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Murmullos Imprimir E-Mail
por Mario Alonso López Navarro   
07 / 2008
 Mario Alonso López Navarro (Guadalupe, Nuevo León, 1959). Poeta y gestor cultural. Se formó en el taller literario de Miguel Donoso Pareja, quien desde ese momento reniega de haberle conocido. Forma parte de la generación de los Poetas silvestres, del cual es miembro destacado y único ideólogo. Trabaja en la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. Desde 2005 organiza el Festival Internacional de Poesía.

Entre sus premios literarios está el Premio Estatal de Literatura “Manuel José Othón” (1990) o el Premio Regional de Literatura de la Península de Yucatán (1999). Sus libros de poesía son: Variaciones sobre un retrato hablado (1982), Breve Luz (1989), La densidad del aire (1998), La apariencia del árbol (1999) y Murmullos (2007).

 

INSOMNIO

La noche plena

        en el tumulto de la luna

Flotando en mi sudor

        escucho

como nunca

        el llanto líquido

de algún desconocido

en la arena

de alguna

parte


Al borde del insomnio

todos los sueños se empantanan

en el dolido refugio de la esperanza

tocándonos los huesos

millas adentro

en nuestra carne

¿Despertaremos?

 

CANÍCULA


Digo, si fuera perro me preocuparía el parvo virus, el peso de los autos, de morder a los extraños. Conocer cómo se rasca uno a toda uña o lamerse sin pudor los genitales. No lavarse los dientes, jugar con las moscas. Comerlas. Bañarse bajo la lluvia, perseguir la cola. Esperarte.
Te amaría quizá. Comería de tu mano.
Pero no te sería fiel.
Eso nunca.
Perra.

***

 Allí estaba, como un templo abandonado. El jardín de juegos. Con sus cópulas siniestras, desmedidas. Bocas tragando vergas. Letras violentas, pechos enormes.
 Como si hubiera parado el día a la hora exacta, al momento del insomnio, del pecho brutal, de la vejiga, vaginas terribles.
 Algo terrible debe tener aquello que se venera. Dioses rabiosos al demandar los fluidos.
 Allí, entre la mierda, elevé los ojos. Oré.
La escatología, sublime. Había llegado a mí.

 

***

El hombre es un animal modesto. Se levanta, come, lee, corre, corta, sangra, bebe.

Ama a sus hijos y los ajenos. Ama a su mujer. Ensambla, enhebra, ensarta, envidia, suspira, engendra, engorda.

Hace sinfonías, cenizas, estatuas.

Se enternece al enfermar su gato, suda, seda, sueña.

A veces, escribe.

 

DESEO

Lo sé, he pasado por eso, lo sé, lo intuyo al verte. Moraste esta casa apenas nuestro faldón estaba recién pintando, cuando el huerto era sólo suspiro, cuando decir rabia era cosa de romanos. Lo sé porque aceleré a fondo, la vida era apenas un presentimiento. Sentí en el pecho su latido, ladrar canino, amargo llamándome a las llamas. Lo sé, lo supe entonces al ser parte de ese beso, al sentir desgarrarse la noche entre los brazos como trozos núbiles de azúcar, con ese sudor de las cosas verdaderas.
  Al final todo es principio, inútil propiamente como la nada, al final todo se enciende en un mítico universo. Casi.


MÁS DESEO

                   Los lomos del destino no saben lo que portan, parte de ello puede ser húmeda baladronada, día ciego donde contemplamos al divino Tiresias.
  Nos vamos contemplando en esa cuna que no acaba de secarse, nos vemos de frente, de lado, envejeciendo.
  Mientras pasa una caravana interminable plena del sudor de nuestros fantasmas.

 

SÁBADO

   Yo no sé tocar la oscura melena de los días, Ángeles en quemarropa los jueves de ceniza... puedo saber de un faro, la melodía mayestática del foro... el pene anguloso del primer deseo, después del upa, upa ya iremos creciendo mientras ocultamos nuestras penas, el naranjo sigue ahí pero nunca dio fruto, casi al borde del cuarto año lo cortaron a muchas mitades, algunas hicieron un barco (sé que lo sacrificaron para nunca suicidarme).
   Un libro oliendo a orines, un libro con tetas claroscuro, la tinta del infierno, una bayoneta muda, la roca, una nostalgia, Elo-uia, Elu-Elu, Elo-uia. Nadie abandona el barco antes de la caleta.

 

18:25

No puedo mentir cuando estoy todo lleno de marcas, no puedo situar en qué parte estás de mi tatuaje, sólo déjame saber si estás sola para orinarme en tu recuerdo. Ayer entre mis llagas azules encontré sentado al guardavía, me habló vagamente de mis hijos, el varón que a veces dibuja caballos con mi nombre, equinos saliendo del mar hacia ninguna parte. Las vidas que se viven a veces suelen ser las mismas. Yo no pude sembrar más allá de un limonero. Abril se hace a la marca. Guardaremos a los moros desde esos primeros momentos hasta esta parte.

 

CULPAS EN EL CUERPO RONDAN ESTAS CALAVERAS

Lares que fueron sitiados en las válvulas del paraíso, sombras como la del discreto arlequín. Besos. Reclamos de toallas para baño de todos los que han nacido. Ídolos de plata para los rellenos de hambre, pústulas, enfermedades, graderías que compartimos con el mundo.
    Sobre este sitial venero el agua que he de tomarme, los sábados impares, la moneda que flotó antes de dar la cara, la verdad de un aneurisma.
Rito macabeo era esa infancia chata donde obligaban a secarme, yo que nunca quise beber del padre ni su carne. Yo que me conducía por propia mano a mi luminoso paraíso. ¿Dónde está el verano? ¿Dónde su lomo susurrante, su lengua en mi aurícula? Mi glande de pollo busca la cédula de su tobillo. No hablo solo, soy el cadalso de unos millones de heresiarcos, el recuerdo de su degollina.
Y aún esperan que me hinque.

 

 

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  Comentarios (1)
FELICITACION
Escrito por ANGEL IVEER, el 08-08-2008 17:53
No se si los demas se quedaron impavidos y sin dar credito donde las palabras tuyas , tienen su propia vida en cada texto gracias siempre. ;) ;)
 
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