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En esta vecindad fue donde encontraron muerta a Natasha [i], pienso mientras observo la vitrina en la cual descansan la Virgen María y la Santa Muerte. Pienso también que los periódicos que dieron la noticia se contradicen al respecto. Unos mencionan que la encontraron bajo un puente, otros dicen que frente a unos departamentos, otros más, los menos, señalan esta vecindad. No es la única contradicción, la causa de la muerte es también motivo de controversia: paro cardíaco, congestión visceral [ii], herida por arma blanca [iii]... Ni siquiera coinciden en la edad: 26, 27, 28 y 29 años. Usted elija. En El Sol de México incluso se dice que tenía 7 meses de embarazo [iv]. Como haya sido. No he podido dejar de pensar en ello desde que me enteré.
En esta vecindad, todos lo saben, se venden drogas, armas, se contratan sicarios. A ninguna otra cosa venimos los visitantes. Quien entra aquí es por un motivo turbio, pienso mientras subo los escalones que llevan hasta la tiendita. ¿Qué pretexto podríamos ofrecer si alguien nos cuestionara por nuestra presencia? ¿Decir que venimos a visitar a un familiar, que sólo pasábamos por aquí, que es el camino de todos los días? Nadie nos creería. La mayoría de los departamentos que conforman estas vecindades sirven de bodega o tiendita. Poca gente “vive” allí. Para muestra basta el que junto a la puerta de entrada haya un hombre con una radio Motorola, informando a los vendedores del interior si en la calle hay patrullas, policías a pié, federales, judiciales, o si todo esta riqui ran. Otra muestra, nomás entrar a la vecindad se te acercan uno o dos tipos, preguntando qué quieres ¿coca o mota? También hay mercancía más fuerte, pero esa no se anuncia en voz alta. En esta vecindad hay salidas secretas. Es decir: la única entrada entrada está en la calle Jesús Carranza, pero puedes salir por otro lado. Para ello sólo es necesario internarte en los pasillos de la vecindad, hasta llegar a alguna de las salidas secretas que dan hacia otra calle. La aduana cuesta un peso. Sobre esto me ilustra el dealer cuando le pregunto si es seguro salir por Jesús Carranza. Mejor sal por otro lado, carnal, el barrio anda cachondón. Estoy nervioso, siempre que vengo me pasa. Los riesgos de estas visitas son muchos y diversos, policías, asaltos, operativos... Pienso otra vez en Natasha. ¿Qué hacía alguien como ella en un sitio como este? Es más ¿qué hago yo aquí? Pago mi aduana y salgo, compraré un DVD en el camino.
[i] http://www.casasgente.com/202/Html/Notas/miscelanea/homenajes.php [ii] http://www.emol.com/noticias/cultura_espectaculos/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=193361 [iv] http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas.asp?urlnota=250805condolencias
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