| Privilegios del confuso |
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| por Alfredo Pérez Alencart | ||||||||
| 08 / 2008 | ||||||||
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En poesía ha publicado La voluntad enhechizada (Verbum, Madrid, 2001), Madre selva (Trilce, Salamanca, 2002), Ofrendas al tercer hijo de Amparo Bidon (Sociedad de Estudios Humanísticos y Literarios, Salamanca, 2003), O feitiço da vontade (A Mar Arte, Castelo Branco, Portugal, 2004. Con traducción de António Salvado); Itinerario de los huéspedes (2005, carpeta con grabados de Miguel Elías); Pájaros bajo la piel del alma (Trilce, Salamanca, 2006, con acuarelas de Miguel Elías); Hombres trabajando (UGT Castilla y León, Valladolid, 2007). También las prosas poéticas Posesión entre luciérnagas (2002) y los libros de ensayo literario(Universidad Pontificia de Salamanca, 1997) y Paginario americano (Caracas, 1997). Hay un libro de ensayo sobre su obra: Pérez Alencart: la poética del asombro (Verbum, Madrid, 2006), del escritor Enrique Viloria Vera.
PRIVILEGIOS DEL CONFUSO
A veces confundo el mar con el amor y braceo la noche entera hasta agotar el agua de tu cuerpo.
A veces confundo el amor con las estrellas y toda la enmelada noche me embarco en singladuras increíbles por tu cosmos.
A veces confundo las estrellas con tus labios y esa noche deliciosa, bajo las primeras lavas, muerdo tu abierta boca para siempre.
A veces confundo los labios con tu cintura y a ella me agarro con felicidad tremenda hasta que resplandezca la noche complaciente.
A veces confundo la cintura con tus sentidos que velan mis armas en apogeo, y saco brillo a la envolvente noche de los cuerpos.
A veces confundo los sentidos que completan con el eco de tu voz que se enmadeja en la aurora boreal de mis ofrendas.
Tengo el privilegio de gozar de tus intimidades en medio de confusiones tan deslumbrantes.
Así estoy entre tu carne; así estoy entre tu espíritu.
LAGRIMAS DULCES DE LA TIERRA
Me digo otra vez si es puro latido lo que ahora canto, si por altas montañas voy cavando vetas de mi sangre primitiva, humedeciéndome de tristezas y puntuales marchas, mamando aires que bailan en silencio, sintiendo que el corazón se desvive por raíces de otra mocedad, de otros ojos soñolientos que también vieron hórreos cubiertos de ocaso.
La siento así de necesaria, hermosa en su dolor bajo lentas nubes. Aquí, entre maderas persistentes, me arrimo y acopio tonadas vagabundas o asombros goteando en mi génesis un día y otro mientras feliz voy sangrando.
Hondeo árboles con piedras de un río de frías aguas y me alojo en recordable poblado, igual que cuando el abuelo vivía.
Volteando el rastro, volviendo por la huella estoy.
(Montañas de Asturias)
LA CONDENA
Arrodillado al universo no hace falta que te hable cuando afuera canta un gallo y dentro chillan los demonios.
La escena que ven mis ojos no la ven quienes te juzgan. A ti me acerca una condena que amor devuelve al odio.
Maestro, mírame despacio, porque la fe no se me acaba aunque existan unos clavos que están como buscándome.
Retórname a tu eternidad sin que se gaste mi corazón. OJALÁ QUE NUNCA TE SUCEDA
A ti te tocará otra suerte cuando se aleje la bonanza y, al mirar en su vientre seco, querrás ir tras el pan de tu futuro.
Serás como el recién llegado que busca comida en la basura y debe dormir bajo los puentes mientras todo brilla por arriba.
Tú habías perdido la memoria de esa pasada ciudadanía que ataba las hambres a su cuello y el trabajo a la servidumbre.
Pasarás desmedidas privaciones para lograr empleos miserables que los jóvenes del lugar no quieren y tú harás con puntual esmero.
Todos viajamos en un mismo barco que sube y baja con la marea. Por el oro nunca te envanezcas pues bien puede faltar mañana.
Sí: ojalá que nunca te suceda.
PASADO DIGO de mí que con las lluvias crecí como las vegetaciones.
Después fui tanteando instantes, sintiendo de a pedazos, todo hondo en la reflexión.
Vi lo que existe y lo que no, y me conduje con cuidado.
El corazón se me fue ajustando al privilegio de una forma de vida.
Sin fatiga, los mitos tomaron asiento en mi imaginación.
Ningún triunfo, salvo el acreditado amor de los ancestros.
Ningún fracaso, salvo pequeñas injusticias.
Digo de mí que fui canto rodado por ríos de otra realidad.
Digo de mí que lo telúrico me imantó a los blancos cabellos de la poesía.
ADANES
IMPLACABLES fronteras para estos Adanes cuya presencia presagia penúltimos días, calendarios de fuego, dominios de cal viva.
Los custodios no oyen: idolatran becerros de oro, piedras talladas, vidrios, mansiones...
Los Adanes arrancaron sus raíces, allá lejos
(no tenían manzanas que comer)
pero de nuevo son expulsados
(esta vez sin culpas).
TODOS TENEMOS UN SUEÑO
Todos tenemos un sueño: encontrar otro cuerpo para llenar dos vacíos.
¡Oh Dios de los instintos!
PRONUNCIARÉ TU NOMBRE
TUS labios guardan la sed de todos los desiertos por donde caminaste mi éxodo hasta llamearme el cierto amor que deletrea la ley de la montaña.
Mujer infatigable durante el largo viaje, ven sobre la hora deslizante, ven oh cabellera que más extraño, ven para que escriba en ti un salmo de alabanza al arca que abre paso a caravanas de ternura.
Te llamo otra vez, hermosa mía, porque lavaré tus pies mientras perfumas mi frente en esta tienda que plantamos en patria ajena.
En mi corazón ya he grabado tu voz para recordar el viejo paraíso.
Y, como entregaste tus años a mi singladura, hoy el cielo divinamente cederá su maná para que no andemos en ayunas.
Ven, no importa la oscuridad. Sólo veré con los ojos que tienen buenas noticias de tu ser.
Por páramos, selvas y desiertos, fielmente pronunciaré tu nombre.
PREFIERO ESCRIBIR DE LO QUE RASPE MI CORAZÓN
YO nunca había escrito nada del trabajo enjaulante que clava sus agujas en la espalda de los que cada fin de semana tienen el cuerpo oreando sus ayes.
¿Es que nada debería decir del trabajo que hipa subterfugios para hacer trata de blancos o negros? ¿Es que debo callar como la mayoría que cree bonito su feo silencio? ¿Es que el vivir mansamente, con la boca desdentada, nos hace caer en la indolencia?
¿Tanto se ha acomodado la gente que todo son remilgos a la hora de anotar lo que avergüenza o sobresalta?
¡Ay con la embriaguez de la bonanza y con las rimas de salón políticamente correctas!
Prefiero escribir de lo que raspe mi corazón.
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