Eligio Cruz, es ensayista y poeta. Toma estudios en ciencias Religiosas, Filosofía. Ha escrito dos libros ineditos: Palabras en el Nuevo aire y Bendición. No hay otra cosa que importe más que la palabra, en un mundo dónde la poesía salva; lo otro no es ignorado.
Si bien esto pudiera ser un viaje, una reconstrucción de aquél; Eligio Cruz nos lo cuenta de fin a inicio.
INTERRUPCIÓN AL VIAJE Aún reconozco, tu inmóvil lugar secreto donde el tiempo nace y escucha, el recorrer de un solamente soñar sueño ascendido a la flor.
Vuelvo a ti como un caudal precipitado aguas transparentes de mi regocijo. Vuelto a ti, a esfuerzos sobre las monedas que pisan la seguridad de la insistencia, de lo ofrecido, de lo más lejano.
Y posando el humo, que quizás sea ceniza, junto al café y las migajas arabescas exhaustivo vuelvo a fumarte dentro de mi en un largo silencio. Velozmente, la aurora ya no es, cuando la tarde a lo lejos desaparece, entusiasta tenue brillar a través de mis ojos oscuros. Y el primer momento, contado es a la señal de lo segundo, sobre el recuerdo y desmedido, sobre mi mano.
A esta ambición que aguardo en la alegría mejor sobre el amor mismo, brisa y nacimiento, sensación dónde me pertenece: sentido y ser. Esa palabra, que algo nos dice visiblemente de cuan hermosa es la cavidad expresada de tus noches serenas. Vertiente de tus sonidos cual renacer, tal un surgido arrullo de la boca del tecajete guardián del paraíso sur y ansioso del destino.
Más tal vez contra estas monedas las que miro quizás agazapado en aquella trágica verdad, un orden de cosas perfectamente lúcidas, como un significado innecesario se desvanece. El símbolo y el valor que entonces ya permanecía en ellas se elude ¿el resto? ocupante a la decisión no propuesta: no finjo, entonces vuelvo.
MÁS ALLA DE LA PALABRA
Que solo tú sabes entre tus laberintos, en la lengua de pájaro y de fuego consonante, estremecida a la par del recordado vaivén de los deseos, escritos de tú garganta. A inundaciones de tu pecho el corazón se estremece silueta de una tempestad de sombra músculo y temblor, transparente venir lejano del mundo, creciente como oleaje del lecho azur más allá de la palabra.
Dónde observas la misma sombra que pisas y me entregas, dentro en el silbido que callas. Como criatura halada, ruiseñor de ojos inmigrados; y cercano te posas ahí sobre mi cuello, lo sacrificas y lo siembras, entregando a la rama que se ha vuelto vena hacia ti, toda conflagración para tú nido de paz. A toda persecución del temor que a veces se halla; escapas, te refugias, y te aprisionas en ramajes de mi alma más allá del alma.
De hace tiempo en que bebes y te declinas a idealizarlas, forma alguna, que habiendo crecido en tú silencio las retornas nuevas, como la señal diluviana que amanece para dar brindis al sol. Lagunas entre mis huellas inundadas en las que tú reflejo permanece limpio sobre mi espina solitaria, bóveda de un cielo emergente, en el que te deslizas hacia mi mano con la poética raíz aguardada más allá de esta palabra. Más allá de la palabra que ahora llevas en tu volar de viento para entrar libremente en mi voz, confín del hombre, del destinado ser que te cuenta a solas mucho más allá de la palabra.
NOCTURNO
Emprende el vuelo que ya ha llegado a ser reconocible a la hallada caricia nocturna. Implacable como de sombra. Transformable: víctima, luego sensación del mundo, de este otro: edén hades.
Toda emoción desde la hendidura de la presencia que avanza sobre el alma, constante en la salvación. Bajo los sorbos de las aguas filtradas que te exploran.
Al encuentro del victimario. Señuelo irrumpido desde ayeres. Sobre ese inocultable fruto que cuelga desde entonces en la torcedura de tú pecho, vendido consagrado.
Y la verdad: esperanza de tu artífice temblar, que solo tú sabes, en el que pronto naces y te borras.
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BIEN! Escrito por Raisa Eunice, el 26-06-2008 22:45
oh me encanta!! muy buen estilo! | |