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Los Dilemas de la edición: Axial Imprimir E-Mail
por Javier Moro   
10 / 2008
Desde hace unos años la industria editorial mexicana se ha visto invadida por una ola de proyectos editoriales de diversa índole, en su mayoría dirigidos por jóvenes y entusiastas editores, que han apostado por una renovación de la literatura mexicana.

Sexto Piso, Almadía, Tumbona, El Billar de Lucrecia, son solo un ejemplo de estas editoriales, que han llegado a vigorizar con su esfuerzo, una industria editorial mexicana que se había visto dominada por las grandes empresas trasnacionales. Con el nacimiento y consolidación de estas nuevas  editoriales mexicanas, cabe esperar que los grandes monstruos tengan por fin una competencia, que además sirva para enriquecer la oferta editorial y que permita, además, la consolidación de una nueva generación de escritores nacidos en nuestro país.

A ese grupo de editoriales mexicanas de reciente creación, hoy se suma la editorial Axial, nacida en la ciudad de México. Axial a diferencia de muchas de las otras empresas editoriales jóvenes, nace apoyada por una de las empresas de distribución más importante del país. Un plus que puede o no, ser beneficioso para esta nueva editorial.

Me explico. Uno de los grandes problemas con el cual tienen que luchar las jóvenes editoriales (al igual que muchas revistas de corte cultural o literario), es el de encontrar las vías de distribución adecuadas para cubrir la mayor parte de la geografía nacional. Obviamente mientras mejor sea la distribución de sus libros, mayores posibilidades tendrán de encontrar el nicho de lectores necesarios para mantener un proyecto que a la par de cultural, es, o intenta ser, un negocio. Axial en ese sentido parece tener el problema resuelto, al contar con dicho apoyo, que le viene, por decirlo así, de familia.

Sin embargo éste no es el único, ni el mayor problema con el que se enfrentan las nuevas editoriales. Uno de los mayores retos es el de definir su política editorial,  definir  a qué nicho de mercado se quiere dirigir, cuál sería la diferencia de ella con el de las otras editoriales. La editorial debe de nacer con una personalidad propia, que la diferencie de las otras opciones que ya existen en el mercado. Es precisamente en este sentido en donde observo uno de los principales problemas que presenta esta nueva editorial.

Axial surge en una primera instancia con dos colecciones: Clásicos y Tinta Nueva, a la cuál quisiera referirme con mayor amplitud en el presente texto, pues esta colección tiene la idea de editar novelas de jóvenes escritores, quienes serán apuntalados por algunos escritores de reconocido prestigio.

La primera novela que Axial dio a conocer fue “Bogavante”, del joven escritor Adrián Curiel Rivera, que gira en torno a la historia de Homero, un pintor mexicano, que por los azares de la vida se ha topado con un libro que afirma que los primeros europeos en llegar a América fueron los vikingos, dirigidos por Leif Ericsson, quienes llegaron desde Islandia, para establecerse no solo en la costa Atlántica de Norteamérica, sino que posiblemente llegaron hasta el Golfo de México y lograron tener contacto con varios de los pueblos de Mesoamérica. Así se entabla una historia paralela entre los viejos navegantes nórdicos y el confuso Homero mexicano, quién como un moderno Ulises se ha embarcado en busca de una verdad, que en más de una ocasión lo supera.

Un Homero confundido, que ha perdido su destino y quién además no logra soltarse de las amarras que lo atan a una joven, jovencísima, ejecutiva mexicana de tiendas departamentales, cuyas oficinas centrales se encuentran en la ciudad de Boston, hasta donde llega nuestro Homero, a buscarla.

La segunda novela presentada en la colección Tinta Nueva, es “De chica quería ser puta”, de la escritora Elena Sevilla. Una novela que intenta, sin conseguirlo del todo, atrapar las diferentes voces e identidades femeninas que se desarrollan y se encuentran en una región muy específica de la ciudad de México actual: el sur, y en específico, Coyoacán.

Por desgracia “De chica quería ser puta”, una novela que por su intento forzado de desparpajo, podría ser clasificada como un intento fallido de la versión chilango de Sex and the City, si no fuera porque peca, y en demasía, de ingenuidad y buenas intenciones.

La última novela presentada en esta primera serie es “Duerme Conmigo” del escritor David Martín del Campo, que en realidad no es una sola novela, sino un conjunto de tres pequeñas historias o “nouvelles” independientes, que sin embargo nos retratan a un escritor en pleno dominio de su arte.

Martín del Campo tiene la virtud de experimentar con las voces narrativas, pero sin dejar de lado historias bien construidas, lo que nos da por resultado el mejor libro de los tres presentados en esta primera serie de la colección Tinta Nueva.

Sin embargo, al observar los resultados obtenidos por esta primera entrega de tres novelas, me pregunto en donde quedó precisamente la política o identidad editorial que dirige los pasos de Axial. La diferencia de calidad entre las tres novelas presentadas resulta notable, y si la propuesta de Axial se basa solo en presentar obras de escritores jóvenes, sin considerar las diferencias sustanciales, me hace pensar que en esta primera entrega han errado el camino. Lo cuál me abre  nuevas dudas con respecto a la visión editorial que dirige los pasos de Axial: ¿Cuál es el espíritu que impulsa este proyecto? Sería la pregunta que el crítico o el lector avezado podría hacerse, sin encontrar una respuesta cierta al comparar los tres primeros títulos editados.

Sin embargo, no quiero solo señalar los aspectos negativos o menos esperanzadores de esta primera entrega de Axial, pues considero que siempre hay que darle tiempo a éstas propuestas para que maduren. Propuestas que son significativas en sí mismas pero que deberían tener muy claro, desde antes de iniciar su periplo, cuál es el papel que quieren cumplir dentro del mundo editorial mexicano, pues no basta solo con las buenas intenciones para presentar  un proyecto, que cuenta con algunos elementos que los otros proyectos editoriales quisieran tener a su favor: A saber, el apoyo de una casa distribuidora, que además tiene la capacidad de invertir los recursos económicos para echar a andar el proyecto, lo que marca una diferencia sustantiva con varios de las otras editoriales nacidas en los últimos años, que sin embargo han tenido desde el principio una visión muy clara del papel que quieren jugar dentro de la industria editorial mexicana. Algo de lo que parece adolecer Axial.

Siempre será refrescante la presencia de nuevas y jóvenes editoriales que apuesten por abrir espacios para escritores jóvenes, por lo que la apuesta presentada por Axial no debería ser desestimada tan pronto. Eso lo sé, y solo me queda desear que las propuestas presentadas por Axial conservaran cierta congruencia entre ellas mismas,  y claro ésta, cierto nivel de calidad.

Por lo demás, nuestro país necesita de apuestas arriesgadas en casi todos los ámbitos de la vida productiva, y la cultura, al igual que la odisea editorial, no son una excepción, por lo que debemos esperar que el proyecto Axial se consolide  y empiece a rendir frutos en un futuro muy cercano, que es lo que todos los interesados en la cultura y en la literatura esperamos.

 

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  Comentarios (1)
Acuerdos y desacuerdos
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 28-10-2008 10:35
Don Javier, estoy de acuerdo con usted en la escencia del texto: estas editoriales vienen bien a la industria del libro. Pero de las que mencionas, sólo creo que el Billar de Lucrecia es realmente propositivo en el caso de dar a conocer nuevos talentos.  
 
Ni Sexto Piso, ni Axial, parecen tener claro qué tipo de nuevos autores desean tener. 
 
Y Almadía... tengo la impresión de que sólo publica a sus cuates, al igual que Tumbona. 
 
En fin...
 
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