|
Ya podrás imaginarte mi rostro, darle una forma. Y es igual, de cualquier modo no existe. Conforme estás letras se descifran dentro de ti se escucha una voz, a tu tono, que piensas real. Sin embargo es tan falsa como mi rostro, como los rostros. Las voces se pierdan, se alejan, y los rostros se olvidan. A conclusión nada es. Los recuerdos nadie puede alcanzarlos, como a esa voz tuya que te dicta esto, y que no existe. Mi yo no está en ningún sitio, o precisamente ahí donde no logras imaginarlo (donde está todo aquello que no has visto, o que has visto alguna vez: lo que no es y que es: hasta tú). En algún momento fluí junto a estas letras, y ahora nada. No sé dónde estoy. Quizá he muerto, o tan sólo estoy sufriendo igual, terrible, asqueroso, con las mismas preguntas y los falsos encuentros. Es tan fácil creer que todo es. Que estas palabras existen; como la voz, como mi rostro, como cualquier otro que también es de tierra. Y no. Para qué estamos aquí entonces, para qué perdemos el tiempo si en realidad no estamos donde lo pensamos. Prefiero creer en Cioran, encontrarlo en mi camino. Creer como él que lo lamentable está en el principio. O aquí, en este encuentro que parece unirnos de algún modo, aunque en verdad nos esté separando. Hay que darse cuenta; estás lejos de mí porque ahora sabes que soy ausencia, que existí, o existo. Antes nada. Tan sólo era el humo que todos somos fuera del núcleo. Más en esta repugnante ciudad de anónimos donde cualquiera puede arrancar cabezas. Lo mejor sería no vernos. Mantenernos encerrados para no vernos la cara, y tan sólo lamer la nuestra frente al espejo. No sería tan terrible como encontrar esos rostros de humo, como caer en el vacío que es cruzar la puerta. Y eso siempre. Cada paso somos menos. Menos nosotros, menos nuestro nombre, menos nuestra vida. La espiral es enorme, incontrolable. Nos perdemos como hormigas, gritamos: ¡existo! Creyendo que así se crea un vínculo; aunque en verdad es falso y nos borra aún más. Deseamos entonces no haber nacido, crecido, pues en el transcurso nos hemos borrado. Al principio somos, luego comenzamos a desaparecer. Nos volvemos un punto en la inmensidad, conforme esa inmensidad (o la conciencia de su existencia) se expande. Por eso una hormiga existe más en su realidad que nosotros en la nuestra. Pues no estamos aquí para tantas conciencias que nos borran (comenzando por la propia). Al inicio parece que se ha ganado todo; aunque en verdad luego de nacer todo lo que sucede son pérdidas; banalidades, ensoñaciones: pues todo desparece. Por un momento uno es el centro. La tierra comienza a girar a través de nuestro llanto. Sin embargo todo está allá, sin relación alguna, sin reconocernos, o nosotros a todo ello. El mundo se ha destruido, ya no es de agua. Y no es lo peor; la destrucción mayor comienza. Por un momento estamos en lo alto, sobre todo. En un punto donde nos reconocemos, y reconocemos nuestro rostro. Donde nuestras manos alcanzan todas las cosas. Eso en los mejores casos. Luego comenzamos a devorarnos. Cuando los tentáculos de la percepción se alargan. Nos hacemos menos, pequeños, irreconocibles. Ya no hay padres que digan nuestro nombre reafirmándonos en una realidad que, aunque sumergida en aquella otra verdad aparente, es la única. Tan simple. La conciencia nos destruye. Por eso un perro está más presente en su contexto, por simple que sea. Lo mismo un pequeño, hasta que todo se acaba. Hasta que comenzamos a arrastrar los pies por esta terrible realidad. Entre más somos, menos somos. Entre más se busca, más se derrota a uno mismo. Entre más se sabe, menos se sabe. Lo mismo la existencia, que sólo se llena de falsedades y de aquellas cosas que se empiezan a perder. Todo ello hablando de una realidad ordinaria, marcada por un camino inventado. Pero ¿qué hay de los otros? ¿De los que han nacido sin nombre, sin cuerpo, y están en algún lado, invisibles, muriendo como el aire, como el tiempo? Son menos aún; han nacido invisibles: no han tenido la oportunidad de seguir un proceso (por establecido que sea): se les ha lanzado al vacío desde el comienzo. Y qué será peor: ¿probar para extrañar? o quizá haber sido silencio siempre. ¿Cómo no queremos que las manos del demonio nos mantengan ahorcados, si no sabemos hacer otra cosa que desaparecer? Nos ocultamos bajo objetos, bajo máscaras, bajo imágenes falsas. Nadie es. Para desaparecer sólo se debe haber nacido; luego todo es crecer, ampliarnos; dejarnos inundar. Por eso no encuentras mi rostro, por eso no imagino el tuyo. Es así. Quizá nos hemos cruzado algunas veces, o no, y qué importa si en ninguna forma nos reconocemos. En las calles somos humo. Tanto como estás letras que comenzarás por olvidar. Tan sólo ideas, simples, estúpidas. Es lo mismo. La violencia es sólo una consecuencia, la sangre, el egoísmo. La tecnología no nos da presencia, nos oculta. Es un intento por reafirmarnos, por no aceptar que se es nada, que se es nadie. Por no aceptar que somos simples seres, animales… que la superioridad intelectual (¿?), moral (¿?), nos vienen aplastando como el más terrible de los males. Y no me culpen por pensarlo. Yo soy uno más. Estoy ausente, desaparecido, talvez muerto… maldita contradicción. Estamos condenados. Como este texto que pueden olvidar ya, pues ha comenzado a desaparecer. Marcar como favorito (42) | Cite este artículo en su sitio | Views: 999
Varias veces Escrito por
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
, el 16-11-2008 19:13 wow... Vale la pena leerte varias y encontrar poco a poco todo lo que intentas decir. Estos textos están bárbaros. Joder, qué bien escribe; qué bien planteas la realidad tan aplastante. Fan.  |
Des-afortunadamente Escrito por
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
, el 07-11-2008 12:04 Desafortunadamente, tienes razón. Hemos llegado al punto de comenzar por el olvido. Ya ni siquiera nos tomamos el tiempo para.. actuar, simplemente todo lo dejamos de lado y lo abandonamos en el jardín sin antes haberlo sembrado. Desafortunadamente. Desafortunadamente estamos en un punto en el que nada vale lo suficiente, las cosas ya ni siquiera valen; ni material, ni espiritualmente. Cuanta razón tienes? Dejamos de existir desde que olvidamos de donde venimos. Desde que nos ocultamos tras las sombras, desde que respiramos cohibidos. Gracias por escribir. Me encanta leer-te |
Alucinación acústica, que entra por los Escrito por
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
, el 22-10-2008 00:43 Cada instante viene y vuelve a la eternidad, que nos asusta pues nunca la sentiremos. Cada instante que nos regala el viento, nos regala un segundo, un rayo de luz en la retina, una vibración en el laberinto. Cada instante se ha ido y solo puedo consolarme diciendome que fue mentira. Pero ahora me dices que me miento, que una hormiga existe más en su realidad que nosotros en la nuestra. La conciencia nos da el poder de lo negativo y lo positivo, menearle a ese menester, saltar del negro al blanco viceversa. ¿Estas en blanco o estas en negro? El punto medio es la hormiga, que no se da cuenta de que exite y eso no le supone la felicidad, pobrecita. Si no sufre no exite... se moría a cada segundo y nacía en mis ojos para que sigueira caminando. Solo se Suicidan los Optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir ¿Por qué la tendrían para morir? |
Solo el comienzo Escrito por
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
, el 16-10-2008 14:56
Buen articulo minila, me extraña sobremanera pues en estos ultimos meses he experimentado y a llegado a mi mucha infromación de este tipo, y bueno como evitarlo, si comienzo a preocuparme de tantas cosas que pasan alrededor mío y dentro de mí, hace apenas unos días conversaba (jaja conversaba... vía chat, si la globalización) con un amigo sobre la tecnología, las catastrofes humanas y naturales, el cosmos, la mente, Dios.... el infierno en fin. Me sentí muy identificada e involucrada con la lectura, espero seguir leyendole. Gracias por el contacto y le externo que me gusta mucho su manera de redactar y su estilo al escribir... Saludos desde Veracruz, exito y seguimos en contacto!!  |
Desaparezco Escrito por
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
, el 16-10-2008 14:16 Es como estar ocultos tras máscaras, es como saber que hay entes que existen pero que no los puedes ver ni sentir. Es el futuro y el presente. Es como nuestra segunda vida. Así es... | |