere dejarla e incluso abandonarlo todo, pero ¿y qué es todo?

El Negro tiene dos trabajos durante el día, pero Demetrio goza con uno sólo. Saliendo del trabajo se va a casa, come algo, duerme toda la tarde y aproximadamente a las ocho de la noche, cada 24 horas, se encuentra observando la obscuridad del paisaje, por la ventana; y quizá más tarde, armando rompecabezas, única considerada pasión en este hombre desapegado. Otras cosas que le gustan: Tiene una curiosidad ocasional por revisar las bolsas de basura y extraer los interiores, durante la novela, el autor describe dos escenas al respecto, la de una muñeca desmembrada, con la que se conmovió, y un plato de porcelana roto por tres partes, que armó y dejó en una esquina, con el hueco pequeño del trozo faltante. O aquella de levantar diariamente a un indigente para que los acompañe a su recorrido y llevarlo a desayunar, hasta que les roba.

Con un lenguaje sencillo y dotado de imágenes certeras e ingeniosas, este libro de Andrés Neuman, Bariloche -publicado por vez primera en 1999, en la Colección Narrativas Hispánicas Anagrama y finalista del Premio Herralde. Hoy, primera edición en Compactos-, de una narración impecable, tiene la gran virtud de que el autor es como su personaje, desapegado de su escrito, sin valoraciones. Pero pongo el dedo en el punto preciso, se espera, el imaginario colectivo así lo marca, que en la vida de un basurero no pase nada, y la historia casi lo muestra así. Me habría gustado un revés para los lectores, algo que nos deslumbrara, aunque tal vez eso no era el objetivo, y sí el continuar leyendo, que por supuesto, lo hice. Es un gran narrador.

Refiriéndome a esa lejanía que sentí en Andrés Neuman respecto a su novela, un joven escritor y ya con muchos textos en su haber (Buenos Aires, Argentina, 1977), está la falta de conocimiento sobre el tema, o lo esconde muy bien. Se que la literatura y el periodismo son distintos, pero que también confluyen en innumerables ocasiones, y siento que faltó una mayor aproximación, para darle vida a los personajes. Aunque quizá, la vida de un recogedor de basura la debamos ver simplona, gris, indolente y también, porque no, aunque nos brinden un gran servicio, totalmente distante. Sea.

 

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  Comentarios (1)
Cuentas todo!!!
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-06-2008 10:55
Esto que cuentas, querida Celia, es casi todo el libro. De tu texto, un 80% es un resumen de la historia y un 20% si no es que menos, es reseña sobre el mismo. Échate un clavado a las revistas donde se reseña, Letras Libres, Replicante, el suplemento Hoja por hoja, para que veas cómo se hace, seguro que lo harás mejor la próxima vez.
 
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